ONE LOVE **08
AUTOR: Annis
COUPLE: Se7Yang; Se7enxTaeyang, DaeRi; Daesung & Seungri
CLASIFICACIÓN: +14, Drama, Angst.
OOOO + + + + OOOO + + + + OOOO + + + + OOOO + + + +
OOOO + + + +
Ellos ya vienen,
Vienen lágrimas
y separación,
Nos vamos a
reunir, lo aseguro,
Un momento que
pasará,
Y se olvidará,
Como los
recuerdos de la niñez…
THEY ARE COMING- WHEESUNG Feat. AILEE
Diciembre 2023, Rochester, Minnesotta,
Estados Unidos.
Era una mañana muy fría, muy
gris y muy triste… algo a lo que estaba habituado. Le ganó al despertador,
después de mudarse de ropa se dirigió a su gimnasio personal en ese apartamento
que ni era ostentoso ni simple, pero sí muy práctico, porque no debía recorrer
grandes distancias para llegar a los lugares que quería ir.
Ese día había descubierto que
sus ojos estaban bañados en lágrimas, no era común puesto se había acostumbrado
a vivir con la tristeza y melancolía. Pero hoy era diferente… su corazón se
acongojaba a pesar de que saliendo por esa puerta intentara aparentar una
fortaleza inexistente. Cada día era más pesado, por eso durante su rutina de
ejercicio descargó toda su furia, su frustración y su terror. No importó si llegó
a lastimarse un músculo, para él era lo mejor. Porque solo así, el verdadero
dolor de su pecho dejaba de quemar… se volvía un poco más soportable. Sin
embargo durante la ducha se derrumbó, se dejó caer a las baldosas y nunca antes
se había sentido más solo en toda su vida.
Al dirigirse a la sala, ya
vestido, cambiado y con la compostura debida notó que su ama de llaves llegaba
a cubrir su turno. Se trataba de una mujer de edad avanzada, de complexión delgada
pero lo suficientemente fuerte como para hacer todo el trabajo de limpieza. Su
dulce sonrisa, casi amorosa le enterneció.
- Muy buenos días,
Señor Dong…
-Ella siempre paciente, siempre bella con esa sutileza que caracteriza a las
mujeres asiáticas, le miró.- Va de
salida muy temprano, Señor Dong.
- Buenos días, Señora
Yang… -Intentó
impregnar de alegría y brillo a su sonrisa caída, queriéndole corresponder el
gran apoyo no solo laboral, sino emocional que le brindaba cada día desde que
le contrató cuando se mudó hace año y medio.- Sí, hoy debo estar más temprano. Por favor, si recibo llamadas de
trabajo las atiende, si son personales o de Corea por favor no dude en
comunicarse conmigo.
- Así será,
Señor… pero. -Le
examinó con la mirada.- ¿Ha desayunado
ya…? –El silencio que obtuvo por parte del hombre le significó un “no”.- Venga, le prepararé algo para el camino, ya
que usted es tan terco no querrá tomarse ni cinco minutos para desayunar. Y esa
comida es la más importante del día…
YoungBae se sintió como un niño
pequeño otra vez a pesar de ser un hombre de mediana edad. Le siguió sin hacer
protesta… la amabilidad de esa mujer a veces lograba engañar la necesidad de
tener a alguien especial a su lado. No era que quisiera alguien que le
preparase el desayuno, ni tampoco que le cuidase como niño, pero si necesitaba
a una persona a la cual aferrarse.
En la cocina, su ama de llaves
canturreaba mientras preparaba un almuerzo que lucía delicioso pero que al hombre
su humor no le permitía deleitar. Apenas fueron cinco minutos cuando le entregó
una bolsa de papel algo grande y pesada.
- He preparado
para dos personas… por favor, intente tomar alimento. Deben mantenerse fuertes
ahora más que nunca. –Intercambiaron miradas, una amorosa y otra llena de gratitud.- ¡Ah! –Se alejó ruborizada.- Es cierto, me he tomado el atrevimiento de
traer un ramo de flores, espero no se molesten… son orquídeas, mi hija tiene un
huerto y estás han florecido en estos días, significa que algo muy bueno
ocurrirá. -Le entregó un ramo de hermosas flores blancas que de inmediato
dejaban una estela de perfume. YoungBae las tomó sonriendo.
- Muchas gracias,
Señora Yang…
-Miró las flores, tomó el paquete del almuerzo.- No se preocupe, es un gran detalle de su parte… estoy seguro que le
alegraran. Muchas gracias por todo, cuídese y ya sabe… cualquier emergencia no
dude en comunicarse conmigo. Hoy no llegaré al apartamento… si gusta puede
quedarse aquí. -Se despidió rápidamente, retomó su camino presurosamente.
Bajó por el ascensor que con movimientos letárgicos retaba su paciencia,
desactivó la alarma y su Mercedes emitió un sonido que le indicó que seguía
aparcado en el mismo lugar de costumbre.
Cuidadosamente depositó en el
asiento del copiloto las flores y el almuerzo que estaba tibio. Encendió el
motor y magistralmente giró saliendo de la unidad departamental. Se fue
adentrando por las calles de la ciudad, llegando a la zona céntrica, iba a
velocidad media respetando las señales de tránsito, hubo un cruce en el que un
agente sostenía el letrero “Stop” y entonces vio como un pequeño ejército de
niños resguardados por los profesores que les guiaban para cruzar la calle en
dirección al colegio.
- ¿Tendrás
hijos…? –Dijo
a la nada mientras el recuerdo de Se7en llegó a su mente despertando angustia,
observaba a cada pequeño intentando encontrar el rostro de su hyung.- Seguro que sí, seguro son versiones
miniaturas de ti… me gustaría poder conocerlos, me gustaría poder verte… aunque
sea una vez, solo para saber que te encuentras bien, y que eres muy feliz. –Sujetó
con fuerzas el volante, el silbato del agente de tránsito le regresó a la
realidad, retomó la marcha.
Otros cinco minutos y pronto se
hizo visible ese enorme edificio, de varios pisos, de decenas de ventanas
enormes, el jardín impecablemente dejaba ver la fachada cromática sobre el cual
un marco circular lleva el nombre del lugar; Mayo Clinic.
Desvió unos segundos la mirada
hacia el tablero para buscar su tarjeta de familiar que le habrían entregado
tiempo atrás. Obviamente no eran familiares, pero el amor fraternal no impedía
esa diferencia genética ni legal.
Cuando llegó su turno en la
caseta de seguridad, mostró la tarjeta electrónica que fue pasada por el lector
y una vez que hubo sido aceptada y firmó el pase de entrada, giró hasta el
estacionamiento subterráneo. Aparcó sin problemas el vehículo, suspiró tres
veces para darse fuerzas. Salió con sus paquetes en mano. Encendió la alarma de
seguridad. Llegó a la recepción con un poco de dificultades cuando un conjunto
de personas ingresaba a una persona en camilla, el estado de emergencia se
activó y los doctores llegaron para examinarle en la zona de urgencias.
La enfermera que ya le conocía
le sonrió amablemente, firmó nuevamente en el registro de visitas antes de
continuar con su camino por el extenso pasillo. Llegó al ascensor donde ayudó a
un paciente en silla de ruedas a salir, y a una enfermera con un niño a abordar,
ellos bajaron tan solo a cuatro pisos de su destino. Salió de la pequeña caja
de cristal… ese lugar no le gustaba en lo más mínimo. Porque le inspiraba
desesperanza, dolor, enfermedad, y muerte.
Caminó con más premura, sentía
que iba retrasado por horas cuando apenas llegaba con quince minutos de
anticipación. Paró en seco frente a esa puerta con el código B212. Apretó sus
manos estrujando con poca delicadeza la bolsa del almuerzo, respiró
profundamente… debía ser fuerte, fuerte. Tocó un par de veces anunciando su
llegada y giró el picaporte para entrar,
finalmente había llegado a su destino.
Le conmovió hasta casi hacerlo
perder la compostura; él, inclinado cantando suavemente mientras acaricia el
rostro pálido con una mano y sostiene la mano delgada de ese cuerpo con la
otra. Él se vuelve lentamente, reacio a reparar en su existencia, pero siempre
ha sido muy orgulloso, no permite ver a nadie su terrible dolor, no deja que le
miren con lástima, no permite que nadie se acerque así que a su manera les
rechaza… su sonrisa caída, con la sonrisa que ya no era brillante… el ángel
está sufriendo por dentro. En esos ojos apenas se dejaba ver un infierno mucho
peor que el propio.
- Perdón por
llegar tan tarde… -Sin saber cómo comenzar, como ha sido desde hace dos años.- En verdad, yo…
- Tampoco es como
si quisiera moverme de aquí. –Regresó a su posición inicial, mirando a esa persona sobre la cama.- Si por mí fuera… me quedaría por siempre.
- H-Hemmm…
Dae-ah, sabes que puedes contar conmigo.
- Siento las
molestias...
–Le ignoró, tan solo mirando a esa persona cuyas delgadas hebras ébanos
descansaban sobre la almohada.- Solo
serán unos días, lo prometo. Volveré…
YoungBae no está seguro si se
dirigió a él o a esa persona que lleva dos años durmiendo.
- La Señora Yang
envía flores. Creo que son orquídeas, dice que florecieron esta mañana por lo
que asegura que significa que algo bueno pasará. –Intentó romper el mutismo que
se creó.
- Dile a la
Señora Yang que muchas gracias. –Respondió suavemente.- Mi vuelo sale en una hora. Perdón por dejarte solo en esto, pero de
verdad es necesario. Es urgente ir a Seúl para ver unos detalles con la Agencia
y las subsidiarias. Espero no me tome mucho tiempo… regresaré en tres ó cinco
días. –Se levantó lentamente y el mayor de los tres pudo apreciar el dolor
de su dongsaeng para separarse, desde que hubiese ocurrido aquello no se había
separado del maknae por más de dos días.
A regañadientes le obligó
llevarse el almuerzo, quiso amenazar que bastante tenían con SeungRi como para
agregar algo más, pero tenía miedo… miedo que DaeSung planeara seguir al
maknae. Se quedó en esa habitación de paredes azul celeste, JiYong decía que el
blanco era un color que enfermaba, el azul en cambio traía paz, así que
lograron hacer que las paredes adquirieran un color ligeramente alegre,
esperanzador. En un jarrón con agua dejó las flores, a lado de la cama. Tomó
asiento en ese sofá testigo de sus desvelos, de sus conversaciones mudas con el
maknae, y con seguramente el llanto oculto de DaeSung. Estaba mullido de tanto
uso.
- ¿Sabes Ri-ah…?
Hoy de camino al hospital vi a un grupo de niños… -Soltó a la nada, sin mirar a
la figura delgada que yacía dormida.- Y…
no lo pude evitar… pensar en él. ¿Cómo crees que esté? -Su vista se
cristalizó, abrazándose asi mismo.-
¿Será feliz? ¿Me habrá olvidado…? Porque yo no puedo. –Limpió los ojos
suavemente, ya no era un adolescente para andar llorando por cualquier cosa.- Lo extraño cada día… este amor que tengo
para él crece más y más…
Y así se le fueron pasando las
horas a YoungBae, revelando sus más profundos pensamientos y sentimientos. De
hecho los cuatro lo hacían, según les dijo una enfermera, los pacientes de coma
pueden escuchar y ha habidos casos especiales que eso hace que inclusive
despierten. Aferrados a esa esperanza minúscula ponían música, hablaban e
inclusive leían en voz alta… el silencio no existía en la habitación B212.
El TOPG hizo comunicación en
video llamada. Preguntaban ansiosos sobre el estado del maknae, YoungBae no
podía decir mucho, seguía sin cambios. Estos se encargaron de amenizar la
conversación, le habrían dicho que las cosas en Seúl estaban tensas pues un
paparazzi los habría fotografiado tres veces en los vuelos a EEUU, los rumores sobre
el paradero del pequeño panda ya estaban comenzando a rondar. Los acosos
estaban iniciando, todos preguntando por SeungRi, ¿Dónde estaba? ¿Por qué ya no
venía a Seúl? ¿Por qué no daba señales de vida? La situación estaba llegando al
límite. El secreto se sabría… debían estar preparados para responder preguntas.
Las excusas eran obsoletas… YG Family inclusive exigía saberlo, sin mencionar
la ansiedad de todos lo que conformaban la Agencia del DaeRi. Les parecía
realmente sorprendente que hubiesen mantenido el secreto por tanto tiempo
considerando lo famosos que eran.
SOL suspiró agotado, otro
problema que lidiar. Choi SeungHyun dijo que armarían un escándalo para desviar
la atención del público, sonrió cuando sugirió infiltrar un video XXX del TOPG.
JiYong lo golpeó advirtiendo que no era gracioso y en lugar de eso, expondrían
al ChangTae… ó quizás al 2Park… por unos minutos fue como en los viejos
tiempos, cuando planeaban sus “golpes” para salirse con las suyas, pero todo
volvió al repentino silencio cuando recordaron que no tenían un maknae quien
les delatara ó se vendiera con regalos.
En la madrugada comenzó a
nevar… JiYong cayó rendido, estaba preparando un disco nuevo de larga duración,
estaba ocupado con su línea de ropa y por si fuera poco en unas horas saldría
porque Teddy le pidió que le ayudara con unas canciones, habían estado en la
ciudad de Rochester hace una semana cubriéndolo mientras iba a una entrevista y
sesión de fotos. T.O.P hablaba con él, el humor decaído le hacía parecer más
grande de lo que era. Terminaron la comunicación cuando comenzó a dormitarse.
Se quedó dormido… se acomodó en
el lugar de DaeSung, sujetó la débil mano e hizo una corta plática hasta
cerrársele los ojos. Su sueño, una vez más le halaba de vuelta al pasado,
cuando todo estaba bien. Cuando eran felices los cinco y DongWook estaba a su
lado. Las lágrimas rebeldemente se deslizaban por su rostro.
- DongWook… -Lo llamaba entre sueños,
entre susurros escondidos. Como temiendo que se supiera su amor secreto.
El ritual se repitió por tres
agonizantes días en los que SeungRi continuó durmiendo silenciosamente, en que
no correspondía el dulce apretón de manos… su respiración seguía tan calmada
como un océano de aguas mansas, en las que se podía reposar una pluma y
permanecería imperturbable.
Su ama de llaves insistió mucho
sobre una llamada en calidad de Urgente por parte de la Disquera Americana,
pero todo lo devolvía a su manager quien debía hacerse cargo de dichos asuntos.
Al segundo día su representante le informó sobre unos documentos que envió por
vía Fax y que requerían que les revisara, su aprobación era realmente
importante… pero no quiso moverse del hospital, así que a través de su móvil dio
la autorización para firmar en su lugar.
- Ya puedes ir a
descansar, siento las molestias. –Con esas palabras un serio Kang DaeSung llegó a la
habitación, tenía los cabellos húmedos y ojeras marcadas, lucía agotado pero en
cuanto vio a SeungRi se formó una débil sonrisa, fue directamente hacia él para
besar castamente su mano y acariciar sus ahora largos cabellos.- Yo me encargaré a partir de hoy… Gracias
por cuidarle.
- Apenas han
pasado tres días… ¿Todo bien? –En la última llamada de T.O.P, le habían revelado
información sobre el asunto que le llevó a Seúl.
- Si, tanta
urgencia para cosas sin importancia. –Respondió sin ocultar su fastidio se volvió
dirigiéndole una sonrisa tranquila.- Tan
solo me hicieron viajar por horas para escuchar tonterías.
- ¿De verdad…?
Porque T.O.P me dijo que quieren producir tu cuarto disco solista. A mí, en lo
personal no me parece una tontería. –Quiso reprenderle pero se arrepintió tan pronto vio el
ceño fruncido de su dongsaeng.
- SeungRi ha
estado aquí desde hace dos malditos años... ¿Tú crees que tengo cabeza para un
disco? ¿Es en serio? ¿Es que todo el mundo está enloqueciendo? Te voy a responder
como le respondí a WheeSung hyung; No voy a moverme de la habitación B212 del
Mayo Clinic Rochester, Minnesotta. Así que ahórrense las estupideces porque mi
respuesta es un ROTUNDO NO.
- Dae, yo… -YoungBae estaba casi seguro
que si DaeSung estuviese en otro lugar esas palabras habrían salido en gritos
furiosos, vio los puños apretados conteniendo la rabia y la impotencia.
Comprendió que tenía razón, si él estuviera en su lugar hubiera reaccionado del
mismo modo, o peor…
- Solo… no
intenten animarme ni despegarme de aquí. No necesito lástima de nadie, no
quiero su “ayuda”. –Fue relajando los músculos del cuerpo, desvió la mirada hacia esa
figura delgada conectada a los aparatos de registro cardiaco.- Por favor… este es mi lugar, a lado de
Ri-ah.
- Nunca ha sido
mi intención ofenderte, ni la de los demás, Dae… solo nos preocupamos por ti.
Ri-ah estaría muy triste si algo malo te ocurriera. –Explicó al menor observando en
esa misma dirección.
- ¡Dejen de
preocuparse por mí! ¡Por esas actitudes Ri-ah terminó así! ¡No necesito que se
preocupen, sé cuidarme solo! ¡Soy fuerte! ¡Más de lo que piensan! Siempre se
los he dicho… inclusive a él… que no se mortificara por mí, ¡Yo me levantaré! –La desesperación escapó de
esos labios, la impotencia regresó y esa ira contenida amenazaba con explotar
en cualquier momento.- Pero no me
entendió, nunca me hace caso… siempre intentaba sobreprotegerme, cuando en
realidad… el que necesitaba protección era él, mi SeungHyunnie.
- No fue tu
culpa.
–Remarcó con firmeza.- Lo que ocurrió no
es tu culpa.
- Vivíamos
juntos, compartíamos tiempo uno a lado del otro, nos asociamos y formamos una
Agencia Exitosa… cuando él se marchaba a Estados Unidos después de nuestra
pelea… Yo vi el boleto de avión, yo vi el pasaporte, lo vi empacar, vi la
correspondencia e emails del hospital… ¡Pude haberlo descubierto! ¡Pude haberle
acompañado! ¡Y no lo hice! ¡Lo abandoné a su suerte! ¡Dejé que se fuera sin
siquiera imaginar todo lo que vivió solo, ocultándome su enfermedad! ¡¿Y dices
que no fue mi culpa…?! ¡Él está así por mi culpa! ¡Mi culpa! ¡Porque de haber
estado yo a su lado, esto no habría sucedido! ¡Todo sería diferente! –Replicó liberando su frustración
oculta, liberando el infierno que llevaba en su alma.- ¡¿De qué me sirvió el maldito orgullo?! ¡Yo le reclamé antes de irse!
¡Le lastimé más porque me abandonaba! ¡En lugar de ponerle atención, en lugar
de haberme dado cuenta! ¡Mi maldito orgullo se interpuso como siempre! No
intenten engañarme, todo esto es mi culpa… paso cada noche y día pensando
¿Cuánto tiempo sufrió en silencio? ¿Cuántas veces intentó hacerme entender?
¿Cuántas veces me necesitó y no estuve a su lado…? Y yo, creyendo que todo
estaba bien, creyendo que lo cuidaba y protegía como nadie más lo haría,
dándome baños de gloria presumiendo que soy la persona correcta para él… ¿Cómo
pude ser tan frío e indiferente? ¿Por qué no me percaté antes? ¿Por qué…? –Se
dejó caer de rodillas a lado de la cama, descansando su frente sobre la mano
inerte.
Las lágrimas sencillamente se
deslizaron por las mejillas de YoungBae, se quedó de pie con enormes ganas de
ser abrazado; había soportado hasta esos momentos la carga de velar por los
menores en ausencia del TOPG, DaeSung nunca antes había dicho aquello. Siempre
había mantenido la compostura frente a todos, inclusive cuando les dijo sobre
el estado de SeungRi dos mes después de haber descubierto que su pareja estaba
en coma… inclusive cuando el médico les dijo que el paciente llevaba ya varios
años enfermo, cuando les dijo que el día en que entró en ese estado Kang había
llegado a la ciudad… pero ahora por fin se sinceraba, por fin rompía su coraza
de entereza, se había despojado de su mejor defensa que durante muchos años fue
su pilar y que le permitió sobreponerse a todo… su orgullo. Salía ese hombre de
carne y hueso, ese hombre desesperado, ese hombre que ama intensamente y no
deja de culparse por no haber reparado en su ser querido.
- Dae… y-yo…
- Vete.
- P-Pero…
- Dije, Vete.
- Daesungie…
- ¡Solo vete y
dejen de molestar! ¡Largo! ¡No te quiero aquí! –Aquellos gritos llenos de odio
reprimido asustaron a YoungBae que cuando Kang se levantó y se volvió le miró
con sus orbes oscuras llenas de ira y frialdad.- ¡Lárgateeee!
- Me voy porque
estás alterado, pero regresaré… ¡Ri-ah también es mi amigo! ¡Casi un hermano!
¡Yo también sufro por verlo en esa cama! ¡No seas un bastardo egoísta, tú no
eres el único que sufre! ¡También estamos nosotros, JiYong, SeungHyun y Yo! ¡No
vas a alejarnos de él! ¡También tenemos derecho de verle! -Dong YoungBae se rompió,
tembló ligeramente asustado por la reacción de su dongsaeng y por instinto dio
media vuelta.
- ¡Largo! –Fue la última palabra de Kang
que sus oídos escucharon.
Azotó la puerta y sin
importarle llamar la atención salió del complejo médico. Con la barbilla
levantada, con el orgullo cubriendo su debilidad… y con la arrogancia
escondiendo sus lágrimas.
En cuanto llegó a su
apartamento le pidió a la señora Yang que fuese a su casa a descansar, él
estaría libre por unos días. Esta no muy convencida obedeció silenciosamente…
había ciertas líneas que debía respetar, y la privacidad de su jefe era una de
ellas. Tomó sus cosas y mientras se preparaba para salir explicó todo lo
ocurrido durante su ausencia.
Se quedó solo y entonces
YoungBae se terminó de desmoronar, aquellas palabras de DaeSung dolían
demasiado, quizás era esa tristeza mitad añoranza mitad dolor que adjuntados al
recuerdo de Se7en le tenían tan susceptible. Sabía que su amigo no decía esas
palabras porque en verdad lo sintiera, tan solo eran el reflejo del rencor que
se tenía hacia sí mismo y no podía expresar… pero de alguna manera su corazón
se sentía lastimado, sentía esa maldita soledad, y la necesidad de un abrazo.
Sacó una botella de vino y en
ella ahogó sus penas, sus lágrimas se liberaron en cada trago amargo que bajaba
por su garganta. Terminó en su cama abrazandose asi mismo y como siempre,
repitiendo ese nombre prohibido, ese nombre que juraba cada mañana no volver a
pronunciar pero que al anochecer salía en un susurro débil que enviaba al
viento…
- DongWook…
El sonido de una llamada
entrante le despertó de sus dulcemente dolorosos sueños, le alejó del mundo
donde todo estaba bien, donde los brazos de DongWook le brindaban un refugio
seguro, donde los labios cálidos transmitían consuelo y donde esa voz profunda
le repetía que todo saldría bien.
Nuevamente al despertar sus
ojos estaban bañados en lágrimas, con su almohada las limpió, torpemente buscó
su móvil que ruidosamente martilleaba su cabeza producto de la resaca de ese
día. Cuando por fin lo tuvo en sus manos se giró un poco para ver la persona
que osaba en despertarle, el nombre de su representante le hizo girar los ojos,
pero recordando un asunto que tanto decía urgir decidió atender la llamada,
eran las 07:35AM.
- Siento mucho en
molestarte, solo te llamé para recordarte que la reunión es a las 08:00AM… en
Los Ángeles.
- ¿L-Los…
Ángeles? ¿Para qué…? Oh, Dios… mi cabeza.
- ¡¿CÓMO QUE PARA
QUÉ?! ¿ACASO TU AMA DE LLAVES NO TE LO DIJO? ¡HAY UNA REUNIÓN MUY IMPORTANTE
CON LOS DUEÑOS DE LA DISQUERA! AHORA QUE EL FUNDADOR FALLECIÓ SE TUVIERON QUE
HACER NUEVOS ARREGLOS A TU CONTRATO… ¡TIENES QUE ESTAR AQUÍ PARA MAÑANA A
PRIMERA HORA!
- A-Ahhh… si, si…
lo siento. Mañana estaré puntual, lo prometo.
- Seguro… es en
serio. La última vez me dejaste tomar las decisiones, pero está ocasión debes
reunirte con los nuevos miembros directivos para confirmar tu aprobación de
contrato… TIENES QUE ASISTIR.
- Sí, no te
preocupes… es más, a medio día tomaré un vuelo para allá. –Se excusó mientras lentamente
dejaba la cama y se dirigía al baño a tomar una ducha.
Y así, de emergencia salió a un
vuelo que gracias a un soborno logró asegurar un lugar en primera clase en
dirección a Los Ángeles California. Dejó un mensaje para DaeSung anunciado su
viaje de emergencia, así como avisar al TOPG. Llegó casi corriendo al
aeropuerto, apenas si empacó lo necesario, no se preocupaba por eso, en su
mansión en California estaba la otra mitad de su guardarropa… a través de la
ventanilla observaba como poco a poco dejaban ese lugar lleno de tristeza y se
dirigía a otro lleno de sol, ajeno al dolor que mitigaba su alegría.
Llegó al anochecer, la brisa
fresca le dio la bienvenida, pidió de la central de autos rentados un taxi que
le llevara a su casa, ese lugar que desde que había dejado atrás su vida y
pasado en Seúl le diera fuerzas para continuar. Durante el trayecto volvió a
enviar mensajes a sus amigos, pero Kang no respondió a ninguno… al parecer
seguía enojado por sus palabras.
En la zona más exclusiva de Los
Ángeles se encontraba su mansión de cristal, mármol y acero. Parecía que el
tiempo no había transcurrido allí, apenas bajó el taxi se fue dejándolo en el
portal, entró impaciente por tocar cama. Estaba muy agotado física y
emocionalmente, después de anunciar a su manager sobre su llegada, tiró su
maleta en algún lugar lejano, tomó una larga ducha y se tendió sobre la suave
cama de sabanas blancas sumergiéndose rápidamente en el mundo de los sueños, de
las ilusiones perdidas… del amor renacido.
Desde muy temprano despertó,
fue a su gimnasio para ejercitarse un poco, tomó un baño corto pero meticuloso,
se vistió y peinó. Salió del apartamento en busca de un ligero desayuno antes
de ir a la disquera… encendió el motor de su deportivo que llevaba meses sin
usar, pasó a cargar combustible y se detuvo en una pequeña cafetería.
Llegó justo a la hora, en
cuanto entró al edificio le hicieron pasar a la sala de juntas, su manager tan
solo le apuró a tomar asiento mientras los principales managers y personal
ejecutivo se acomodaban.
- Como ustedes
sabrán, con la lamentable muerte del fundador de la disquera, que ocurrió hace
un mes surgieron tantas circunstancias insostenibles que cambiaron por completo
la estabilidad de esta familia… hasta hace poco se descubrió una deuda
monumental que superaba por mucho los activos que se poseía la compañía… -Comenzó a hablar el
representante legal.- Ni siquiera
declarándonos en banca rota y liquidando se lograría cubrir la cantidad a
pagar, por tanto… como se les informó hace varios días los hijos del finado
fundador tomaron una decisión muy difícil, se vendería la compañía en vez de
disolverse. Anteriormente algunos inversionistas mostraron interés en adquirir
ciertas acciones pero el Dueño se abstuvo de dicha idea. Con la crisis presente
se fueron localizando a cada uno de los interesados y discretamente se ha
anunciado el traspaso ó venta de la disquera… es cuestión de tiempo antes de
que la prensa se entere… -YoungBae al escuchar aquello se mortificó maldiciéndose
por haber descuidado su trabajo, en el peor de los casos se podría quedar sin
una disquera que le respaldara en USA, miró a su manager que le se acercó sigilosamente
para poder susurrarle cómodamente.
- Era el asunto
que insistí con tu ama de llaves… habrá importantes cambios en la disquera. Te
lo dije, pero descuida, cuando me diste tu aprobación para tomar decisiones por
ti, velé por nuestros intereses. No te quedarás sin firma. –El cantante suspiró un tanto
aliviado, porque su representante se hiciera cargo del asunto, pero también le
molestaba… el desconocer por completo las condiciones del nuevo contrato.
- De los antiguos
socios… el 70% retiró sus beneficios y vendieron sus acciones. En pocas
palabras la disquera fue abandonada por los co-fundadores. Pero entonces un
magnate saldó la cuenta, salvando de esta manera a la compañía además de
comprar las acciones al doble del precio ofrecido. Esta persona en realidad no
quiere hacer tantos cambios, respecto al giro y a la plantilla laboral… sin
embargo, al adquirir el 70% de las acciones ha puesto una sola condición y esa
es que se reactive la carrera de uno de los nuestros -Continuó el abogado principal
del grupo legal.- Él apuesta al
cantante... Dong YoungBae…
Al escuchar su nombre no pudo
evitar sorprenderse… a su edad, la disquera que una vez le llevara a la cima
del éxito le fue relegando. Era cierto que el pop no conocía edad, pero sí de
preferencias volátiles y mientras la ola halllyu se extendió en todo su
esplendor disfrutó de las mieles de la gloria, después, cuando el furor pasó…
simplemente TaeYang ó SOL, como también le llamaban, dejó de vender millones de
discos. Fue historia.
Como aprovechó cada uno de esos
momentos tan luminosos, el ir siendo olvidado no le dolió tanto, artísticamente
se sentía a medio fracaso porque aunque su tiempo hubiese pasado, él aun podía
producir y componer… le estaba yendo bien en Seúl donde gracias a SeungRi sus
producciones fueron lanzadas al mercado asiático a través de ciertos trabajos
para los artistas de la Academia convertida en Agencia de Talentos. Seguramente
el saber que el ex maknae del Bigbang estaba en coma fue el impulso que
debilitó el dolor. Por eso, ahora que le decían que su carrera iba a resurgir
no pudo evitar esbozar una sonrisa, quizás no todo fuera desesperanza.
- Dong YoungBae…
confiamos mucho en ti. El nuevo socio mayoritario desea representarte
personalmente como CEO. Así que… ¿Estás de acuerdo con ello? –Otro abogado intervino y
pronto el ex vocalista de Bigbang fue el centro de las miradas curiosas.- La decisión final es tuya, pero cuando nos
condicionó para salvar la disquera, no pensamos realmente en tu opinión. Aunque
no creo que te niegues… la oportunidad es única. ¿Qué dices?
- Obviamente tu
contrato se dio por terminado y se hizo otro siguiendo el marco legal bajo el
consentimiento de tu manager. Los beneficios, derechos y obligaciones están
estipulados en la copia que se te envío vía fax. –Un tercero agregó mostrando el
nuevo contrato cuidadosamente guardado en la carpeta.
Su mente hizo “clic” recordando
esos documentos que tanto insistió su manager y ama de llaves, se maldijo
porque no les puso atención. Bajó la mirada antes de levantarla y mirar
suplicante a su representante, este asintió tan lento que para muchos pasó
desapercibido, pero YoungBae lo entendió, todo estaría bien. Una rápida mirada
y se percató de que todos le observaban expectantes, desde los hijos del
fallecido dueño, los conocidos directivos y los abogados. Soltó un suspiro
imperceptible, debía tomar una decisión y todos le presionaban silenciosamente.
- H-Hemm… yo… -Avanzó hasta la mesa rodeada
por los prestigiosos abogados, a cada paso que daba sentía que se hundía en
arena movediza que magnéticamente le halaba hacia el oscuro y desconocido
fondo. Era su culpa, por dejar todo abandonado ¿Hasta dónde había llegado? Se
olvidó de sí mismo, de su vida personal, de su vida laboral. ¿Qué debía hacer…?
No estaba seguro.- ¿Dónde firmo?
–Cuestionó inclinado sobre la mesa y tomando la pluma tipo fuente, cuando su
manager de confianza le señaló, sin dudar trazó las líneas de su firma sobre
los espacios… cerró su destino incierto. Una vez terminado el trámite, una
suave palma se posó amistosamente sobre su hombro izquierdo.
- Lo has hecho
excelente… no te preocupes, de ahora en adelante todo cambiará, será diferente
y para bien.
–Su manager alentó al verle inseguro y un tanto mortificado.- Tendrás tiempo para poder ir a Rochester,
hemos estado juntos estos años, conozco tus necesidades así que no te preocupes.
Te aseguré correctamente. No te fallaré… lo prometo. –YoungBae sonrió
complacido por dichas palabras, luego el ambiente tenso se disolvió cuando la
lluvia de aplausos y frases de festejo resonaron. Ese hombre maduro fue lo más
cercano a un confidente, lo habría conocido en LA en su tiempo como miembro de
Bigbang gracias a Chris Brown y Teddy. Se hicieron grandes amigos… ahora, él se
encargaba de lo que dejaba botado.
El festejo no se hizo esperar,
los brindis y felicitaciones crearon un ambiente de alivio que desde hacía
mucho tiempo no sentía. Era tan extraña esa sensación de bienestar acompañada
de seguridad, que por un momento se aterró ¿Así se sentía la felicidad…? Más
por compromiso que por otra cosa imitó a los demás colaboradores.
- Por cierto…
mañana a primera hora te presentarás al Socio Mayoritario, es hora de ponerse a
trabajar. –El
manager le recordó. Taeyang asintió con una leve sonrisa de alegría.
Entusiasmado regresó a su
departamento al caer noche, quería compartir las nuevas noticias ¡Volvería a
Cantar! ¡Volvería a escribir y componer! ¡Volvería a los escenarios! ¡Su
carrera artística resucitaría! ¡Qué mejor que la música para curar la tristeza
y la desdicha! Intentó comunicarse con sus amigos pero nuevamente Kang no
respondió y el TOPG no estaba disponible, el primero estaba en Alemania rodando
otra cinta mientras su mejor amigo estaba a punto de hacer Comeback. Toda su
alegría se tornó desconsuelo y abandono, las lágrimas regresaron adornando su
soledad. Esa noche durmió solo,
abrazándose asimismo, llorando silenciosamente y extrañando con el alma rota a
DongWook.
Al amanecer repitió su rutina
una vez más. Al dirigirse a la disquera se prometió pasar al supermercado a
hacer la compras, no le apetecía comer fuera, no tenía humor más que para
encerrarse en un 4x4. Llegó temprano, los guardias apenas bebían su primera
taza de café, el personal de limpieza casi terminaba su labor matutina y las
secretarias pasaban a firmar su hora de llegada entre risitas y susurros. Al
verle tan temprano se sorprendieron pero él les saludó como si nada. Media hora
después su manager apareció, también se sorprendió por verle pero rió en
aprobación a su cambio de actitud. En una sala de juntas conversaron examinando
minuciosamente las cláusulas del contrato y cómo afectaban su carrera. Todo
parecía en orden y solo cuando la secretaria ejecutiva fue a ellos, aparecieron
los nervios de novato que llevaba largos años sin sentir. Era como si fuera a
debutar por primera vez.
- Ve tú primero… -El manager le condujo hasta la
oficina del CEO.- No te preocupes, yo
iré en unos momentos, debo imprimir la nueva agenda. Además, ayer mientras tuve
una llamada telefónica con el nuevo CEO me dijo que les diera privacidad
durante unos minutos… creo que quiere conocerte mejor. De todas maneras yo iré…
así que ve, enfréntalo como la estrella de talla mundial que eres y demuéstrale
que no se arrepentirá de haber invertido en ti. –Un YoungBae indeciso y
sumamente nervioso suplicaba con los ojos no ser abandonado, pero al terminar
de oír aquellas palabras tomó fuerzas.
Suspiró y bajo la frase “Pase que le está esperando” dicha
armoniosamente por la bella secretaria ejecutiva, tocó levemente antes de girar
el picaporte. Su manager se retiró cuando finalmente decidió ingresar y cerró
la puerta detrás de él.
Era una oficina amplia y
exquisita. Lujosa, como la recordaba… invadido por la ansiedad dio un rápido
vistazo al interior amueblado. Luego, dejándose de juegos decidió enfrentarse
valientemente.
- B-Bueno días… -Se golpeó mentalmente por su
torpeza, aclaró la garganta antes de continuar.- Soy Dong YoungBae, mucho gusto en conocerle… -Hiso una reverencia
de noventa grados. Ni por error quiso mirar al sillón de ese majestuoso
escritorio de caoba negra.
- Buenos días… –Esa persona respondió
suavemente.- Mi YoungBae…
- ¡¿P-P-Pero…?! –Rápidamente se incorporó
reconociendo terriblemente esa voz. ¡¿Era él…?! ¡No era posible! ¡No era
posible! Pero cuando sus ojos se posaron sobre la figura masculina detrás del
escritorio no le quedó dudas sobre el dueño de la voz. Era él… su DongWook, los
años no habían pasado en vano, pero las raíces blancas lucían soberbiamente y
el atractivo de su rostro en nada había decaído. Parecía como los buenos vinos,
entre más añejados saben mejor. Porque ese hombre era una figura elegante y
vigorosa, su mirada oscura dejaba ver la vasta experiencia que conlleva una
vida, enigmáticamente atrayente.
Su expresión debió ser
realmente impactante ya que ese hombre se levantó de su lugar preocupado. El
olor a colonia de caballero inundó sus fosas nasales embriagándolo. De repente
YoungBae se sintió drogado.
- Tranquilo… no
pasa nada. –Cuidadosamente
se fue acercando. Pero cada paso avanzado era un paso que SOL retrocedía. Esa
presencia le intimidaba, era incapaz de desviar la mirada… ¡Era él! ¡Era él!
- ¡T-T-TÚ…!
¡Han…Byul! ¡¿Qué haces aquí?! –Retrocedió hasta que su espalda suavemente chocó con
la puerta. Una sensación de asfixia y fuerte mareo se apoderó de su cuerpo
sintiendo desfallecer por la impresión.
- Mi lugar es dónde
tú estés… -Choi
DongWook respondió casi en un dulce susurro. ¡Era él! ¡Era él! ¡Era él! ¡¿Qué
hacía ahí?! ¡¿Por qué le buscaba?! ¡¿Por qué ahora?! Una mano se extendió hasta
acariciar su rostro. La descarga eléctrica de antaño se apoderó de su cuerpo sacudiéndolo… cómo su
piel lo estaba añorando.
- ¡¿Qué haces
aquí…?! –Negándose
y con muchos fantasmas en su corazón rechazó la caricia. La desesperación y las
ganas de abrazarlo se entrelazaron torturándolo. Choi DongWook estaba prohibido.
- Estás muy
delgado. Has descuidado tu salud. –Ignorando al menor siguió recorriendo con cariño las
facciones de ese rostro.- Cada día he
pensado en ti.
- ¡¿Qué
haces aquí…?! –Repitió con fuerzas. Cerró los ojos negándose a verle,
además sentía que lloraría pues en su corazón las emociones y sentimientos
explotaban amenazando con matarlo. Tantos miedos, tantas dudas, tantos
recuerdos… ahora él estaba ahí… frente a frente ¡No era un sueño! ¡No era una
alucinación! ¡Era real! ¡Podía sentir su calor! ¡Su tacto! ¡Su respiración! ¡Su
voz!- ¡Hyung está con noona! ¡Hyung está
con noona y sus hijos! ¡Yo vine a ver al nuevo CEO! ¡No estás aquí! ¡No estás
aquí! –Angustiado y temiendo romperse, cayó en la negación.
- Yo soy la
persona que buscas… yo soy el Nuevo CEO, Socio Mayoritario que compró el 70% de
acciones y rescató a la disquera de su deuda. –Aclaró gentilmente
comprendiendo el shock que tenía el más joven.- Soy yo, Choi DongWook… tu CEO.
- ¡No es cierto!
¡No es cierto!
–Se alejó velozmente huyendo de la presencia ajena. El corazón palpitaba
acelerado provocando dolor… y sufrimiento.- ¡Tú no estás aquí, no estás aquí!
- Mírame,
YoungBae. Mírame… soy real, estoy aquí… dónde debo estar. A tu lado. –Diplomáticamente aclaró.- Te he buscado. Te he seguido y ahora, por
fin te tengo frente a mí. Soy muy feliz.
- ¡No digas eso!
¡Por favor no lo hagas! ¡Estás casado! ¡Estás casado! ¡Tú me dejaste de amar!
¡Tú…! –No pudo
terminar, unos labios se sobrepusieron a los suyos callándolo.
El reencuentro no era dulce ni
tierno… apenas se tocaron, los labios rápidamente confesaron su ansiedad, su
emoción de volverse a tener juntos. DongWook sujetó con fuerza de hierro al
menor que besaba con desesperación, no le dejaría huir. YoungBae sintió un
fuego cruzado subiendo por sus pies hasta envolverle por completo. Al principio
luchó contra esos labios, pero después, no se negó a esa retorcida oportunidad
de la vida. Se entregó totalmente, dejó que le invadieran, que exploraran, que
tocaran y mordisquearan su boca… soltó suspiros y pequeños gemidos.
- Ahahh… ahahh… no
sabes lo mucho que te extrañé todos estos años… -Finalizó el beso pegando sus
frentes, con los ojos cerrados y las respiraciones agitadas.- Ahh… ahora somos libres, libres al fin… mi YoungBae
regresé por ti, por ti. Tú que te llevaste mi alma y mi corazón… Te Amo y
siempre lo he hecho.
- ¡N-Nooo! –Intentó alejarlo
inútilmente.- ¡Tú te casaste! ¡Te
Casaste! ¡¿Por qué vienes ahora?!
- ¡Te Amo! ¡Te
Amo! ¡Te Amo! ¿Cuántas veces necesitas que lo diga para que lo entiendas? –Exclamó desesperado el otro.
- No se trata de
que no crea los sentimientos de hyung, pero ahora comprendo que Tú y yo… no podemos
estar juntos. Es imposible… –Las lagrimas comenzaron a salir.- Yo
también amo a Hyung, con toda mi alma y mi vida, pero no podemos estar juntos…
no podemos… no debemos…
- ¡Escúchame
bien! –Le
sujetó de las mejillas obligándolo a que le mirase.- ¡TÚ Y YO NOS AMAMOS! ¡TÚ Y YO ESTAREMOS JUNTOS! ¡PORQUE NO SACRIFIQUÉ
ESTOS MALDITOS AÑOS EN VANO! ¡PORQUE TÚ Y YO MERECEMOS SER FELICES! ¡PORQUE TE
AMO Y TÚ ME AMAS! No necesitamos de la aprobación de nadie… yo cuidaré de ti.
- ¡No! ¡Regresa
con tu esposa e hijos! ¡Regresa a tu hogar! ¡Vete y olvídame! –Rogó llorando amargamente.- No me hagas esto, no abandones tu hogar por
mí…
- Mi hogar es y
siempre has sido tú. No tengo ningún lugar al cual regresar… HanByul pidió el
divorcio hace un año. –Reveló estrechándolo con fuerzas, negándose a dejarlo ir.- Ella, lo sabe Youngie… lo supo y se encargó
de decirle al CEO Yang Hyun Suk… ellos lo sabían. Yo no podía permitir que te
destruyeran, por eso, por eso acepté un contrato matrimonial. ¡Por eso me casé
con ella! ¡Jamás te dejé de amar! ¡Jamás olvidé estos sentimientos! Pero no
podía concebir la idea de que arruinaran tu carrera, tu vida, tu talento y tus
sueños… ¡Tú tenías que triunfar, tenías que ser feliz lejos del infierno! –Una
calidez se deslizó por el hombro de SOL que tembló impactado por la
revelación.- Yo quiero lo mejor para ti…
aunque eso implique separarte de mí.
- Ella no podía haberlo sabido, no pudo porque siempre fuimos cuidadosos,
no había manera… nosotros… -Muchas cosas comenzaron a encajar.- No es cierto… tú… tú…
- Ella vio el
medallón, Youngie… el que me obsequiaste en nuestro aniversario, ya lo venía
sospechando…
Su mente y su corazón estaban
librando la peor de las batallas… por una parte, la consciencia insistía en que
todo se trataba de una tetra para lastimarle. Sin embargo el corazón
férreamente se defendía… ¿Y si todo era cierto…?
- FLASH BACK #1 –
- Riri-ah… no me pidas que me vaya… yo también
sufro por esto, más de lo que pueden comprender. YoungBae es una persona muy
importante para mí.
Fueron los
momentos más angustiantes… su amistad y lo correcto, ó el amor de su vida que
no le parece corresponder… ¿Qué debía elegir? ¿Qué estaba bien? Y esa voz tan
sedosa, tan suplicante… ¿Una persona muy importante para él? Lo dudaba… porque
de haber sido real, no lo habría abandonado.
- Por eso hyung… ¿No le gustaría verlo feliz?
Haga lo mejor para él. -SeungRi
siempre tan sensible… ¿Quién lo habría creído? Debajo de su irreverencia hay un
alma noble.
- ¡SIEMPRE HE HECHO LO MEJOR PARA ÉL…! ¡SIEMPRE
ME HE PREOCUPADO POR ÉL…! ¡TODO LO HAGO POR YOUNGBAE, SIEMPRE HA SIDO ASÍ…!
¡USTEDES NO SABEN NADA!
- FIN DEL FLASH BACK #1 –
El corazón dio el primer golpe
mortal a la mente incitándolo a pensar detenidamente y no dejarse llevar por lo
superficial.
- FLASH BACK #2 –
- Yo quiero lo
mejor para ti… eres una persona muy importante...
- Hyung, no es
correcto decir esas palabras, podrían confundirse…
- Yo… Mi
pequeño Youngie, yo…
- No diga más, por favor. Soy muy inmaduro, me
podría confundir rápidamente y no quiero causarle serios problemas con su
prometida. Así que por favor, váyase… haga como si nunca nos hubiéramos
conocido. Un par de extraños… eso es lo mejor para usted y para mí.
- ¿Algún día
me perdonarás…? ¿Dejarás de odiarme?
- Nunca,
jamás… sería capaz de odiarle… hyung, me brindó mucha felicidad… solo le deseo
bienestar.
- FIN DEL FLASH
BACK #2 –
El segundo y tercer golpe
atestaron sin piedad… tal vez había estado viviendo en una horrible y cruel
mentira. Pero aun así, su mente se negaba a aceptar lo hechos.
- FLASH
BACK #3 –
Entregó el
brazalete de su prometida y cuando sus manos tuvieron contacto inevitablemente
las lágrimas terminaron por deslizarse… no borró su sonrisa… el mayor lo abrazó
fuertemente…
- Perdóname, ¡Perdóname por no haber sido más
fuerte! Perdóname por todo el sufrimiento que te estoy provocando… no te
merezco… no soy digno de ti y por eso aceptaré todo lo que tu decidas… me
alejaré para evitar que tengas que marcharte lejos. Desapareceré de tu vida mi
pequeño Youngie… mi estrella, mi luz, mi música… no me pidas que te olvide, no
sé cómo hacerlo y no pretendo aprender a hacerlo. Te llevaré en mi corazón el
resto de mi vida. Si alguna vez llegamos a cruzarnos ignórame tú, yo no podré…
por favor encuentra tu felicidad. Por favor vive por ti mismo… y sonríe
nuevamente. Te pido perdón por haber sido un cobarde… solo quiero lo mejor para
ti.
¿Intentó
besarle…? Se sorprendió cuando aquel rostro buscaba su boca ¿Qué era todo eso…?
Su corazón dejó de latir… lo detuvo a tiempo. Si sus labios volvían a tocarse
no sería capaz de continuar la vida sin él. Lo alejó suavemente… sintiendo el
frío de la separación…
- FIN DEL FLASH
BACK #3 –
¡Knock Out! La Victoria fue
para su corazón, ese instrumento que a pesar de estar destrozado continuó
latiendo, continuó albergando esperanzas, continuó atesorando migajitas de
amor. ¡Él siempre le amó! ¡Él siempre correspondió sus sentimientos! ¡Él
también sufrió mucho! ¡Él se casó con ella para protegerlo!
Cuando finalmente su orgullo y su
mente se convencieron de todo… su llanto fue mucho más profundo. Se aferró a
esos brazos, sollozó inconteniblemente… Su DongWook, su DongWook.
- ¿P-Por… q-qué…
lo… hi-cis…te? –El
llanto le impedía hablar claramente.- ¿P-Por…
qué… n-no… me… lo d-dijiste…?
- Perdóname,
¡Perdóname por no haber sido más fuerte! Perdóname por todo el sufrimiento que
te provoqué… ¡No pensé en esos momentos! ¡Cuándo estaba frente al CEO solo
quería protegerte a costa de lo que fuera!
TaeYang comenzó a golpearlo
débilmente, porque cada lágrima que derramó se pudo haber evitado y se angustió
más sabiendo que su ser amado también sufrió lo mismo o peor. ¡Tuvo que fingir
que no le amaba! ¡Le dijo palabras muy crueles! ¡Él le lastimó profundamente!
- ¡Pudimos
haberlo afrontado juntos! ¡Pudimos haber planeado algo! ¡No tenías por qué
haber hecho lo que hiciste! ¡¿Con qué derecho tomaste las decisiones por mí?!
¡¿Por qué me lo ocultaste?! ¡No soy tan ingenuo! ¡No me subestimes! ¡Yo también
puedo luchar por lo que quiero! ¡Eres un egoísta! -Comenzó a reclamar.- ¡¿Tú crees que con un simple “Perdón” mis
heridas sanarán?! ¡¿Crees que el dolor desaparecerá?! ¡Las noches que lloré!
¡Qué casi enloquezco intentando porque me dejaste! ¡¿Crees que el dolor
y el sufrimiento desaparecerán así como así?! ¡Me arrebataste la oportunidad de
enamorarme otra vez! -Se cansó de
golpear el pecho, se dejó caer sin fuerzas…
- Entonces…
¿Quieres que me vaya? –La suave voz acarició su oído.- Dímelo,
mi Sol… yo haré lo que tú digas.
- ¡¿Ahora sí te
importa mi opinión, mis sentimientos y mis pensamientos?! –Continuó replicando.- ¡Eres un egoísta! ¡Egoísta!
- Lo comprendo…
no pienso comprar tu perdón. Tú tienes el derecho de dar la última palabra… es
mi manera de compensar minúsculamente el daño que te provoqué.
Su estúpido corazón se detuvo
de golpe cuando lo vio alejarse… el terror se apoderó nuevamente de él. Y
entonces… su mente cometió una locura normalmente propia del corazón. Se
levantó rápidamente para atraparlo entre sus brazos y forzar un beso angustiado,
lleno de miedo… mezclado con el inmenso amor guardado. No se arrepentía en lo
más mínimo. Lo atrajo a su cuerpo con todas sus fuerzas… su alma jubilosa vibra
al sentir las manos sobre su cintura y esos labios correspondiendo con la misma
vehemencia. No lo dejaría ir ésta vez, lo atraparía para obligarlo a permanecer
a su lado por siempre.
- Te amo… ¡Hazte
responsable de mis sentimientos! ¡Y maldita sea, sé un hombre de palabra!
¡Porque si me vuelves a dejar te juro que te mataré y me suicidaré después! –Exclamó entre lágrimas.
- Con gusto
moriré en tus manos. –Respondió el mayor limpiando dulcemente las mejillas.
- No estoy
jugando, Choi DongWook… -Enojado advirtió.
- Yo tampoco. –La sonrisa débil derritió la
coraza de hielo. YoungBae no volvió a sentirse solo… la soledad, el sufrimiento
y los malos recuerdos iban desapareciendo poco a poco opacados por la felicidad
de estar su ser amado.
Abrazados se fueron cayendo al
suelo, los sollozos fueron paulatinamente calmándose, entre esa calidez
embriagante, qué importaba lo demás, tan solo ese momento único… que valía más
que cualquier otro. Porque es cuando sus corazones laten profunda y
pasivamente, como una muestra real de que todo irá bien, que lo malo ya pasó,
los recuerdos insufribles pasaran al archivo muerto del olvido y la llegada del
incierto futuro, pero prometedor… TaeYang se aferró más y descansando su
mejilla sobre ese pecho donde podía escuchar sin problemas el latir de ese
corazón, la paz invadió sus sentidos… fue feliz cuando DongWook le correspondió
estrechándolo un poco más.
- No me vuelvas a
dejar… No lo soportaré… me moriré.
- No habrá más
secretos, y solo muerto lograrán separarme de ti. –Lo arrulló tiernamente.
- ¿Sabes…? –Se sentía tan bien, tan
reconfortante… era como en los viejos tiempos, solo que esta vez sería lo
correcto, no más mentiras, no más secretos, DongWook estaba con él.- Son momentos muy duros, especialmente para
DaeSung-ah… nuestro Panda… se muere poco a poco. No soy capaz de imaginar
siquiera un poco del tormento por el que está pasando él. Ver morir
impotentemente a tu ser amado sabiendo que no hay nada qué puedas hacer. –Dijo
con voz apagada.- No quiero verlo sufrir
más…
- Lo sé… sé lo
que se siente… pero estaremos para apoyarlo, no está solo… ni tú. Ya no más. –Susurró.
- Te Amo.
- Yo Te Amo más…
Mi estrella, mi luz, mi música… Te Amo, mi pequeño YoungBae.
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