CAPÍTULO 13.-PORQUE YA NO ESTÁS AQUÍ
¿Por qué me estoy marchitando tontamente cada día?Como una flor que perdió su luz, yo te perdí a ti,Solo puedo decir que duele, es triste, es solitario,Duermo mientras lloro,Debería embriagarme, ahora me odio,No puedo pelear contigo incluso si lo deseo ahora,Porque te has ido, porque te has ido,No tengo nadie con quien hablar ahora…GONE NOT AROUND ANY LONGER- SISTAR19
CAPÍTULO 13.-PORQUE YA NO ESTÁS AQUÍ
¿Por qué me estoy marchitando tontamente cada día?
Como una flor que perdió su luz, yo te perdí a ti,
Solo puedo decir que duele, es triste, es solitario,
Duermo mientras lloro,
Debería embriagarme, ahora me odio,
No puedo pelear contigo incluso si lo deseo ahora,
Porque te has ido, porque te has ido,
No tengo nadie con quien hablar ahora…
GONE NOT AROUND ANY LONGER- SISTAR19
Tarde o temprano el secreto se iba a saber, no importaba cuanto se esforzaran por mantener en bajo perfil, el asunto de la demanda por parte de Lee Hanna hacia Kang Daesung finalmente se desató a todo furor, en realidad era una cuestión de tiempo, y a decir verdad, para ambas partes fue una sorpresa que hubiese demorado.
— Mi demandante exige una investigación exhaustiva hacia los poderes que les fueron concedidos al Señor Kang Daesung-sshi. —El abogado habló en nombre de la afectada en la audiencia.
— Tenemos el acta firmada por testigos y autorizada tanto por un notario público como por un juez. Es un documento cien por ciento real. Lee Seunghyun-sshi, otorgó poder sobre bienes y su propio ser a mi cliente, lo hizo en vida y legal.
El juez escuchaba atentamente a cada parte, cada una de ellas representada por abogados de grande talla, de renombrado reconocimiento. Era una situación un tanto complicada.
El estrés pesaba sobre el jurado, pronto tenían a reporteros invadiendo los pasillos, y más de uno fue detenido intentando filtrarse al juicio.
Lo que se suponía un asunto típico, se estaba transformando rápidamente en un circo. La morbosidad estaba empañando la seriedad de la demanda, las especulaciones y rumores mal infundados estaba provocando estragos a la investigación. Por ello, tanto juez como jurado, decidieron realizar las audiencias a puertas cerradas, a pesar de que ninguna de las partes lo pidiera. Al parecer, lo importante para ellos no era el escándalo desatado, sino el veredicto.
— Que se presente el acusado. —Ordenó después de escuchar a los representantes legales.
Los presentes estaban curiosos de ver a un Kang Daesung serio y tranquilo, no había atisbo de preocupación, o dolencia… solo un hombre estoico. No había recibido noticias de ninguno de sus amigos, estaba enfrentado el mundo completamente solo. No importaba, solo quería estar con Seunghyun, y nada, ni siquiera un estúpido juicio le iba a detener.
Llegó al estrado donde bajo la típica ceremonia, juró decir la verdad.
— ¿Qué tiene qué decir respecto a las acusaciones? ¿Admite o niega los cargos?
— Son falsedades. —Con la frialdad e indiferencia de una criatura arrogante respondió, la mirada al frente, orgulloso e inmutable como un ser superior en medio de mortales.- Injurias infundadas por la señorita Lee.
— ¡Mentira! ¡Eres un impostor! —La voz enérgica de Hanna rompió la tensión que se estaba creando en la secuencia de preguntas, aunque el ambiente se pusiera todavía peor. Pasaron por alto aquello para atraer la atención hacia Kang.
— ¿Por qué dice eso? —Entrevistaron.
— La familia Lee se distanció de Seunghyun mucho antes de su estado de salud. Él, en una muestra sincera de amistad y confianza, me otorgó plenos poderes sobre sus bienes y sobre todo, sobre su persona en caso de que no fuera capaz de hacerlo por sí mismo. Este acto también fue correspondido. Hicimos un pacto en el cual nos cuidaríamos mutuamente. —Respondió con tanta convicción que confundía a todos que estaban dejándose envolver por la niebla de los rumores que se había soltado como perros rabiosos.- Tengo los documentos firmados que comprueban lo que digo.
— ¿Por qué Lee Seunghyun-sshi haría algo como tal?
— Seunghyun-sshi estaba distanciado de su familia por circunstancias que desconozco, sin embargo me imagino que deben ser serias para haber depositado tanta confianza en mí. Yo dije que no era conveniente, pero él insistió. No he tomado un solo won, yen, ni dólar… estoy dispuesto a que mis cuentas bancarias y mis negocios sean auditados si así lo requieren. Si en verdad estuviera robándole ¿Por qué estaría aquí encarando y soportando el juicio público?
— Sin embargo, está el desconocimiento del estado de salud del afectado. —Intervino el abogado demandante. Estaba sorteando preguntas, cada respuesta que el socio –amante secreto– ya estaba prevista.— Usted les privó de verle.
— Personalmente, intenté contactarles para informarles sobre el estado de salud, sin obtener un mínimo de respuesta. A ella, especialmente, no le importó la vida de Seunghyun–shi, su hermano. ¿Por qué hasta ahora demuestra tanto interés?
— Esas son declaraciones fuertes, Señor Kang.
— Si lo hago es porque puedo demostrar todo lo que digo.
La parte demandante se sorprendió por cada palabra dicha llena de convicción, el semblante serio denotaba una seguridad inescrutable.
Daesung se sentía como un actor en medio de una obra de gran trascendencia. Actuaba su papel de una manera desganada, puesto no había optado por la actitud sufrida y dolida.
Observaba su alrededor sin comprender la razón de su presencia en esa maldita sala, bajo la mirada prejuiciosa de esos perros que llaman “jurado”.
Su mente exhausta de tanta memorización de líneas teatrales se sumergió en un pasado no muy lejano, y de ninguna manera agradable.
- RECUERDO DEL PASADO –
— ¡¿QUÉ DEMONIOS TE HICIERON EN ESA MALDITA AGENCIA?! ¡TÚ NO PUEDES ESTAR HABLANDO EN SERIO! —La voz del padre resuena lleno de estupefacción, lleno de un sentimiento de horror que cae en lo cruel, en lo malévolo. Mira profundamente decepcionado a su vástago.
— ¡TÚ ERES EL CULPABLE! ¡¿QUÉ LE HICISTE A NUESTRO HIJO?! ¡ALÉJATE DE ÉL! ¡DEGENERADO! ¡MAL NACIDO! ¡ENFERMO!—La madre lo insulta sin una pizca de vergüenza por sus reacciones. Negándose a aceptar que la declaración confesada minutos atrás sea seria. Qué ingenua insistencia, bien le había advertido a su acompañante que era una pésima idea.- ¡MI SEUNGHYUN NO ES COMO TÚ! ¡FENÓMENO! ¡TE DEMANDAREMOS POR VIOLACIÓN! ¡A TI Y A LA PORQUERÍA DE AGENCIA!
— ¡BASTA! Mamá… Papá. —Esta ingenua persona se interpuso entre ellos con el semblante de culpa, lo sabe y, por más que quisiera poder hacer algo para borrar este amargo recuerdo, no puede hacerlo, solo estar a su lado acompañando el camino espinoso, estar a su lado sufriendo las laceraciones.- Él no ha hecho nada que no le haya permitido.
— ¡POR DIOS SEUNGHYUN-EE! ¡ESCUCHATE! ¡ESTÁS CONFUNDIDO! ¡ESE DEGENERADO TE ESTÁ DICIENDO MENTIRAS! —Suplicante la madre le mira. Su hijo no podía estarle hablando en serio, aquella aberración no podía ser verdad.- ¡TÚ NO ERES COMO “ESOS”! ¡TÚ ERES UN CHICO NORMAL! ¡UN CHICO SANO! ¡TÚ ESTÁS CONFUNDIDO POR LAS PATRAÑAS QUE TE HAN DICHO! ¡LAS COSAS QUÉ TE OBLIGARON A HACER Y A SENTIR NO SON VERDADERAS!
Derrama lágrimas… Seunghyun esperaba una reacción diferente, vamos, se trata de sus propios padres, de los que le dieron la vida, los que lo criaron, los que lo educaron… ¿Demasiado asqueroso? ¿Demasiado blasfemo?
A pesar de haber crecido en un seno familiar normal y haber estado mujeres, no lo vio tan trágico como demostraban ahora los padres, lo supo cuando los juegos en los que estaba ebrio con él; adoraba cómo las manos lo recorrían sobre y debajo de la ropa, los besos voraces y tranquilos, las miradas tiernas y lujuriosas, las sonrisas gentiles y traviesas… para el menor todo había sido natural, obviamente no con una chica, sino con él. Fue demasiado ingenuo creer que su forma de pensar y sentir encontraría empatía.
— Lo siento mucho, madre y padre… yo tengo verdaderos sentimientos hacia él y él me corresponde. Le amo. No esperaba que lo vieran con normalidad, pero sí me gustaría recibir su apoyo. Ustedes son mis padres.—Sorpresa, cuando la mano de la madre abofeteó la mejilla húmeda. Insensible al dolor que claramente se denota en ese rostro contraído. Una rabia crecía en su pecho por aquel acto tan cruel, un odio se instaló en su ser.
— Yo no críe a un desviado. —Tan fría, tan cruel y tan real. Ri se dio cuenta que lo que pedía nunca sería obtenido, y él se sentía estúpido por no saber qué hacer. ¿Cómo curar una herida tan grande? ¿Existe una forma que aminorar tal dolor? ¿Qué debe hacer para recomponer el corazón roto? Quizás, si ellos se separaban…
— ¡REGRESARÁS A CASA Y TE LLEVAREMOS A UN HOSPITAL PARA QUE TE CUREN! —El padre amenazó, intentó tomarlo violentamente, pero entonces él reaccionó deteniendo el acto. No pudiendo contenerse más, impidió que los separaran. Fue instintivo sujetar al señor Lee, los sentidos estaban alertas preparados para la batalla, no es que quisiese hacerle daño al padre de su amante, ¡Jamás podría hacer algo como tal! No era venganza, solo su rabioso instinto protector.
— Siento mucho que nuestra noticia les haya destrozado el alma, pero es la verdad. No estamos aquí para buscar su aprobación. –Ejerció una fuerte presión doblegando al hombre que pretendía recluir a Seungiee en su hogar de infancia, era inevitable, el hombre mayor insistía en robarle de su lado.- Y por supuesto, no permitiré que lastime a Seung-ah.
— ¡HAZ QUE LO SUELTE! ¡AHORA, ENGENDRO DEL DEMONIO!—Así lo llamó, Engendro del Demonio. La propia madre sin reparar el corazón de Seung que seguramente colapsaba.
— Dae… por favor.—No debían hacer las cosas más graves, accedió y retrocedió contenido. ¡ODIABA A ESA PAREJA! ¡No tenían idea del daño que causaban al alma de Ri!
— ¡HIJO, SOMOS TUS PADRES! ¡SOY TU PADRE! ¡REACCIONA! ¡ESTÁS ENFERMO! ¡CAMPEÓN, LO QUE TE HICIERON, SEA LO QUE SEA LO SUPERAREMOS JUNTOS! ¡REGRESA A CASA! ¡REGRESA CON TU FAMILIA! ¡TE CURAREMOS! ¡SANARÁS Y SERÁS NORMAL OTRA VEZ!—El padre, quien fuera un ídolo, el más grande modelo a seguir, el mejor amigo. No se necesitaba ser un genio para saber que estaban destruyendo a su propio hijo con su rechazo, con sus palabras hirientes.
Por inercia, él dio pasos hacia atrás hasta quedar a su lado, inmediatamente sostuvo la mano con fuerza y firmeza brindándole valor. Negó suavemente y por su parte los padres retrocedieron al entender su postura.
— Lo siento mucho… mamá y papá. No estoy enfermo, no me violaron. Esta decisión la tomé yo. No me pasa nada malo… solo me enamoré. Me enamoré de él.
— ¡DE NINGUNA MANERA LO ACEPTAREMOS! ¡ES UNA ABOMINACIÓN! ¡TÚ NO ERES ASÍ! ¡MI HIJO NO ES ASÍ! ¡MI HIJO VARÓN NO ES ASÍ! ESO SOLO LOS ENFERMOS.
— Seunghyun-ee ¿Él o nosotros? ¿ESE o tu familia? Decide ahora, pero piensa bien. Si elijes a la familia tendrás que admitir que estás enfermo, pero nosotros jamás de dejaremos solo otra vez, nos tendrás por siempre a tu Padre, a mí y a Hanna. Por el contrario, si elijes a ESE HOMBRE olvídate de nosotros, jamás vuelvas a pisar esta casa ya que dejarás de existir en nuestras vidas. Nos perderás por completo, a los tres y te borraremos tanto de nuestras mentes como nuestros corazones.—La madre seriamente terminó su ultimátum.
SeungRi comenzó a temblar… esa escena era lo menos que quería. De todos los escenarios que había contemplado, éste era el que más temías, decidió aferrarse al cariño de padres a hijo, al sentimiento que llama a la “misma” sangre. Pero actuó egoístamente, fue realmente un iluso en creer que todo se solucionaría como con sus hyungs, que no era mucho a decir verdad, al menos sus padres accedieron a continuar viéndolos pero solos, negándose a aceptar que Choi y Kwon son pareja mas aceptando a sus propios hijos.
Seung lo miró cuando el agarre se debilitó… estaba temeroso, se encontraba vulnerable con los sentimientos a flor de piel, sin embargo a su manera hizo entender con ese simple gesto que no se iba a interponer. Él, Kang Daesung liberaba de todo compromiso y promesa a Lee Seunghyun… prefería que fuera con su familia a que permaneciera a su lado siendo infeliz.
— Lamento decepcionarlos…—El menor realizó una reverencia de noventa grados y les miró fortalecido, limpiando sus lágrimas.- En verdad los amo, pero a él también. Para mí ustedes siempre serán mi familia y cuándo gusten, las puertas de nuestro hogar estarán abiertas. Para todo lo que necesiten… no lo olviden por favor.
— Has elegido… renuncias a tu familia por un hombre y eso que crees que es amor. Está bien, si esa es tu decisión… ahora vete de nuestra casa.—El padre abrió la puerta mientras la madre rompe en lágrimas desconsoladas, torturando más la consciencia de ambos. ¿Lo último que Ri se llevaría sería la escena desgarradora de su madre llorando por su causa?- Y ya escuchaste a tu madre, no vuelvas jamás. A partir de hoy nosotros solo tenemos un hijo, y se llama HANNA. Tú has desaparecido para siempre.
Tomó su mano sin dudar, la tomó y pacíficamente se fueron, Ri dio una última mirada al que fue su hogar, donde tantos momentos y recuerdos estaban marcados en cada rincón. Quiso llevarse, los buenos recuerdos, quiso llevarse una fotografía mental, inclusive la esencia de que un día, todo ese inmueble, las fotografía y esas personas que estaba dejando formaron un hogar, su propio hogar.
— Ri… —Habló cuando finalmente la puerta fue cerrada. El corazón pareció dar un sobresalto.
— Está bien…—Respondió con un nudo en la garganta. La voz retorciéndose, ahogándose.
— Ri… —Volvió a llamarlo cuando abordaron el vehículo esa oscura noche. Estaba preocupado.
— Bueno, no salió como yo esperaba. ¿Quieres ir a cenar ó vamos a casa directamente?
— Estás temblando. —Lo abrazó y se derrumbó. Comenzó a llorar como un niño pequeño, tan fluido y profundo. Era sumamente injusto aquello, la sociedad, su familia…
— Duele… –Lo abrazó con mayor fuerza mientras confesaba lo innegable, lo atraía a su cuerpo mojando el hombro cálido.- …pero te elijo a ti.
— Gracias, Ri… Gracias.—También comenzó a llorar aunque más silencioso y controlado. Suavemente masajeó su espalda brindándole confort.- Gracias por elegirme a mí, aunque no valga la pena. Haré todo lo que pueda en corresponder este sacrificio.
— Sé que vale la pena. Vale la pena porque eres tú.
- FIN DEL RECUERDO –
Ah, sí, recuerda cómo Lee perdió su familia, cómo la mitad de su vida fue borrada por la falta de comprensión. Aunque intentó parecer fuerte, le costaba mucho. Terminaba llorando, se sobre esforzaba para ocultarlo, por respeto al duelo de su amante no dijo nada… pero no fue el único que perdió algo. No podía ser el único que perdiera tanto por su sentimiento.
- RECUERDO –
Había llamado desde muy temprano anunciando que saldrían ese día, así que debía desocuparse fuera como fuera.
Aunque intentó sacarle palabra alguna fracasó, no reveló absolutamente. Seunghyun se vuelve un niño cuando le pican la curiosidad, se vuelve impaciente y estuvo seguro que no darle ni un anticipo resultó beneficioso para tener libre a su amante.
Llegado el momento, fue al apartamento, suspiró por no verlo en la sala o cocina, se dirigió a ese lugar que se había vuelto su búnker. El estudio era todo un lío entre tantos folios de archivos, tenía los expedientes de traineers a debutar que serían traspasados a otras agencias, los estados financieros, en fin, toda una tormenta.
Saltó un poco sorprendido cuando su sombra atrajo la atención.
— Últimamente trabajas mucho. ¿No se supone que para eso le pagas a CEOs y Contadores? Si no es así entonces despídelos… no tiene caso pagar sueldos innecesarios. —Llegó hasta él sonriendo, robó un beso fugaz pero lo suficiente largo para distinguir el aroma de la colonia después de afeitar, el jabón y ese delicioso perfume.
— H-emm… —Sonrió y con sus dedos indicó que le esperara un momento antes de regresar a su llamada.- Te encargo esos oficios, tienen que estar listos para mañana. ¿Cuándo es la reunión con los inversionistas chinos? Confirma su asistencia así como el bufet que se les ofrecerá para el almuerzo. Para el viernes quiero a todos los directivos de Finanzas… me tienen que explicar bien estos gastos recientes. Después de eso, la semana que viene haré una supervisión sorpresa en las subsidiarias, no, no les voy a decir el orden porque luego hacen trampa. —Enarcó una ceja, curioso al ver sus divertidas reacciones. Estaba alegando con su Gerente ejecutivo y su secretaria al mismo tiempo.- Como sea… Bueno… tengo que colgar, mi vida espera. Ya les di instrucciones. Adiós… sí, sí que no me enoje que me enfermo, lo que sea… descansen, si pueden claro está.
Terminó la llamada, botó todo y le abrazó devolviendo el anterior gesto pero con un beso profundo.
— ¿Por qué contratas a tanta gente si no haces uso de ella?—Lo miró feliz, lo abrazó deleitándose de la tibieza que le cobijaba cuando estaba a su lado unidos.
— Son solo negocios… tengo que velar por nuestro intereses, cariño. –Sonrió al sentir esa embriagante calidez.- ¿Cómo te fue? ¿A qué tanto misterio?
Sonrió inocentemente. Luego punzó la espalda, se volvió. ¡Era una caja de chocolates Suizos! Le miró…
— ¿Para mí…? —Preguntó.
— Por supuesto… a mí casi no me gustan. —Susurró, Ri sentía morir con esa mezcla enloquecedora…
— Mentiroso.—Se despegó perezosamente para tomar la costosa caja, la abrió cuidadosamente y extrajo el más pequeño de los cubitos, lo metió a su boca disfrutándolo pecaminosamente ante su mirada. Cuando en su boca quedaba poco menos de la mitad. Le beso, mordisqueó los labios para pedir permiso que le fue otorgado rápidamente… la lengua contraria se coló en su interior para degustar profundizando el beso. Y aquel diminuto trozo de chocolate fue empujado a la cavidad sabor menta de Kang.
— Mhm… ¿Debería intentarlo con fresas envinadas? —Susurró cuando terminó el chocolatoso beso.
— Suena interesante…
— Que bueno, porque en la nevera yace en el fondo una botella alemana… -Continuó lamiendo los labios contrarios.- Pero será para otra ocasión… ahora ¿Ya dispongo de un tiempo del importante Lee SeungHyun? Tengo una cita pendiente con él.
— Soy todo tuyo…
— Bien, vamos… se nos hace tarde. —Lo soltó mientras se adelantaba.- Yo conduciré esta noche.
— ¿A dónde me llevarás? —Tan solo sonrió inocentemente.
El trayecto desconocido para el menor fue amenizado con música, a veces Daesung cantaba a todo pulmón, otras, narraba sus viajes a Japón; sobre los programas, la comida y los amigos que estaba haciendo. Todo parecía tan divertido, tan perfecto…
— ¿Dae…?—Era visible la sensación desagradable, el agujero negro en el estómago, escalofríos… frunció el ceño preocupado, mortificado. Su amante alternaba la vista entre su persona y ese lugar.- Esto no es divertido.
— Todo va a estar bien. —Sonrió mientras apaga el motor del BMW y se quita el cinturón de seguridad. Han llegado a su destino.
— Dae... No estoy jugando. —Veía dibujada la necesidad de huir.
— Es inevitable, Ri. He llamado diciendo que vendría.
— Dae… no. —Ya no era miedo lo que veía, era terror. El corazón seguramente latía acelerado preso de una angustia tan grande que solo podía compararse con un momento de su joven vida, un momento completamente de desdicha.
Le deshizo del cinturón de seguridad en vista que el otro no lo haría por voluntad propia, acarició el rostro de manera delicada y le dio un beso casto que supo amargo. Se negó a bajar del vehículo, tenía tanto miedo que no podía hablar. Ya no era un secreto sus intenciones y por ello, se oponía a continuar.
Con amable fuerza lo obligó a seguirle. Un paso a la vez y el instinto de supervivencia se agitaba con desespero en su interior. Sujetó con tanta firmeza su mano gentil, solo le importaba detenerle y correr lejos de ese lugar.
— No lo hagas. Por favor.
— Yo te amo.
— ¿Por qué…?
— Es necesario.
- No… no lo es. ¡No quiero, Daesung! ¡Quiero ir a casa! ¡Quiero regresar, ahora!
- Después, Seungie… después.
- No.
- Nada malo te ocurrirá…
Frente a ellos, la casa de sus padres, sus honorables padres. Tocaron el timbre… en esos minutos que alteran los nervios.
— Dae, por favor… vamos a casa. —Rogó por última vez en lo que la puerta era abierta una mujer muy conocida por el menor les miraba intrigada.
— Buenas noches, Madre. Él es Lee SeungHyun, mi socio y ex compañero de grupo.
— Oh! Hijo, llegas a tiempo… y trajiste a uno de tus amigos. —Su madre, que los recibió se hizo a un lado de la entrada.- Pasen, tu padre acaba de llegar.
La sentencia final… pasar el umbral fue como adentrarse al infierno mismo.
“No quiero que pierdas a tu familia. No quiero que tú también sufras por mi culpa.” Esa era la súplica que podía leer en los ojos bordeados de tenues ojeras, sabía que tenía ya con la culpabilidad que no podía ocultarle.
Pero no, Kang Daesung tenía que llevar las cosas al extremo para sentirse “aliviado”.
Seung no podría, no soportaría llevar en su corazón el haberle quitado al hijo menor a los señores Kang, ni mucho menos haberle arrebatado a Daesung su querida familia. Esto no era justo. Todo ello lo podía entender sin problemas, no obstante, para él, las cosas debían estar equilibradas, estar mano a mano.
Si Seunghyun fue capaz de saltar por él, era lógico que también lo haría, después de todo, ahora estaban juntos.
Demostró un autocontrol que ni siquiera sabía que poseía, actúo con tanta calma que aterró a su consciencia. Nunca fueron realmente unidos, a ojos de terceros incluyendo los señores Kang, Lee Seunhyun y Kang Daesung son amigos, pero sin llegar a ser los mejores amigos. Aún hay gente que no termina de entender como ellos estaban juntos en el ámbito laboral, y el sentimental. Entonces, el ambiente en ese comedor podía cuestionarse sobre si era calmo o tenso.
Daesung repasaba todo mentalmente, extrañaría todo eso; la comida de su madre, la sonrisa y su cariño. Extrañaría su familia, y aunque por un momento dudó fuertemente de su decisión. Ver el manojo de nervios en que redujo a su amante le dio fuerzas necesarias para continuar.
“Si tú saltas, yo saltaré contigo.” La letanía interna hacía recordar tu compromiso con el menor, no por obligación, sino por el gusto-placer de sujetar la mano para abandonarse al vacío sin siquiera imaginar el tipo de contraparte con la que caerían.
— Padre, madre… tengo algo importante que decirles.—Debajo de la mesa, Seung tiraba suplicante de su mano. Kang la aferró, se preparó mentalmente, tomó aire y subió sus manos entrelazadas hasta dejarlas sobre el mantel de la mesa en que cenaron. Ahí, a plena vista de sus padres.
De inmediato, al observar su mano entrelazada fuertemente a la de su “amigo, socio y ex compañero de banda”, los progenitores comprendieron la visita inesperada de su hijo menor, si tomamos en cuenta que la relación Choi-Kwon se había vuelto famosa a voces. En el fondo los padres temían que algo así pudo haber ocurrido con su único varón, no obstante, las actitudes de Dae nunca demostraron algo fuera de lo “normal”.
— No puede ser. —Gimió su madre cubriendo su rostro con ambas manos.- ¿Por qué hijo? ¿Por qué?
— Por el amor de Dios, ¿Qué pretendes, Daesung? ¿Quieres matarnos de un disgusto?
La severidad y frialdad del señor Kang fue el anticipo de una nueva tormenta, fue el prólogo de una segunda desintegración familiar por culpa de un amor peculiar.
— Su nombre es Lee Seunghyun, y es mi pareja desde hace un par de años. —Soltó antes de arrepentirse, pero un sentimiento desconocido emergió de las aguas profundas de su ser, a la par del miedo, el orgullo de admitir abiertamente el nombre de su pareja reconfortó de manera compensatoria la perdida que estaba por ocurrir.
— Fuera de mi casa. —El señor Kang dijo despectivamente. No iban a tener su discusión acalorada en la que se cuestionan sus razones o invalidan los sentimientos. Esos dramas no son estilo de su familia. Su padre, firme a sus convicciones, es creyente ferviente ¡Un pastor! Y su hijo ¡Acaba de confesar que es homosexual! Su postura era sólida. No aceptaría tal pecado. Con la mirada gélida decía todo: ”Eres un condenado al infierno”.- Jamás regreses. Esta ha dejado de ser tu hogar y nosotros, tu familia. Qué Dios se apiade de sus almas.
Completamente opuesto al cuadro de los Lee, sus padres reprobaban sus sentimientos de manera fría. Por alguna razón, a Kang le dolió más la indiferencia. No hubo gritos desgarradores, no hubo drama, no hubo golpes, no hubo absolutamente más que la mirada desviada de su madre, y la cortante mirada de su padre.
Suspiró, había estado conteniendo el aliento esperando un escándalo.
— Lo siento mucho…—Kang miró sorprendido a Lee, ¡Él no había podido articular nada en casa de los padres de Seung, ¿Cómo es que Ri sí podía?!- Lo siento tanto… yo… les estoy robando a su hijo.
— Ha sido él quien te ha elegido. Le aseguro que Daesung es muy capaz de tomar sus decisiones. No intente justificarlo.—Su padre con tono severo respondió al menor.
— Señores, Kang…
— No hay más que decir. Todo es claro y ya saben nuestra postura. Ahora… fuera de mi casa y no vuelvan jamás. —Cortó las intenciones del menor faltando enormemente a sus políticas personales.
— Cuidaré de su hijo… le juro…
— No me interesa saber de ese pecador. Ni de usted… solo váyase de mi casa.
Una rabia crecía en el su pecho… ver el rostro arrepentido de Seunghyun le estaba matando, y las palabras secas de su padre le alimentaban la rabia.
— Señor…
— Largo. Ambos.
— Joder, Señor Kang.. —Se sorprendió así mismo de decir aquello. Nunca antes había hablado de manera tan irrespetuosa.- Su hijo es gay, acéptelo de una vez. Mentir también es pecado. No sea hipócrita.
— FUERA DE MI CASA.
— Es tan cobarde…
— ¡VAYANSE AL INFIERNO! ¡USTEDES DOS SERES MALDITOS!
Tomó a Seunghyun y se incorporó.
— Nos veremos allá, padre.
Salió furioso. Nunca se ha terminado de acostumbrar a ser juzgado ni de bajar la cabeza. No corrió sentimentalismo por esta etapa de su vida. Al contrario, existía alivio.
La puerta fue azotada con odio a sus espaldas después de la actitud grosera hacia su progenitor.
Refunfuñaba el poco respeto mostrado de su padre cuando un sollozo le alejó de todo ese lío. Se detuvo a ver a Lee, se había quedado atrás… lloraba. Otra vez.
— Lo siento… yo…
Conmovido. Kang regresó los pasos, odiaba ver llorar a su amante, le partía el alma en dos. Lo abrazó, el bloqueo emocional se disolvió, unas inmensas ganas de romper en llanto atacaron sus glándulas lacrimales, ahí, en medio de la calle oscura… ambos derramaron lágrimas de dolor, consolando sus corazones rotos.
¿Por qué a ellos?
Aquellas cicatrices, los unieron más, irremediablemente. Eran dos almas rotas, dos corazones heridos, pero tan llenos de amor que sin importar una muerte a causa de todo ello, se entregaban mutuamente.
En las buenas… y en las malas. Pudiera ser que se habían convertido en huérfanos, que no tuvieran una familia con la cual compartir nuevos recuerdos, que no tuvieran un familiar al cual llamar… muy a su manera eran dichosos. Se trataba de una felicidad llena de acidez, pero sus manos en ningún momento dejaron de estrecharse.
-FIN DEL RECUERDO-
Apenas había parpadeado y se encontraba en una sala con su equipo defensor… básicamente su abogado. Se ausentó demasiado tiempo del mundo real, la realidad que le pinchaba las heridas, Seunghyun está lejos de él.
— No debió decir eso. Le dije que debíamos mantener todo en el plano más irrelevante. ¿Sabe qué va a pasar si realizan una auditoria a sus estados financieros?
— No me importa. —Cierto, ¿Qué pasaría si revisaban los estados financieros anteriores? ¿Descubrirían el desfalco de cerca de trescientos billones de wons? Sin dudas, iría a prisión.
— Será investigado por corrupción. Podrían condenarlo a veinte años de prisión por ese delito. Sin contar con los problemas que se va a generar cuando el juez que le otorgó la constancia sea investigado por falsificación. —Era un buen abogado, ahora comprendía la Fe casi ciega de sus amigos en él.
— … —No tenía argumentos para defenderse de aquello. Definitivamente, se encontraba a un paso de ser arrojado al pozo de la deshonra. Seguramente los Señores Lee, y Hanna disfrutarían de ello.— No quiero que ELLOS se acerquen a Seunghyun-ah…
— Me temo que eso no será posible si el juez le otorga a la contraparte una auditoria a sus finanzas.
- RECUERDO –
Se encontró con el mal parido de Choi Jonghun en la sala de espera de ese desconocido aeropuerto. Habían sido agotadoras horas de vuelo. Su mente no paraba de regresar la última conversación…
“Seungie… está en coma”
“Ayer entró en coma. Lo siento…”
Su corazón humano rogaba porque todo fuese una jodida broma de mal gusto. Ahora, inclusive se le antojaba enterarse que Choi y Lee eran amantes. ¡Lo que sea menos que estuviera en COMA! Albergó una esperanza, hasta que el semblante oscuro de ese sujeto le recibió.
El corazón se le agitó, el dolor hizo colapsar al alma. Llegó hasta él mirándolo con profundo odio, con tanto rencor y rabia.
— Kang…
Su puño estrelló contra el rostro del contrario que cayó al suelo. Las personas se le quedaron viendo a ambos, pero al mayor poco le podía importar.
— ¿Por qué?
Con dificultad logró decir esa pregunta constante en su mente. El llanto y el miedo estaban atascados en su garganta.
— No podía decírtelo… me hizo jurarlo…
— ¡Es mi pareja! ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza?! ¡No era una negociación! ¡Debiste decirme!
Sujetó de la ropa, lo levantó y volvió a propinar un segundo puñetazo en el rostro, ésta ocasión golpeó los labios y por ende, comenzó a sangrar. El puño dolía, pero no se comparaba nada con lo que estaba sintiendo a nivel psico-emocional.
— Pensé que lo sospechabas… —Soltó de repente alejándose.- Vivías con él. ¿Acaso no notaste que estaba raro?
El tercer puño quedó en el aire y luego lo bajó. Aquel había sido un buen punto. ¿No era su pareja cómo para notar los cambios? ¡Con un demonio! ¡Sí notó los cambios! ¡Pero por imbécil no hizo nada!
— ¿Qué pasó?
— ¿De verdad…? ¿En serio no sabes nada?—Choi se acercó y negó ante la llegaba de agentes de seguridad pública. Buena la habían hecho, todos les miraban sorprendidos por la agresividad.
Entre más abría la boca Choi, más miserable se sentía Kang.
— No importa. Tenemos que ir al hospital.—Tomó cuidadosamente el brazo del mayor, pero éste se rechazó todo contacto y se adelantó tanteando el rumbo.
Aun en medio del taxi que habían tomado, continuaba albergando una vana esperanza de que todo fuese un juego, una maldita venganza, una infidelidad… solo quería ver a Seung-ah tan lleno de vida y energía como siempre lo ha sido. Solo verlo una vez, pero estuviera bien, feliz o enojado… pero salvo.
Y a pesar de que sus ojos divisaban la fachada del hospital desde la distancia, se negó a aceptar lo sucedido. ¿Más estúpido no se podía ser?
— …Un día… —Choi rompió su silencio. No le miró, pero ambos estaban conscientes de que escuchaba cada palabra.- ...Un día, en que nos encontrábamos almorzando él se puso mal.
“¿Y dónde demonios estaba yo?” Se cuestionó duramente.
— …
— No tenía idea, solo lo vi colapsar ante mis ojos. Intenté comunicarme contigo, pero no me lo permitió. Él decía que estabas en Japón realizando una gira, no era necesario armar un escándalo porque simplemente se desmayó.
El tono utilizado en esa parte fue casi con cariño doloso, ese siempre ha sido su Seunghyun, no querer causar molestias.
— No le di mucha importancia, sobretodo porque parecía llevar un tratamiento. —Continuó.- Sin embargo, las crisis comenzaron a volverse más frecuentes. La segunda ocasión no fue un desmayo, comenzó a devolver todo… hasta sangrar. La tercera, volvió a perder el conocimiento... comencé a darme cuenta que algo malo pasaba. Cuando preguntaba, respondía diciendo que era agotamiento, una comida que le cayó mal o algo así. Para ese momento ya no me tragaba las mentiras, porque era más que claro que eran eso. Seung-ah no sabe mentir.
Daesung asintió levemente. Sí, Seunghyun no sabe mentir bien, es pésimo para eso.
— Debiste decirme.
— Lo sé, lo sé… pero…
— Si tanto lo amas, ¿Por qué no pensaste en su salud primero que en todo lo demás?
Choi no dijo nada. Desvió la mirada hacia la ventana. Ambos hombres lo sabían y era la primera vez que tocaban el tema. Choi siempre ha estado enamorado de Seung, pero o el menor era demasiado inocente o le estaba dejando en claro que solo podían ser amigos.
— Fui egoísta. Al ver sus problemas personales, yo…
— Imbécil. No mereces a Seunghyun..
— Ambos lo somos Kang. Tú tienes mucha más culpa que yo.
— Yo no fui el que se quedó callado con algo tan importante.
— ¿No crees que estos reclamos son demasiado tarde?
Le miró dirigiéndole unos ojos furiosos. Las ganas de continuar golpeando a Jonghun eran latentes.
— ¿Desde cuándo…?
— No tengo idea. Según pude saber… quizás desde antes del servicio militar. Cuando comenzaron las jaquecas y migrañas.
— No entiendo.
— Él…
— Llegamos caballeros. –El conductor que no entendía nada de lo que se parloteaba en coreano en la parte trasera del vehículo, interrumpió para informar sobre el destino.
Los dos salieron por diferentes puertas. Choi iba a pagar cuando Kang se le adelantó entregando un billete de cincuenta dólares. Una vez devuelto el cambio, el taxi se retiró y ahí estaban ellos… en la entrada del hospital MAYO CLINIC.
El rival de amores le condujo entre los pasillos. Limpio, pero con olor a medicina. El mayor recordó que su amante detestaba los sanatorios. Intentó imaginarse cada día que el más joven tuvo que pasar en emergencias intentando ser reanimado o atendiendo sus colapsos, percatarse de que en ninguna ocasión estuvo a su lado acentuó más la culpa.
Llegaron a un consultorio. La placa resplandeciente y a pesar del tecnicismo en lengua anglosajona pudo identificarlo: Neurocirujano.
Maldito no haber aprendido correctamente el inglés. La conversación estaba siendo un enredo entre dicho idioma y el coreano. Fue ahí cuando se enteró que lo que había pasado con su amante no fue un accidente, sino un padecimiento poco usual, desconocía el tipo pero imaginó que debía ser algo relacionado con el cerebro porque se encontraban ante un especialista del área, el nombre del doctor coreano que atendía al menor había trasferido el caso a él por ser viejo colega. Choi estaba siendo un traductor eficiente hasta que calló ante algo dicho por el doctor.
— ¿Qué dijo?
— …—El hombre mayor captó su insistencia porque volvió a hablar, mensaje que no le fue traducido.
— ¿Qué dice?
Entonces, siendo ignorado, Choi entabló una conversación con el especialista.
— ¡Joder, Choi! ¡¿Qué demonios dice?!—Valió mierda ser grosero, no tenía tiempo, solo quería ver a Seung.
— Sacarán a Seunghyun del hospital.
— ¿Q-Qué? ¡¿Por qué…?!
— Porque no hay quien se encargue del cuidado y gastos de Seung.
— Si es dinero. ¡Yo pagaré lo que sea!
— No es solo eso… verás… —A Jonghoon le tomó continuar.- Necesitamos una carta poder. Una donde nos autorice el propio Seung que alguna persona de su confianza puede tomar decisiones por él en casos como este.
Comprendió…
— Por eso me llamaste. Seunghyun no te dio tales poderes… —Frunció el ceño.- Maldito bastardo.
— No puedo intervenir. Pero tú, que eres… su pareja, y su socio.
— No hay nada como eso, Choi. Conoces bien a Seunghyun, es tan orgulloso. ¿Él, hacer una carta poder? Nunca.
— Yo le dije al doctor que tú podías conseguir ese documento porque es tu pareja.
El alma se le rompió más. Si Seunghyun estaba en coma y le echaban del hospital podía morir. ¡Podía morir!
Ya bastantes idioteces había cometido por su orgullo. ¡Era momento de actuar! ¡Tenía que moverse!
— ¿Por qué le dijiste esa mentira?
— Para ganar tiempo.
— Quizás con sus padres. –De solo imaginarse tener que verles la cara a esa familia se le revolvía el estómago, no obstante, se recordó que era por el bien de Seunghyun. Así que tomó fuerzas para hacer lo que fuera necesario.
— Lo intenté... pero…
— ¡No lo hiciste bien! ¡No has hecho nada bien!—Escupió lleno de rencor e impotencia.
El doctor volvió a hablar.
— ¿Qué dice?
— Él, por su amistad con el doctor de Seung nos puede permitir un plazo antes de dar el informe. En lo que entregamos la carta poder.
— Pregunta cuánto tiempo nos podría extender.
El otro hizo lo que pidió. El especialista, revisó su agenda electrónica antes de informar.
— Dos meses. No se puede más debido a que en esas fechas se hacen cortes administrativos.
¡Dos meses! ¡Dos meses! Eso era muy poco tiempo. Tenía que ir a Seúl pronto para encarar a los señores Lee y convencerlos. No estaba seguro de lograrlo pero iba a regresar a USA con ese maldito papel.
— Está bien. Dile que en dos meses le presentaré los documentos requeridos. Y dejaré pagado el costo de mantenimiento por ese plazo.
Choi lo informó y el hombre asintió.
Su mayor preocupación era tener la carta poder en sus manos. No preguntó más sobre la enfermedad de Seung ni nada, porque todo era información muy confidencial. Pero estaba bien, el que su amante pudiera permanecer todo el tiempo necesario en el hospital hasta su recuperación le era mucho más indispensable, luego habría tiempo para continuar romperle la cara a Choi y arrepentirse de las faltas que cometió.
Tal era su preocupación, que emocionalmente se bloqueó. Tenía en mente una misión y era la de regresar a América antes del plazo establecido para asegurar a Seunghyun. Así tuviera que mover cielo, mar y tierra… lo lograría.
Compró un boleto con destino a Incheon, Corea del Sur. No perdería tiempo, no más.
-FIN DEL RECUERDO-
Los días transcurrían de manera agonizante para Daesung, continuaba sin poder salir al extranjero. Y el móvil no paraba de sonar debido a problemas en las academias. El número de estudiantes desertados estaba elevándose de manera que a los financieros les mortificaba, su única orden fue la de continuar operando sin cambios. En las academias nada pasaba y nada afectaba.
Pronto, su despacho legal comenzó a entablar demandas hacia otras organizaciones por incumplimiento de contrato, éstas presas del pánico generado por la situación de Kang decidieron abandonar todo proyecto e inversión con su empresa. Huían como fueran la Peste.
La asistente ejecutiva de Seunghyun y el asesor que dejó a cargo de todo, estaban haciendo su mayor esfuerzo por sobrellevar la situación. Aquella secretaria era una fiera para los negocios, no dudaba que fuese aprendiz de Seung, tenía el coraje, la pasión y la astucia característica.
Kang Daesung solo tuvo una chispa de paz al recibir una llamada del extranjero, era Dongwook quién informaba que el estado de salud de su amante se encontraba estable, ese corazón debilitado finalmente estaba fortaleciéndose y el pulso estaba saliendo de su crisis. El corazón de Seunghyun estaba regresando a la vida, y esa noticia fue la única cosa que necesitaba el hombre, la única razón para poder continuar y no rendirse… Se desharía de Hanna fuera como fuera.
Su abogado estuvo varias veces en casa informando los avances, se designó un receso, la siguiente audiencia sería en tres meses, tres meses más de tortura… y al parecer, la dichosa auditoria a sus finanzas como al de las academias sería llevada a cabo. Eso sería su total ruina, sería el fin…
-RECUERDO DEL PASADO-
Ahí estaba nuevamente, frente a esa puerta que juró internamente no volver a ver. Suspiró preparándose para la afrenta y tocó.
Varias veces después del llamado, unos pasos resonaron.
— Fuera. —La señora Lee le miraba con tanto desprecio, con tanto odio que le sorprendió que no le golpease.
La puerta había sido abierta apenas unos centímetros e iba a ser cerrada cuando él reaccionó interponiendo su pie y reforzando con sus manos.
— Señora. Necesito hablar con usted y su esposo…
— NO NOS INTERESA.
— Es sobre su hijo.
— Nosotros no tenemos ningún hijo, solo una hija. Se equivocó de familia.
— ¡Seunghyun está grave en un hospital!
— YA LE DIJE QUE NO ME INTERESA SABER NADA… y seguramente bien merecido lo tiene.
— ¡Señora es su hijo! ¡A mí puede odiarme todo lo que quiera, pero él los necesita!
— NO TENGO NINGÚN HIJO. —La mujer, furiosa perdió los estribos y soltó una sarta de maldiciones que si bien no sorprendieron a Daesung, sí lo hizo la frialdad con que la mujer negaba a su hijo, a su primogénito.- ¡LARGO DE MI CASA O LLAMO A LA POLICÍA!
— Señora...
— Voy a llamar a la policía.
— Su hijo…
— No tengo ningún hijo varón.—La mujer finalmente logró empujarlo y cerró la puerta.
Daesung apretó los puños, no iba a rendirse. No tan fácilmente… Es su hijo, debían escucharlo. Debían saberlo.
No obstante, los ánimos comenzaron a decaer al cabo de dos semanas. Cada día, mañana o tarde e inclusive noche que le era posible ir, la pareja continuó negando la existencia de Seunghyun.
— MI ESPOSA YA LE DIJO… NO TENEMOS NINGÚN HIJO LLAMADO SEUNGHYUN. DIOS NOS PRIVÓ DE UN VARÓN. —El señor Lee replicaba con el ceño fruncido, con la rabia saltándole en las venas que son visibles en la cien. ¡¿Cómo podían vivir con semejante mentira?!
— Señores… no lo hagan por mí, ni por nuestra relación. ES SU HIJO QUIEN LOS NECESITA. ÉL ESTÁ EN UN HOSPITAL EN ESTADOS UNIDOS.
Había perdido la cuenta de las veces que estaba ahí, frente a la puerta… esperando fuera de esta hasta encontrar a los padres de su amante, pero aun con eso, no conseguía que lo escucharan.
— ¡ESTAMOS CANSADOS DE SUS ACOSOS! ¡YA NO VENGA A NUESTRA CASA! ¡DÉJENOS VIVIR EN PAZ! ¡NO TENEMOS NINGÚN HIJO LLAMADO SEUNGHYUN!
— Señor Lee, Señora Lee...—Jamás pensó que unos padres pudieran ser capaces de repudiar a un hijo suyo con semejante coraje. Aunque éste fuera capaz de romper el corazón y deshonrar gravemente a sus padres, ellos, nunca dejarían de guardarle un poco de cariño. Así lo había creído, lo continuó creyendo a pesar de que no ha vuelto a tener contacto con su familia, sin embargo, inclusive Bora de vez en vez pregunta por su estado a terceras personas. Claro, todo cambia cuando está frente a la familia Lee.
— El tiempo para que Seunghyun se arrepintiera y regresara con su familia, pasó. Ese mal agradecido hijo no valoró nuestro amor ni nuestros esfuerzos, las puertas de esta casa están cerradas para él. Ya no venga más, no queremos saber nada, no nos importa… y si muere, sería lo mejor para todos.
— ¿Está escuchándose señor Lee?
— Seunghyun abandonó a la familia primero.
Se tragó el orgullo, las ganas de llorar y gritar desesperado e hizo lo que creyó necesario… Kang Daesung se arrodilló.
— Por favor, tienen que escucharme… tienen que ir a verle. Les prometo que me alejaré de Seunghyun para siempre y le convenceré de que regrese con ustedes, pero por favor. Señor Lee, señora Lee, tienen que escucharme.—Bajó la cabeza conteniendo las lágrimas. Sintiendo que por su amante sería capaz de hacer cualquier cosa, pedir perdón, arrodillarse, humillarse… no importaba, él lo haría si eso aseguraba el bienestar de su ser amado.
— Levántese… porque de nada le servirá. Seunghyun abandonó a la familia. Deshonró a sus padres, no hay perdón más que el castigo al infierno por ello. —El padre de Ri sentenció de manera oscura e inflexible.
— ¿Qué necesito hacer? ¿Qué debo hacer para que ustedes cambien de opinión y vuelvan a querer a su hijo? Por favor, díganmelo. Ustedes son los padres, su admirable padre y su adorada madre, él nunca le has dejado de amar.
— Lo que hizo no tiene remedio. Rompió la familia; su familia… cuando salió por la puerta, todo acabó.—La señora Lee miraba duramente, la voz era ronca.
— Levántese y márchese de nuestro hogar, no vuelva más. La situación no puede cambiar.
— Ódienme a mí por robarles a su hijo. Maldigan mi nombre por haber causado que Seunghyun les deshonrara, pero a él... él que está sufriendo en un hospital, concedan su perdón y su cariño. Les juro por todo lo que tengo que me alejaré de él, se los devolveré.
— Váyase… es la última vez que lo diré, llamaré a la policía. Los ruegos de nada sirven. Para nosotros, Seunghyun está muerto. Rezaremos por su alma.
La puerta fue azotada, y Kang Daesung entró en desesperación, las lágrimas salieron en silencio. ¿Cómo podían ser capaces los padres de hacer algo tan injusto?
El tiempo se agotaba, y escuchar la postura de los señores Lee le partía el alma no por él sino por Seunghyun quien mientras estuvo consciente se preguntaba cada día cómo se encontrarían sus señores padres, el menor albergaba tanto amor… no podía ni sabía odiar a las personas.
Después de largos minutos, dejó su posición, miró la puerta de la casa y el corazón se le volvió a partir, se marchó antes de que llamara más la atención de los vecinos.
La siguiente opción fue buscar a Hanna. Sabía que la hermana menor de Seunghyun vivía en un distrito no muy lejos y se ganaba la vida siendo modelo para varias revistas o como una compositora independiente que tenía shows en bares o restaurantes bohemios. Desde que supiera lo sucedido con los padres, dejó la academia en la que era traineer, dejó todos y cada uno de los lujos que Seunghyun le costeaba. La chica era mucho más orgullosa que los padres, no hubo una discusión, simplemente devolvió las cosas y se marchó.
Buscó a Hanna en su apartamento. Daesung no se iba a rendir, era la vida de Seunghyun.
— ¡¿Qué haces aquí?!—Grosera, impetuosa y sumamente rencorosa.- ¡Largo! ¿Cómo pudiste encontrarme? Te demandaré por acoso.
Él había estado esperando a lado de la puerta desde la noche a que la joven volviera de sus conciertos.
— Buenas noches, Hanna-shi… —Hizo una reverencia.- Lamento importunar. Yo vengo…
— Ya sé a qué vienes… mis padres me lo han dicho. ¡No me interesa saber nada de ese traidor!—La misma mirada dolida. El mismo corazón rencoroso.
— Es su hermano mayor, Hanna-shi… yo le induje a cometer tantos errores.
— ¡Por su culpa mis padres sufren mucho! ¡Por culpa de sus ganas de coger contigo rompió nuestra familia! ¡Ojalá se muera!—El sentimiento impregnado era genuino, en verdad deseaba ello.
— Hanna-shi… él está muriendo. Él necesita de ustedes, de ti.
— ¡No nos interesa! ¡Ese maldito no es mi hermano!—¿Cómo podía maldecir a un hermano, su propio hermano? En su mente Kang no terminaba de aceptar la postura tan extrema.
— Por favor, Hanna-shi…
— ¿Tan desesperado estás? —La mirada arrogante muy parecida a la de Seunghyun no indicaba algo bueno.- ¿Qué harías por mi ayuda?
— ¿Qué tengo que hacer?—Lo sabía bien, era una muy mala idea decir aquello, pero ¿Qué más podía perder?
— Arrodíllate y suplica.—No era una broma cuando lo dijo, de hecho tenía la mirada de satisfacción. ¿Por qué eran tan injustos? ¡Son su familia, por Dios!- Hazlo.
Pensando en el bienestar de Seunghyun y solo por él, importando solamente su bienestar, lentamente, Daesung se arrodilló otra vez, frente a un miembro de la familia Lee, suplicaría, si eso le concedería que el menor obtuviera una estabilidad en las atenciones médicas.
— Por favor, Hanna-shi… perdone a su hermano y escúcheme. Yo prometo alejarme de él, prometo devolvérselo a ustedes cuando sane. Por favor… ayúdeme.—Bajó la cabeza, apretando los ojos mientras siente la tensión crecer y no obtener una respuesta.
— Ninguno de ustedes tiene idea del dolor que nos causaron. No tienen idea del daño irreparable que nos provocaron. ¡Destruyeron a mi familia! ¡Maldigo el día en que nació ese hombre al que refieres como mi hermano! —El odio era palpable en cada palabra soltada con voz rasposa.- Ojalá se muera y se pudra en el infierno… ambos.
La chica pasó de largo, abrió la puerta de su apartamento para encerrarse azotándola. Era la segunda vez que Kang se quedaba arrodillado ante una puerta cerrada, la segunda vez que lloraba amargamente y la segunda vez que caía en una desesperación asfixiante.
Cuando fue capaz de volver a ponerse de pie, salió del lugar, abordó su vehículo y la estabilidad se fue al demonio. ¡¿Qué iba a hacer ahora?! ¡¿Qué iba a pasar con Seunghyun?! ¡No podía volver a Estados Unidos con las manos vacías! Enterró las manos en su cabello y lo estrujó sin piedad intentando hallar una alternativa. Devolvió el camino hasta entrada la mañana, no había sido capaz de dormir ni de parar de llorar. No podía dejar morir a Seunghyun. No lo iba a hacer.
Llegó a casa, el lugar que compartía con el menor, se arrojó a la misma cama maldiciendo el tiempo malgastado, las veces que no le hizo suyo, los besos que murieron… sus inseguridades. Le añoraba tanto que pensar en su nombre resultaba insoportable por el gran pesar que ello conllevaba.
¿Qué iba a hacer ahora...? Era la única pregunta recurrente.
No podía concentrarse, pues ahora que sabía lo que pasaba con Seunghyun quedaba más que claro que no iba haber ninguna disolución. Las llamadas a su móvil no paraban de fastidiar. Él, como cabecilla temporal debía tomar las decisiones. No tenía templanza para molestias mundanas.
Entonces, una tarde, Daesung confesó de manera arreglada su situación a un amigo no famoso para liberarse un poco de esa gran carga.
— Hombre… deberías entonces hacer una falsificación.
— ¿Una falsificación?
— Es una loca idea, sería una última opción… no le veo tanto problema a esto porque dices que tu primo y tú tienen mucha confianza, no vas a robarle, solo cuidar de él hasta que mejore… como dices, no tiene a nadie más que a ti. Posteriormente la revocan y listo.
— Y aunque tuviera la falsificación… ¿Cómo podría validarla?
— ¡Ja! Eres muy ingenuo Dae-ah… la corrupción está en todos lados. Hay un notario y un juez que por dinero lo harían, solo que por ser una persona famosa, me imagino que te costará el doble.
— ¿Tú…Tú me ayudarías a hacerlo?—Estaba sumamente nervioso por la petición sin embargo, no sabía nada al respecto.
Tras un silencio incomodo, el hombre negó mientras bebía de su trago de soju.
— Por supuesto. Confío en ti.
Kang Daesung estaba desesperado y esa solución le pareció más que suficiente… temía ir a la cárcel, pero como decía su amigo, no iba a robar, no iba a usurpar… solo velaría por Seunghyun hasta que se recuperara.
Esa misma noche, ayudado por su mejor amigo, comenzaron los preparativos, Kang praticó por días consecutivos la falsificación de la firma autógrafa de Seunghyun. Las otras firmas de testigos serían la de su amigo y un desconocido. Fueron muchas horas, debió ver muchas veces la forma en que el menor sujetaba la pluma, la inclinación, los movimientos y el diseño de las mismas. Llegó a lastimar su muñeca así como algunos dedos, no importó. El tiempo se agotaba.
El día en que debía firmarse la dichosa acta, su mejor amigo, irremediablemente leyó el nombre del “primo” que necesitaba de Kang, entonces, todo empeoró.
— ¡¿Es broma?! ¡¿Lee Seunghyun?! ¡¿Estamos hablando del mismo Lee Seunghyun?! ¡¿Tu socio y ex compañero de grupo idol?! —No lo tomó a bien, y el hecho de que ya estuvieran firmadas las partes faltando la de testigos empeoraba la situación. Su mejor amigo se alejó de la mesa como si ese pedazo de papel estuviera maldito.
— ¡¿Qué demonios significa?! ¡Me has engañado! —No solo se escuchaba dolido, se veía dolido.- ¡¿Cuántos años de amistad y me haces esto?!
— Es una situación delicada. Solo omití el nombre, pero el resto de la historia es real. Lo juro.
— Me siento traicionado. No puedo hacerlo.
— Por favor… confía en mí. Tú me conoces, no será nada malo, solo…
— Con esto, siento que nunca he conocido a mi mejor amigo.
— No. Yo… de verdad, te necesito. —Perdía la paciencia y la estabilidad falsa a la que se aferró como si su alma dependiera de ello.
— ¿Por qué? Tengo derecho a saber la verdad.
— Y te la diré…
— ¡Hasta falsificaste la firma él! ¡¿Estás consciente?!
— Escucha…—Tenía la mejor disposición de contar la verdad, no obstante era constantemente interrumpido.
— ¡No puedo hacerlo! Esto no lo sabe la familia de él. ¿Cierto? Es muy peligroso. Iremos a prisión.
— No tengo otra alternativa.
— ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Siempre hay otra solución!
— Solo me resta esta. ¡Seunghyun no tiene a nadie más que a mí!
— ¡¿Y por qué tú?! ¡¿Por qué precisamente tú debes hacerlo, ah?!
— PORQUE ES MI PAREJA. —Lo soltó sin más. Al haberlo dicho bajó la mirada.- Seunghyun no solo es mi amigo y socio… él, es mi pareja. Es mi amante desde hace varios años.
— ¿Tu pareja…? —El hombre comenzó a gesticular.- Eso tampoco me lo habías dicho. ¡Tampoco tuviste confianza para decirme que es tu amante! ¡¿Y somos mejores amigos?!
— Lo siento…
— Yo también lo siento. —Herido tanto en orgullo como en el alma, dio media vuelta.- Me largo. Acabo de descubrir que nunca fuimos amigos. No formaré parte de tu estafa a Lee Seunghyun.
— E-Espera…
Y nuevamente Kang Daesung se quedó solo, agotado física y emocionalmente. Tan cerca de la solución, pero al mismo tiempo tan lejos.
Había transcurrido apenas dos días del incidente de su amigo, cuando en la noche llamaron a su puerta, él y su esposa.
— Buenas noches, Daesung-ah… mi esposo idiota me ha contado todo.—Dijo tan pronto la puerta fue abierta.
Impactado les dejó pasar. Mientras esperaban en la sala, Kang llevó un poco de té.
— Así que… aquí vivían juntos.—Rompió el silencio la mujer de mirada noble y sonrisa risueña. Examinaba el inmueble como queriendo encontrar algo.
— Sí.
— ¿Quién escogió la decoración?
— Ambos…
— Me lo imaginé. Se puede apreciar el esfuerzo que hicieron para complementarse. Esta no solo es una casa, es un hogar.
— Gracias. Esa era la intención.
— Supongo que te preguntas ¿Por qué estamos aquí, ah?
— Facilitaría las cosas.
— Te ayudaremos.
— ¿Qué-é…? No, no es necesario.—Negó, ya no más involucrados.
— Por supuesto que lo es.
— Dae… mi esposa ya decidió meterse también.—Receloso, el esposo replicó.
— N-o-o… no creo que…
— ¿Por qué? Yo creo en lo que dijiste, es tu amante. Confiaremos en ti.
— Agradezco las intenciones, pero no es correcto…
— Tenías miedo de nuestra reacción ¿Cierto? Me refiero a decirnos tu relación con Seunghyun-shi.—La mujer escrutó con la mirada risueña que ya no lo era.
— Realmente no nos fue bien con nuestras familias, aprendimos que no era conveniente.
— Se supone que somos amigos. —El indignado habló dolido.
— Claro, cariño… con esa mirada y el tono que usaste inspiras tanta confianza como para revelar su relación. —Comentó sarcástica.
— Yo decía que…
— Ya basta, mejor redacta e imprime la carta poder en lo que Daesungie nos cuenta su historia de amor, estoy muy curiosa de saber ¿Cómo dos hombres atractivos, con miles de posibilidades de tener una mujer de buena familia, y de personalidades tan contrastantes terminaron enamorados?
— No seas imprudente.
— Tú, ponte a escribir.—Hizo un puchero de disgusto.
— Es una larga historia. —Kang sonrió débilmente.
— Tenemos tiempo y mucho té.
Mientras la carta estaba siendo redactada, Daesung estuvo contando toda su historia de amor, intentando sonar importante y no forzado. Se volvió a enamorar de Seunghyun, entre más decía dejando escapar sus recuerdos, más latente se volvía el amor y la ausencia de su amante. Su luz en medio de la oscuridad tenebrosa.
Su mejor amigo así como su esposa escuchaban atentos, interesados en los detalles y pasajes, en cada insulsa cita, en cada discusión con su reconciliación. En cada aspecto que los mantenía unidos como una pareja peculiar. Se dio cuenta de lo perfecta que había sido su relación, aun con sus altibajos. Recordó que aun quedaban sueños por cumplir, proyectos que realizar.
Era madrugada cuando los tres habían firmado los documentos, su mejor amigo que había estudiado arte fue quien realizó la falsificación haciendo una copia perfecta de los trazos autógrafos. Así también, la historia con Seunghyun quedaba suspendida, no tenía un final aún.
— Mi intuición no se equivoca. Sabía que debíamos escucharte y confiar en ti. Es realmente conmovedora. Más conmovedor eres tú por estar arriesgándote a todo por él.
Daesung bajó la mirada avergonzado por los halagos.
— Yo solo quiero que se recupere, quiero verlo feliz.
— Ya verás que sí.
— Gracias por todo. De verdad.
— Cuando esté bien, llévalo a casa y preséntanos. Haré una deliciosa cena… y podrán ir ambos. Pasaremos el nuevo año lunar, juntos. Todas las festividades si lo desean, no están solos. –Animó aquella buena mujer.- Te admiro. Eres un modelo de hombre enamorado que todos deberían seguir.
— Noona está siendo demasiado amable conmigo. En realidad poseo demasiados defectos.
— Tú, solo buscas el bienestar de su ser amado. Debe ser reconocido el esfuerzo.
— Hey… él es mi mejor amigo. No me lo robes…
— Pues compórtate como tal. —Regañó a su marido.- Anda, discúlpate por tu comportamiento.
— No se preocupen…
— Ella tiene razón, Dae. —Su amigo le miró serio como nunca antes.- Lamento mucho mi comportamiento. Debí escucharte en lugar de salir huyendo como un cobarde.
— Estabas en todo tu derecho. Yo te mentí, fui egoísta al pensar solo en mí.
— Hubiera hecho lo mismo en tu lugar, o tal vez peor. Por favor disculpa a este cobarde. No te volveré a fallar.
Un abrazo de él, un abrazo de ella… Kang Daesung dejó caer su pesada coraza, se permitió llorar conmocionado por el apoyo moral. En realidad, todo el tiempo estuvo fingiendo que no le importaba estar solo, realmente le dolía no tener a nadie en quién apoyarse, estaba cargando tantos rencores y dolores para una sola persona que ni siquiera él podía entender que continuara de pie.
Ellos le hicieron compañía hasta que se quedó dormido. La adorable esposa le dejó preparado el desayuno.
Posteriormente, Dae comenzó a hacer retiros considerables de las cuentas bancarias de la empresa sin justificar los motivos. Estaba reuniendo el dinero para pagar por la validación de su documento falso, su mejor amigo haría una cita con las personas indicadas, una cadena “el amigo del amigo” para que todo se volviera confuso y el origen de la recomendación desapareciera.
Finalmente, tuvo la primera cita con el notario, imitó la frialdad y fiereza de su amante para con los negocios y se pactó una cantidad a depositar, éste le llevó directamente con un juez quien dio mayor realce al oficio, realizando los movimientos burocráticos necesarios para que pasara por un documento registrado y oficial. Pagó cerca de trecientos billones de wons. Al final de la séptima semana del tiempo que le restaba en USA, en sus manos tenía los documentos que acreditaban como el poder de Seunghyun, designado por el propio Lee.
Feliz era poco lo que podía ser capaz de sentir en esos maravillosos momentos, en realidad era la mezcla de alivio con frustración, alegría con miedo, amor con desolación.
Faltando una semana para culminar el plazo, Kang ya se encontraba en Mayo Clinic siendo reconocido como la única persona con facultades para decidir sobre el paciente Lee Seunghyun.
Y con la molesta presencia de Choi Jonghun, obtuvo acceso al historial médico completo de su amante emitido por el doctor surcoreano.
“El paciente Lee Seunghyun, presenta un tumor benigno en el cerebro. No es algo repentino, realmente fue un proceso largo que tomó al menos varios años. Estuvo enfermando paulatinamente. El tumor, comenzó a desarrollarse e ir aumentando de tamaño, esto trajo como consecuencia mayor presión, sobreviniendo las migrañas, hemorragias, desmayos, mala coordinación y ceguera temporal.
El detonante ocurrió durante el servicio militar, el desarrollo del tumor fue mayor en comparación con otros años. Existe un registro médico militar que indica la existencia de dicho tumor, se concedió una licencia por enfermedad durante los meses de diciembre-enero.
El accidente automovilístico conllevó a un examen exhaustivo por lo que fue posible saber que dicho tumor había aumentado su tamaño y representaba un peligro para la vida del paciente.
Lee Seunghyun estuvo en tratamiento de radioterapias para minimizar aquella aglomeración permitiendo programar una extracción no peligrosa.”
El resto que supo fue de la boca del especialista. El caso de Seunghyun fue traspasado a América, directamente los doctores intercambiaron datos así como el expediente. Llevaba poco más de cinco meses hasta que fue posible una intervención quirúrgica no considerada peligrosa dado el procedimiento. Sin embargo, a pesar de que resistió bien la operación y resultó un éxito, mientras se encontraba en el área de recuperación, Seunghyun entró en coma.
Para Daesung todo comenzó a tener sentido, un terrible sentido… la actitud retraída de su amante, los padecimientos, las ausencias, la lejanía… él solo quería que no supiera ¿Por qué? ¿Por qué ocultarle algo tan importante, no se supone que eran pareja? No era capaz de entender bien, pero habría tiempo para develar todas las dudas existentes cuando Seung despertara.
Deseó verlo, al menos unos minutos. Tenía tanto tiempo sin verle, el doctor no le impidió aunque explicó que dado el horario, en menos de veinte minutos tendría saneamiento.
Estaba ansioso frente a la puerta. ¡Quería verle ya! A su consideración, la enfermera era muy lenta.
Le dieron el paso libre, le permitirían intimidad, agradeció internamente.
Las paredes blancas estaban iluminadas, apenas había una ventana, un pequeño sofá, una mesita, una silla...
— Seung…—Susurró al verlo. En esa cama sencilla, los parpados cerrados, la máscara de oxígeno, los cabellos crecidos color ébano, la piel más nívea. Sin dudarlo fue hasta la silla y entrelazó la mano delgada.- Seunghyun.
Ahora no había marcha atrás, toda esperanza fue derribada, ahí estaba su amante. Todo era verdad, en verdad estaba en coma, en verdad, lo estaba perdiendo. Maldita era la vida por hacerle algo tan cruel a una persona como Seunghyun que normalmente estaba llena de vida.
Le temblaron las manos, la vista se nubló y sin remordimientos las lágrimas se deslizaron una tras otra. Se arrodilló descansando la frente sobre la apenas tibia mano de Lee y lloró liberando la pesadumbre que estaba escondiendo en su alma.
— Perdóname… perdóname por todo.—Susurraba.
Luego de llorar en silencio, mientras acariciaba la mano fría, comenzó a recitar una oración sabiendo que quizás no fuera escuchado porque abandonó toda Fe en el momento en que creyó que le fueron infiel.
¡Cuántos errores había cometido! ¡Cuántas palabras mal intencionadas! ¡Cuántos malos pensamientos prejuiciosos que tuvo! Y… cuánto dolor debió sufrir Seunghyun al ocultarle la verdad. ¿Cómo habrá sido para Seung enterarse que estaba muriendo rápidamente? Solo, en un frío consultorio. ¿Cuántas veces no habrá querido una caricia tierna en los momentos en que el dolor pareciera lacerar su cerebro? ¿Cuánto temor no habrá sentido Seung ante las radioterapias? ¡Y él, dudando! ¡Abandonándolo a su suerte en manos de Choi Jonghun! Casi podía experimentar la soledad que debió padecer su amante.
— Seunghyun…
El leve toque a la puerta indicó que el tiempo había culminado, Kang odió la maldita presencia ajena. El cuerpo médico entró, las enfermeras revolotearon alrededor de Seung, como mariposas sobre una flor; una flor muy pálida.
Tuvo que salir de la habitación a petición del doctor, y mientras esperaba a que terminara el aseo diario de Seunghyun, Daesung fue a un solitario pasillo, extrajo el móvil, no podía continuar ocultándoles la verdad a sus viejos amigos. Lo primero sería que Kwon Jiyong se enterara.
Sus amigos eran lo más cercano a una familia, lo único que les quedaba.
Encontró el número en su lista de contactos, demoró un poco en lo que preparaba las palabras…
“Seunghyun se encuentra en coma.”
= FIN DEL RECUERDO =
El ringsong, sonaba de manera molesta a primera hora, el móvil que parecía endemoniado le despertó de su segundo sueño profundo. Quizás, el asunto de la demanda lo dejaba tan agotado que conciliaba el sueño dado el estrés.
Despertó de mala gana, había estado soñando tantos pasajes importantes con Seunghyun, no supo cómo o por qué, pero comenzó a soñar a Seunghyun, recordó la primera desastrosa cita que tuvieron, cuando realmente había estado enamorado del menor, estaba tan nervioso que terminó por derramar la bebida en el menor, y qué decir de la caída que tuvieron al salir del estacionamiento, no era para menos si consideraba que la noche en realidad estaba terrible, con una tormenta desatándose. Y cuando llegaron a casa mojados, la luz se fue. Aun con todo eso, Seunghyun sonrió feliz, aun manchado de vino así como empapado de lluvia fría reía divertido, sostenía su mano, bromeaba.
“Pudo haber sido peor.” Intentaba justificar su mala suerte, sin embargo el menor negaba, aceptaba cada aventura como única.
Fue una velada espantosa, humillante y digna de una ruptura. No obstante, Seunghyun era feliz con todo ello… intimaron de forma lenta pero llena de un profundo sentimiento de pertenencia, sus almas casi podían tocarse la una a la otra de tanto sentimiento que no podían demostrar y que estaba ahí, llenando sus corazones.
Entonces, Daesung podía decir que fue un sueño maravilloso, solo buenos recuerdos. Solo buenos pasajes.
Lo extrañaba tanto, quería verlo una vez más.
Fastidiado de su momento arruinado, Kang tomó el móvil verificando que el contacto se trataba de su abogado. No apetecía recibir una sarta de recomendaciones, ni tampoco quería seguir pensando en cómo librarse de la cárcel. Era mucho mejor pensar en su vida con Seunghyun, en sus ojos, en su sonrisa, en su piel blanca tostada ligeramente por el sol, en sus berrinches, en sus momentos vulnerables, en sostener su mano regordeta, en las canciones que se dedicaban desafinadamente… en todos esos sentimientos que le hacen dichoso e infeliz al mismo tiempo.
Desconectó el móvil, se debía un tiempo para él. Al menos un fin de semana. Ese sábado era extraño porque fue despertado desde muy temprano, esperaba poder regresar a su mundo de sueños, sin embargo, resultó imposible. Así que decidió hacer algo productivo, asear la casa. A Seunghyun no le gustaba mucho realizar las tareas del hogar cuando era un chiquillo, pero con el tiempo aquél descarriado carácter se fue dulcificando hasta volverse tranquilo. En el tiempo en que se acoplaban como pareja, procuraban vivir juntos el mayor tiempo posible –a pesar de tener cada uno sus apartamentos- en un ensayo de cómo sería su vida de compromiso. Al inicio, como en todo, eran un total desastre, a él le costó demasiado entender que el desorden del menor, para éste era su modo de orden. Seung tenía muy buena memoria, recordaba perfectamente dónde había dejado caer su ropa. Eso sí, tratándose de archivos importantes, mantenía un orden muy rígido.
Mientras tenía su carrera solista y Seung llevaba la administración el tiempo de calidad se les fue reduciendo, hasta el punto en que dejaban de hablarse por semanas. Así que el día de aseo se volvió en un tiempo en pareja que comenzaron a disfrutar. Seugnhyun despertaba desde muy temprano y ponía música, eso indicaba a Dae que debía dejar la cama con prontitud, no obstante, no lo hacía por el hecho de disfrutar como el menor llegaba a la cama e intentaba pararle de muchas maneras, entonces, Kang lo envolvía en las sábanas, lo tendía a su lado de la cama con intención de hacerle el amor aunque al final no ocurría. Se ponían a limpiar, lavar y fregar. Tenían personal de limpieza, pero, para ellos era mucho mejor hacerlo por sus medios, compartir una actividad en intimidad sin la presencia de terceros que limitara sus deseos de palmear ese trasero, o que el otro le metiera mano donde quisiera. Inclusive, esa rutina les ayudaba cuando se encontraban distanciados o peleados. Los rencores morían y por esos dos días, eran los mismos idiotas enamorados.
El sábado terminaba con una larga ducha, con sexo en el jacuzzi y haciendo el amor en la cama de sábanas limpias con olor a lavanda. Seunghyun sabía lo difícil que le era expresar sus sentimientos, por ello valoraba las cortas oraciones donde expresaba su amor, prefería mil veces esas expresiones cortas y frías que las múltiples canciones que le componía.
“Muchas personas podrán reproducir cientos de veces esa canción, la dedicarán a otros. Quiero algo que sea solamente para mí.” Justificaba su capricho con un puchero adorable que aunque intentase deshacerlo de sus modales, de tanto practicarlo en sus tiempos de Bigbang, le eran ya imposibles. Lee Seunghyun se apropió instintivamente de uno que otro aegyo.
La noche del sábado después del arduo trabajo y la intimidad de sus cuerpos, Seunghyun dejaba caer la cabeza sobre su regazo en lo que él leía a voz media los Haikus en japonés de un desgastado libro que Seung compró en una librería de segunda mano. Ellos habían adoptado el idioma japonés como su “lenguaje del amor”, al menor le gustaba, decía que tenía un sonido dulce y las palabras adquirían un sentimiento entre melancólico como romántico. Él se esforzó mucho para poder dominar a la perfección, tan solo por ver sonreír dulcemente a Seunghyun cuando le susurra esos haikus con el acento preciso. Solo por esa sonrisa que tanto le enamora.
Esta ocasión no tenía Seunghyun sobre su regazo, obviamente no había hecho el amor con nadie… y tuvo que apagar antes de tiempo la música del estéreo porque solo podía ser consciente de que su amante no estaba a su lado. ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde la última visita al hospital? ¿Un año? ¿Dos? Lloró mientras se duchaba para dejar que las lágrimas se fundieran con el agua. Se sentía la criatura más sola e infeliz.
Leyó el viejo libro de haikus y los leyó hasta que se quedó dormido. Esa noche volvió a soñar con Seunghyun, pero recuerdos tristes. Recuerdos en los que él echó a perder su relación debido al terror de perder a su compañero de vida. Y sin darse cuenta, las lágrimas siguieron derramándose por sus mejillas.
Despertó sobresaltado, la respiración agitada, sudor frío. Una pesadilla… fue horrible pesadilla en la que Seunghyun estaba lejos de él, en que estaba muriendo y él como siempre, no podía hacer algo bien. Parpadeó muchas veces, instintivamente ladeó su cabeza en busca del cálido cuerpo de Lee, hasta que el vacío le trajo a la consciencia, no era una pesadilla, era algo mucho peor… su realidad.
Quiso averiguar la hora en que despertaba, no encontró el móvil en la mesita de noche. Guardó el desgastado libro de haikus y dejó la alcoba principal. Encontró el aparato sobre un estante, se dio cuenta que el teléfono de casa estaba desconectado, y aunque sabía que debía reconectarlo, desistió. Mucho tendría con el móvil personal. Era nuevamente las ocho de la mañana.
35 llamadas perdidas
20 mensajes de texto
17 mensajes de voz
10 correos.
Suspiró agotado, pero no tenía ánimos todavía de averiguar tanto desastre, y es que como ninguno tenía como remitente Youngbae o Dongwook, no le interesaba… por él, que el mundo arda.
Regresó a la alcoba, mudó de ropa… los domingos son de compras, comer fuera y citas. Ese día, eran novios. Así que desayunaría fuera de casa, en una cafetería recóndita que solían frecuentar porque tenían discreción y ricos panqueques en la mesa. Tenía mucho tiempo que no saludaba a la dueña del local, Seunghyun halagaba sus dones culinarios para los desayunos e insistía en contratarla para su restaurante, no obstante, ella se negaba porque ese negocio lo es todo.
Estaba en la sala buscando sus llaves, llevaría el vehículo más discreto que poseía, el mercedes clásico en color negro. Entonces el celular comenzó a sonar, nuevamente su abogado. Suspiró frustrado y finalmente decidió atender la llamada.
— ¿Qué pasa?
“Kang Daesung-shi… llevo mucho tiempo intentando contactar con usted. Lo busqué en su apartamento pero no le encontré. Me urge reunirnos.”
No todos conocían aquella casa que compartía con Seunghyun. Y no le veía necesidad que supieran de su existencia.
— Estuve ausente. ¿Qué ocurre?
“Es sobre el juicio… ¿No se ha enterado aún?”
— No. Me ausenté, apenas voy llegando a la ciudad. ¿Qué ocurrió?
“Sucedió algo impensable.”
— ¿Me van a arrestar por corrupción? —Aquello se le hacía más que obvio.
“No… nada de eso. ¿No ha visto la tv? Desde ayer está en todos lados. Me enteré primero y quise reunirme con usted lo más pronto posible.”
— No entiendo.
“Yo tampoco, pero definitivamente cambió por completo el rumbo del juicio.”
Tomó el mando, encendió el aparato del que casi ni veía, buscó un canal de chismes.
— Sigo sin entender nada.
“Por eso le pido que nos reunamos en mi despacho. ¿Le parece bien?”
— De acuerdo.
Daesung estaba a punto de apagar la televisión hasta que alcanzó a escuchar a la conductora del programa…
“En un giro completamente sorprendente del caso Lee Hanna vs Kang Daesung, los cargos contra Kang Daesung por supuesto fraude hacia Lee Seunghyun han sido retirados.
Esta mañana, a primera hora, el juzgado dio a conocer públicamente que la parte acusadora se retracta de la demanda, por lo tanto, declara a Kang Daesung libre de todo cargo.
La noticia ha tomado a todos por sorpresa. Se desconocen los motivos que llevaron a Lee Hanna a realizar algo como eso, silencio es lo único que se escucha por parte del lado acusador.
En breve, la fiscalía mandará a llamar a Kang Daesung para otorgarle su acta que declara su inocencia.”
— ¿Retiró los cargos…? —Aquello le impactó. Su mente estaba bloqueada por la reciente noticia.
“Lo sé, tampoco confío del todo. Es demasiado extraño.”
Retiró los cargos de demanda.
No entendía por qué no podía sentir alivio, su pecho latía muy fuerte, intentando descifrar las intenciones.
Le sonaba a trampa, a negras intenciones, no podía confiarse en lo más mínimo. Algo tramaba, eso era seguro, no podía adelantarse hasta no obtener respuestas.
“Ya he hablado personalmente con las autoridades, no es mentira, realmente Lee Hanna retiró los cargos. En un par de días usted quedará absuelto.”
La primera palabra que se formó en su cabecilla fue; Libertad.
— Me dirijo a su oficina en estos momentos.
“Aquí lo espero.”
Con la mente ocupada en el peligro que podía esconder Hanna, Daesung cortó la llamada.
Se quedó observando el vacío durante unos momentos, su mente estaba muy alerta, intentaba procesar todo lo ocurrido, procuraba mantener el alivio que representaba no tener que continuar enfrentando a la hermana de su amante. Pero como cualquier animal herido, Daesung no se sentía cómodo de ningún modo. No hasta tener una explicación.
Apagó el televisor cuando éste dejó de serle útil.
Iba a salir de casa, pero justo cuando abrió la puerta, se encontró con una sorpresa para la que no estaba preparado.
— Tenemos que hablar. —Lee Hanna, con la mirada llena de rencor estaba frente a él impidiendo su salida.
— ¿C—cómo…?
— Seunghyun muchas veces dejó la dirección de esta casa. Es una fortuna que haya guardado la última carta que recibimos de él. —El señor Lee apareció desde el costado derecho, poniendo una mano sobre el hombro de su hija.
— Buenos días, Kang Daesung-sshi… esperamos tener unos minutos para conversar. —La señora Lee dejó ver su menudo cuerpo desde el lado izquierdo.
No estaba preparado para enfrentar a Hanna, y lo que más hacía bizarra la situación era la presencia de los señores Lee a los cuales había dejado de ver desde que le cerraron la puerta en la cara, aproximadamente cerca de seis años. Inclusive desde el estallido del asunto de la demanda, no habían hecho ningún movimiento. Kang llegó a creer que los padres de Seunghyun habían fallecido.
— ¿Vas a dejar a los padres de Seugnhyun afuera? —La joven espetó con rabia.
— Adelante. Pasen. —Se hizo a un lado para dejar ingresar a los supuestos enemigos.
— Hanna modera tu actitud. —La madre de Seung reprendió.
— No me esperaba su visita. —Dijo Kang completamente incómodo mientras tomaban asiento en la sala. La escena le parecía muy chocante.
— Tuviste las agallas para falsificar documentos y apoderarte de nuestro hijo. —Mordió su lengua al escuchar decir al Señor Leer la frase “nuestro hijo” para no saltar en reclamos atorados en la garganta desde hace mucho tiempo.- No te bastó con arrebatárnoslo… fuiste por todo de él. ¿Creíste que no haríamos nada?
— Que yo recuerde… Seunghyun es huérfano. —Respondió dejándose llevar por la emoción.
Una bofetada resonó, encabronado, Kang sujetó con agresividad la muñeca de Hanna y presionó hasta ver esa maldita mirada de odio quebrarse por los rasgos de dolor.
— Es la última vez que me pone una mano encima, Señorita Lee. —La regresó violento.- Digo la verdad.
— Lo sabes, lo sabemos… te tenemos atrapado. Una sola auditoria y terminarás tus días en una celda. —Escupió Hana.
— Sigo sin entender ¿Qué hacen aquí?
— Mira a dónde has llegado. Tu reputación, tu libertad… lo has sacrificado todo, por nuestro Seunghyun. Durante dos años te hiciste de los bienes y el cuerpo de Seungie. —La señora Lee expresó a tono neutro impidiendo a Daesung leer sus intenciones.
— Es mi amante, somos una familia. Era lo más obvio.
— Amante… sí, eso parece. —Rezongó casi con asco Hanna.
— Supongo que a estas alturas estás enterado de lo que Hanna ha hecho. —El padre de Seung tomó la palabra.— Hanna no lo quería hacer, y se comprende. Eres un extraño, un desconocido que tiene a nuestro hijo.
— Con todo respeto, Señores y Señorita Lee. ¿En qué les puedo ayudar?
— Por nosotros que recibas tu castigo por violar la justicia. Pero cuidaste de mi hijo como solo su familia lo podía hacer. —Agregó el padre.- Hanna ha retirado los cargos siguiendo nuestros deseos, lo cual facilita las cosas… Aunque respetamos tu trabajo con nuestro hijo, no olvidamos las ofensas, ni el dolor. Si decidimos retirar los cargos es porque tenemos una condición. Solo una condición que esperamos que aceptes, de lo contrario, te hundiremos.
Abrió los ojos sorprendido al captar las intenciones. ¡De ninguna manera! ¡Es absurdo!
Apretó los puños y cerró los ojos en lo que abría la puerta indicando que salieran de su morada.
— Prefiero ir a prisión.
— Piensa en Seunghyun…
— Me tuvo a mí. Me tiene a mí.
— ¿Es tu decisión final? —El progenitor contuvo a la hermana menor que estaba por saltar agresiva por la respuesta.
¡¿Y las lágrimas de Seunghyun?! ¡¿Y las heridas causadas?! ¿Cómo podían tener el descaro de negociar por algo que ellos mismos rechazaron? ¡Ellos renunciaron a Seunghyun!
— Sí.
— Es una sola condición y todo será igual. —La madre abandonó su soberbia y dejó entrever una inmensa angustia.- Han sido más de cinco años.
— Madre… no…
—Es todo lo que pedimos. —El Señor Lee, sin perder su orgullo, sin romper su fortaleza le enfrentó la mirada.- Déjanos ver a nuestro hijo. Nuestro Seunghyun.
…CONTINUARÁ…
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NOTAS DEL AUTOR:
Holaaa! *-* Lo sé, después de tanto tiempo finalmente estoy actualizando este fic, así que espero muchos reviews para tener presión de actualizar el capítulo 14 ;) Sí, es extorsión. XDhahaha
Ok no.
MIL PERDONES POR LOS ERRORES ORTOGRÁFICOS! >//<
Me ha tomado demasiado tiemp'o escribirlo y muy poco corregirlo. Sin embargo lo hice con mucho cariño.
Solo me resta decir que... El fic entra en recta final, lucho para que solo resten 3 capítulos más o 4 como máximo.
Agrezco que hayan seguido este fic estos años. Lamento el paso de tortuga paraplégica con el que actualizo.
Cuidense mucho, No olviden llenarme de amor u odio a través de sus reviews.
Nos Leemos en el próximo capítulo o fic.
Jenny Ya!
^^

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