EXTRAÑO SENTIR
Autor: Jenny Ya a.K.a Annis Torres Lyton
Clasificación: +17años, Lemon.
OTP: DaeTory
BAND: Bigbang
SINOPSIS:
Autor: Jenny Ya a.K.a Annis Torres Lyton
Clasificación: +17años, Lemon.
OTP: DaeTory
BAND: Bigbang
SINOPSIS:
"¿Por qué solo frente a él sucedía?
¿Por qué solo con maknae?
Era demasiado intrigante no parecía tener sentido alguno."
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EXTRAÑO SENTIR
¿Por qué solo frente a él sucedía?
¿Por qué solo con maknae…?
Era demasiado intrigante, no parecía
tener ningún sentido. Su blindaje, aquel que nadie había podido siquiera
vislumbrar pero que le mantenía protegido del mundo, había sido fácilmente
traspasado.
Ironía del destino, que la persona que
menos le gustaba, que menos imaginaba, fuese la primera que pudiera ver debajo
de todas esas capas… ahí donde su verdadero yo vivía confinado en su estado más
puro.
Había diseñado, a lo largo de la
adolescencia un impecable disfraz, donde un chico afable, bromista, gentil y
amable sonreía a todos, hacía frente a cualquier obstáculo imperturbable,
siempre dispuesto a ayudar, siempre siendo demasiado “ingenuo”, demasiado “bobo”.
Al contrario, en su “Yo” habitaba el rencor, el egoísmo, la soberbia, el dolor,
la envida, el prejuicio, la perversión, y ¿Por qué no admitirlo? La lujuria. Un
triste hombre preso de sus instintos más salvajes.
¿Quién podía imaginarlo? Sus padres, sus
amigos, sus compañeros. Todos han creído por mucho tiempo una personalidad
fríamente confeccionada. Era demasiado astuto como para comprender que debía
optar cierta faceta para cumplir sus objetivos sobre todo para una de su
aspecto en medio de una industria cruel, de esa manera uno a uno alcanzó sus
planes que maquinaba con cierto recelo y suspicacia. La supremacía de la
especie más fuerte es la que garantiza la supervivencia. Así funcionaba el
mundo del espectáculo.
¿Quién podría entenderlo? La mayoría
tenía ese aspecto bien visto y aceptado, entonces, esas personas tenía más
fácil el acceso a cientos de oportunidades. Él sabía que tenía el talento, que
tenía la pasión, pero… su punto más débil era la naturaleza de su cuerpo.
Entonces, si de verdad estaba dispuesto a todo por cumplir con su sueño, debía
tomar medidas drásticas. Trabajar duro y ser “vendible”.
Hasta esos momentos todos habían aceptado
ingenuamente su personalidad, su personaje “D-lite”, el dulce Ángel Sonriente.
Y era cómodo que no se pusieran a rebuscar una fisura o algo de sus muros… así
que por mucho tiempo sintió la satisfacción de sus logros.
Sin embargo, maknae era extraño… ocurría
lo impensable. Con él, su verdadero Yo, se removía incomodo… salía de su
letargo… y lo que más le aterraba, quería salir y arrastrarlo a sus dominios.
¿Estaría necesitado de alguien en quien
confiar su verdadero rostro? ¿Y por qué él? Era seguro que Seungri ni idea
tenía de lo que ocurría, y sin embargo, había “algo” que empujaba a la
racionalidad… la bestia despertaba, hambrienta, quizás… o ansiosa de
interactuar con ese magnetismo que tiraba las cadenas del demonio, empujando lo
que tomó años confinar.
A
partir de los primeros contactos sutiles –como disfrutar molestarlo, inculparlo
y dejar ver su Yo-, la ansiedad fue
creciendo, así como una bomba de tiempo, en algún momento iba a estallar.
Y a eso le temía por sobre todas las
cosas, ¿Qué iba a pasar una vez que pasara? Definitivamente no podría dejar
libre a maknae, tendría que hacer algo. Por tanto, intentaba con todas sus
fuerzas repeler la atracción.
Su lado racional le decía que sería
imposible, porque sin darse cuenta de lo que hacía, había permitido acceso a
Seungri. Así como cuando Hades dejó que la indefensa Perséfone bajara la
guardia antes de salir de las entrañas de la tierra y secuestrarla a sus
dominios para hacerla suya. Y no volverla a dejar ir jamás de su lado.
Solo podía confiar en que maknae captase
la advertencia y por voluntad propia, se alejara. De lo contrario, no se haría
responsable de sus actos.
Así que ahí estaba, detestando al
malagradecido de su compañero, intentando alejarlo de llevarlo a su infierno
personal, pero no, el idiota no captaba. Definitivamente no tenía idea siquiera
de lo que estaba acechándolo.
La primera vez que el verdadero YO había
puesto sus ojos en el irreverente chico, fue durante las duchas de la agencia,
después de un largo período de entrenamiento. Era una rutina ya desgastada,
después de ser explotados por el entrenador físico, iban a las duchas antes de
ir a comer en la cafetería de la agencia, ahí estaban los cuatro, menos Choi
Seunghyun que esperaba a que todos se marcharan para ducharse, él lo hubiera
hecho de no ser porque moría de hambre y le urgía bajar. Jiyong y Youngbae
demoraban mucho porque se la pasaban bromeando y jugando entre ellos.
Ahí, a lado de otros cuerpos varoniles
igual desnudos que él, enjabonándose. Sus ojos se fijaron en la piel lechosa
del de a lado, contrastando con el cabello oscuro. Ahí captó, cuando fue
consciente de su estupor, ya no era más un chiquillo, sus formas habían
alcanzado un nivel de desarrollo que habían hecho que aquel chiquillo que
solían llamar las noonas “pequeña rata”, debido a lo plano del cuerpo –sin
forma estética-, revelaban una figura varonil atractiva.
Como si un maestro hubiera pasado
delicadamente el pincel por aquel lienzo, transformó a un niño en un mancebo
con líneas definidas, con cintura estrecha de forma natural, un pecho suave,
piernas firmes, un trasero definido, un rostro de mandíbula suave, y esos
labios finamente delineados que le parecieron antojables. Las manos picaban con
ganas de deslizarse por donde la espuma caía con gracia.
No, no era la primera vez que sentía un
pinchazo de atracción por alguna persona, él, que es sumamente fijado en las
personas, se ha prendado de varias, y para su arrogancia, ha tenido la
oportunidad de consumir la belleza en más de una ocasión. Él había mejorado en
secreto sus maneras amatorias. Sería una horrible bestia, pero con orgullo
podía asegurar que lograba desatar la cadencia de quien se encuentre en sus
manos. Entonces, no era la primera vez saboreando cuerpo ajeno, pero sí lo era
con maknae. ¡Era la primera vez, en siete años de haberlo conocido que se
fijaba en él!
Y no lo podía negar, sus ojos estaban
satisfechos con lo que tenía enfrente. Sin embargo, fue pillado. Así era…
tantos años de ser cuidadoso, su gran minuciosidad se fue a la mierda cuando al
ir subiendo la mirada por ese cuerpo “virgen” para él –porque todavía no lo
había ensuciado-, se topó con una incomodada mirada oscura. Al parecer, maknae
había sido la primera persona en toda su joven vida que había sentido sus
pecaminosos ojos acosando su cuerpo.
Por todos sus demonios internos, en lugar
de estar aterrorizado de haber sido descubierto como un pervertido, sintió una
oscura satisfacción, que se acrecentó cuando maknae se alejó cuidadosamente,
temiendo su contacto. Huyendo.
Cuando las “presas” huían, hacían el
juego demasiado excitante para su demonio interno, cuando todo es más fácil, se
pierde el interés. En cambio, cuando se vuelve difícil, es más divertido el
juego… y él, Kang Daesung es un hombre de retos. Acostumbrado a que las cosas
en su vida no fueran fáciles, la retorcida idea de su Yo, por atrapar a maknae…
fue haciéndose demasiado tentadora.
Su consciencia, le advirtió que debía
alejarse, no sería sano para Seungri verse inmiscuido por alguien tan perverso
como él. Ahí dio inicio a la lucha interna,
Entre más se reprimía, más deseaba
abalanzarse.
El menor pareció captar el peligro porque
se encargó que las ocasiones en que solo fueran ellos dos, se redujeran. Se
apegó a Jiyong igual que una chinche, y por Hades, como detestó ello. Hervía de
coraje verlo correteando al líder, como un cachorro.
Se refugiaba con la fastidiosa
personalidad de Taeyang, no es que fuese mala persona, pero en verdad, era
agotador estar con él, fingiendo ser quien no es, mientras su mente intenta
buscar a maknae a sus alrededores, o va tras en busca de él a dondequiera que
se encuentre, pretende alcanzarlo y poseerlo al menos a través de la mente.
Sin embargo, para bien o para mal, al
destino se le acabaron los recursos para retrasar el encuentro e hizo inminente
la confrontación.
Habría pasado un año desde que el deseo
hubiera emergido, había encontrado tortuosas maneras de estar junto a maknae,
alimentando las ganas de tenerle, y el menor, en algún punto del camino, se fue
confiando. Fue dejando a su escudo protector.
Aquel hecho trascendental se materializó
en una lluviosa noche de verano. Llegaron de un tour, demasiado agotados como
para ellos dos se fijaran en lo que el destino planeaba. Él fue a su habitación
a dormir hasta que no hubiera mañana, recuerda que Taeyang le había imitado, y
que tanto el líder como Choi Seunghyun conversaban apenas con los ojos
abiertos. Eran la parejita del momento.
Despertó por un trueno que sonó demasiado
cercano para su gusto, estaba molesto. Decidió una ducha, así que tomó su
menester dirigiéndose al baño. El agua fría relajó sus músculos y ese calor
pegajoso en sobre su piel cuidada. Tomó su tiempo en aplicar sus tratamientos.
El que fuera una bestia no significaba que como animal debía estar. Podía ser
un demonio afable.
Mientras se ponía la ropa, compuesto
únicamente de un bóxer, se percató del silencio del apartamento. Ingenuamente
creyó que sus compañeros estaban descansando. Al menos por un par de días
podrían darse un respiro, y él planeaba dormir hasta que se le inflamaran los
ojos.
Se dirigía a la cocina para alimentarse
con un ligero aperitivo antes de regresar al mundo de los sueños cuando un
ruido atrajo su atención, si su oído no le había mentido, fue al recibidor, se
encontró con un maknae completamente mojado tirado en el suelo riendo con una
risilla que denotaba su estado ebriedad. Giró los ojos y negó mientras
regresaba a comer su cena.
—Jiyong te matará por haber salido sin
permiso. —Soltó, más venenoso por imaginar que el menor debió estar jugueteando
con alguien más.
—Aish… no creo que nadie me regañe si él
y TOP se quedaron bebiendo. —Reveló el otro incorporándose.
Entonces, un mal presentimiento asomó en
su mente.
—¿Disculpa? ¿Qué dijiste?
—Taeyang estuvo tocando tu puerta, pero
no respondiste, decidieron que te quedaras a descansar. Jiyong nos invitó a ir
a divertirnos. Taeyang se quedó con su nueva novia, mientras que los hyungs, se
fueron a fornicar por ahí, dejándome a mí, ahí, en el maldito pub. Me tocó
pagar… esos malditos, ya me vengaré.
Aquella información le provocó recelo, es
decir, se fueron a embriagar, y el único que regresó fue Seungri. ¿Están solos
en el apartamento?
—¿Cuándo regresan?
—Daesung… —Susurró su nombre sin respeto,
pero vamos, el tono demandante fue insinuante para su pobre mente.— No van a
regresar. Al menos no hoy… quizás mañana en la tarde, o pasado mañana.
Casi se atraganta con su bebida…
Están solos…
Seungri está ebrio…
No van a llegar hasta mañana, y eso con
suerte.
—Ahm… —Soltó continuando con su cena.
—Sé lo que piensas… está es una ocasión
única. Tú y yo, en un apartamento, sin intrusos. —El menor se inclinó hacia él.
—Apestas a tabaco y estás mojado. Vete a
bañar.
¡Demonios! Se estaba insinuando, y él,
intentando controlarse.
—Aigo~~ Daesung es quisquilloso ¿eh? —Tomó
el jugo del mayor dando un trago.— Eso lo puedo cambiar.
Comenzó a desabotonar la camisa, la dejó
caer sobre el suelo, se quitó la camiseta que impedía ver el torso. Demasiada
tentación. Abrió los pantalones dejando ver la ropa interior, y cierto detalle
en la entrepierna.
—Qué no te hayan dado, no es mi problema.
—Se alejó antes de que se arrojará sobre el menor. Estaba ebrio y aunque era un
aprovechado, no era que deseara hacerlo así.
—Bastardo… he vivido todo un maldito año
de acoso de tu parte, y cuando finalmente te facilito todo, tú me rechazas. —Sí,
estaba realmente dolido.
Fingió incredulidad, eso a soltar a su
demonio interno. Se incorporó, dejó los trastos en el fregadero y emprendía la
retirada, no obstante, su demonio decidió soltar un poco de veneno.
—¿Disculpa? No te pedí nada. Tú te estás
ofreciendo como un desesperado.
Un encabronado Lee Seunghyun le sujetó de
los hombros para volverlo hacia él.
—¡¿Cómo te atreves?! ¡Todo este tiempo no
has parado de acosarme! ¡De molestarme! ¡Me has asfixiado con tu maldita obsesión!
Fue frío, fue calculador… necesitaba un
poco más. La tensión sexual se podía sentir en el ambiente, con cada respiro
parecía que consumían aire caliente. La temperatura se elevaba justo como el
enojo de su objeto de obsesión.
—No voy a ser un revolcón de noche. Soy
demasiado para ti y tu inusual ofrecimiento.
—Eres un…
—Sí, soy eso y mucho más. Pero imbécil no
soy. Si tú crees que voy a ceder sin algo a cambio, estás muy equivocado.
Le vio fruncir el ceño furioso, estaba
cargado de frustración sexual y enojo. Aquello era curioso ¿Por qué Seungri
estaría haciendo algo como eso? No era propio de él. Maknae es tan orgulloso o
más que él.
Un trueno y rayo irrumpieron el momento
de alta tensión, todo rastro de luz desapareció quedando la más absoluta
oscuridad.
—¿Puedes sentirlo, cierto? —Inesperadamente,
la voz rabiosa sonaba agotada.— Entre nosotros, hay algo. No tengo idea por qué
surgió, solo sé que desde esa vez que estuvimos en la ducha con los demás… las
cosas entre tú y yo cambiaron.
Daesung no tenía miedo, la oscuridad es
su vieja amiga, un cómplice y parte del reino interno.
—Creo que estás…
—¡Deja de fingir! —La voz rabiosa
regresó.— Estoy cansado de tu estúpido juego, lo que tenga que pasar, que pase
y ya.
—Haré como que no dijiste nada. Son los
delirios de un ebrio frustrado sexualmente.
—¡No estoy tan ebrio! ¡Y me puse así
porque estás solo en un jodido bóxer!
Una sonrisa torcida se fue dibujando en
sus labios aunque no se viera.
—No pensé que te fuera atractivo.
—Tanto o más de lo que puedo provocarte.
Te lo aseguro.
—Por tu bien, ve a ducharte y a
descansar. —Ignoró la provocación.
—Te odio. —Escupió.— Te odio tanto por
asediarme y ser un cobarde.
—Piensa lo que quieras.
—¿Quieres saber lo que pienso?
—No tengo ánimos de discutir contigo. —Dio
media vuelta, a tientas llegaría a su habitación.
—Yo tampoco… solo quiero que esto acabe. —Maknae
lo sujetó.
—No tienes idea de lo que hablas.
—Oh, créeme que sé bien con quién me
estoy metiendo.
—No soy como las personas a quienes
frecuentas.
—Lo sé… eres un maldito enfermo. Me has
acosado como un pervertido, me has ido encerrando a tu perímetro, diciéndole a
Jiyong que me prohíba cosas y personas. Haciendo uso de tu carita de “santo”.
Me has protegido, alejándote de mí. Idiota, ya basta de huir.
—No tienes idea de nada.
—Qué eres un hipócrita, eso lo sé desde
que te conocí. Pero nadie, en su sano juicio va a creerme por mucho que les
diga. Dirán que solo estoy alucinando. Que la persona que describo solo está en
mi torcida mente infantil… pero no es cierto, es real.
—Te he subestimado.
—Acabemos esto de una vez… lo que tenga
que estallar que estalle. Lo que tenga que pasar, que pase.
—No te dejaría ir.
—Lo sé. Está bien.
—Estás ebrio. Lo que haría sería llamado
violación.
—No lo es si es acuerdo mutuo. No te
aprovechas de mí porque en realidad estoy cuerdo, más cuerdo que nunca. En mi
vida he hablado tan en serio.
—Te violaría.
—Lo has hecho con la mirada, ésta vez
sería físico.
—Esto está mal…
—Me gustas… así con tu bipolaridad, tu
doble personalidad. Con tu pensamiento masoquista, tu consideración, y tu
perversión. Guardaré tu secreto.
¿Sería seguro? Una vez que ocurra y
libere al demonio encerrado, nada volvería a ser igual.
—Daesung… —Un rayo surcó el cielo azul,
seguido de un trueno severo, la lluvia se volvió casi un diluvio.
Se volvió en dirección de maknae, sus
manos buscaron el rostro ajeno, delinearon los labios, sintió un suspiro, y la
lengua acariciando sus dedos.
Un corto gemido, y todo se desencadenó.
Su boca hambrienta fue tras la cacería de
la otra, en busca de esa lengua atrevida que dejó chispas en sus dedos húmedos.
El contrario lo recibió con entusiasmo,
los dientes chocaron inicialmente, pero todo dolor fue ignorado. Seungri no
demoró en darle acceso y sus lengua finalmente, después de añorarse se
conocieron. Una empujaba a la otra, se escurrían en reconocimiento ajeno, se
alejaron un poco para tomar aire, volvieron a besarse, con torpeza, con
desesperación.
Los brazos del menor se enredaron
alrededor del cuello, las palmas, reconocían la piel desnuda del mayor,
ronroneó gustoso del tacto y del beso salvaje que estaban dándose, eran casi
mordidas. Incomodos, dolorosos, pero… adictivos.
Se fueron empujando, chocaron contra el
frigorífico, llegaron a tirar cosas, pero ellos estaban ocupados en llegar a
una cama.
Los gemidos ruidosos se deslizaron por la
boca del menor al sentir las mordidas sobre el cuello, la caliente lengua
dejando su rastro por su piel, y las manos, metiéndose dentro de sus
pantalones, apretando sus muslos, estrujando su trasero… escabulléndose debajo
del molesto bóxer…
—Ah, ah… —Soltaba sonidos que despertaban
más lujuria.
Seungri sintió unos dedos buscando su
entrada. Un respingo rompió con el beso.
—Nghg.. e-espera… —La tensión estaba
llegando a los límites de la cordura.
—Solo…déjame hacerlo. —Respondió logrando
forzar la entrada ajustada, y el dedo medio entró.
—Argg! —Mordió los labios, aquello había
sido doloroso porque nadie había entrado. Este tipo de intimidad no había sido
experimentada. Sentía morbo, pero también, temor.
—Eres tan estrecho… —Soltó en un extraño
gruñido que no era molesto, pero sí salvaje.
Maknae buscó la boca contraria y ofreció
un beso calmo pero lleno de pasión. Sensualidad en su más suave expresión.
Aquello sirvió de estimulación.
—Es… tan extraño… —Maknae al sentir el
dígito comenzando a urgar en su interior. Al inicio fue doloroso y molesto,
luego se volvió una sensación peculiar.— …Pero… no se siente… tan mal…
Una sensación extraña y poco familiar…
tener un dedo en su interior no le resultaba normal. Y fue besado nuevamente,
mordisquearon deliciosamente sus labios, hicieron bailar a su inexperta lengua…
poco a poco los jadeos salían de su boca… su respiración aumentó su velocidad
levemente.
La otra mano, acariciaba la cara del
glúteo, fue suave que alivió las molestias.
Kang atacó el cuello expuesto repartiendo
besos cortos, así como traviesas mordidas que dejarían marcas, esperaba que
fuera por varios días.
Inesperadamente la luz regresó cegando
por unos momentos a la pareja. Estaban en el pasillo, a medio camino.
Las miradas de encontraron, ambos fueron
capaces de captar al otro, era una empatía demasiado inusual. ¿Cómo dos
personas tan distintas podían llegar a tal lazo?
—¿Tu cama o la mía? —Soltó maknae
sonriendo de medio lado, dejando ver lucidez en medio de la ebriedad.
—La mía. —Soltó el mayor. Se alejó del
cuerpo objeto de noches de insomnio y deseos contenidos. Sin que el otro le
soltase del abrazo llegaron a su habitación, con el pie empujaron la puerta
para que se cerrará.— ¿Con luz o sin ella?
—Es mi primera vez, quiero sentirte antes
de verte hacérmelo. —Soltó el menor pegándose al contrario, dejando sentir su
erección.— Luego habrá oportunidades de vernos, ésta vez quiero disfrutarlo.
Fue empujado haciéndolo caer a una cama
con olor a lavanda.
—Siento mucho por tus sabanas, jamás
volverán a oler a lavanda. Las dejaremos con sudor y sexo.
—Ya es hora de comprar otras. —Respondió
mientras se deshace de los jeans junto al bóxer. Completamente desnudo sobre su
cama. Como no encendió la luz no podría verlo lo que quisiera, pero, quizás era
mejor así, Seungri debe reconocerlo primero a través del tacto para que aprenda
que él no es lo que aparenta.
El resto de los sentidos, en ambos se
intensificaron.
—¿Oral?
—Lo que tú quieras.
Daesung se deshizo de su propia
ropa. Se posó sobre el menor para llegar
a los labios y degustarlo con mayor tranquilidad, la piel del menor estaba
fría, y vibró al sentir el contacto.
—Estás tan caliente.
—Lo estoy, y tú estás frío. Te daré de mi
calor.
—Bien.
Las palabras entre ellos fueron demasiado
cortas, entrecortadas debido a los gemidos y jadeos.
Lo primero que hizo Kang fue degustar los
botones sonrosados del pecho lechoso. No podía verlos enrojecer entre sus
dientes, pero podía sentirlos endurecerse ante las caricias de su lengua. El
menor respondió satisfactoriamente, soltando esos deliciosos sonidos que
alimentaban el deseo.
Podía tocarlo y saborearlo lo que
quisiera, de verdad, aquello era mucho mejor que las fantasías que tenía en sus
noches solitarias donde imaginaba el sabor, el olor y la textura de esa piel.
Deslizó con gula la húmeda lengua por el
abdomen, haciendo maldecir y temblar a su compañero. Se entretuvo en al
ombligo, llegó a la pelvis, y sintió la erección de inmediato.
Una mala palabra salió de los labios de Seungri
cuando sujetó aquella parte, decidido a hacerlo temblar, empezó a masajearlo,
estimulando más la excitación, la repuesta no se hizo esperar, mientras, con
una mano masturbaba, la otra llegó y dos dedos ingresaron de golpe por aquel
pasaje todavía desconocido.
Un grito de incomodidad, el índice y
medio había ingresado con fuerza, esto provocó dolor. Esperó unos minutos antes
de moverse.
—Estás
húmedo.
Pareciera que dicho comentario surgió un
efecto sobre el otro que se estremeció.
—Mhmm….
Adentro, excavar, salir… entrar con
fuerza, abrir y girar, salir… entrar con fuerza, cavar, abrir…
Pronto la humedad comenzó a ser más
evidente. Y aquella entrada comenzaba a expandirse, debía tener paciencia si
deseaba gozar de ello.
—Nghn… no… no puedo… —Seungri se quejó,
la estimulación a través de su erección y en su interior estaban saturándolo,
acercándolo al orgasmo, sin siquiera haber sentido al otro. Las manos de
Daesung eran maravillosas sobre su piel. ¿Así se sentía hacerlo con un chico?
Todo era novedoso, era delirante.
—¿Quieres que pare? —Dijo siendo más
agresivo en sus penetraciones, ésta vez agregando un tercer dedo.
—Ahhh… ahh… yo… voy a…. correrme… —Intentó
hablar coherentemente. Aquel salvajismo le estaba siendo atractivo.
—Está bien.
Intensificó el ritmo de la estimulación, Daesung
sonrió ladinamente al escucharlo urgido
por sus caricias, exigiendo con sus caderas algo mucho más íntimo… y eso
significaba que le daba todo el permiso que deseara sobre su cuerpo.
No demoró mucho… los dedos experimentaron
las vibraciones, las contracciones y entonces, eyaculó en su mano. Seguido del
gemido más lascivo que sus oídos habían tenido el placer de escuchar.
—Ah.. ah… ah…
—¿Eso es todo lo que aguantas?
—Idiota… —Escuchó una carcajada mal
escondida.
—Tienes agallas…
—Y muchas más ganas de coger.
Mordió los labios, ese lenguaje sucio le
estaba llevando al límite.
—Tú te lo buscaste… —Si maknae le hubiera visto seguramente se
sorprendía del cambio en su expresión fácil, pero como no había luz, solo
podría sentirlo.
Lo mordió con furia… dolorosas marcas que
no desaparecerían en días, quizás semanas. Ya se imaginaba a la noona del
maknae maldiciendo a la supuesta “perra urgida” que dañara la piel, también
imaginaba a Seungri desviando la mirada para no soltar nada de lo que había
ocurrido entre ellos. Y de lo que no dudaba era de su propia reacción ante la
acusación de la estilista… una risa maliciosa estaría escondida detrás de una
broma pesada.
Los gemidos entrecortados le despertaron
los más sucios pensamientos… quería hacerlo suyo de manera salvaje, penetrarlo rudamente, hacerlo gritar… que
sintiera su cuerpo y su fuerza adueñándose de él,
Consumir el aliento y los gemidos,
robarle el oxígeno… hacerlo desfallecer hasta que comprendiera que le
pertenecía y no le dejaría libre en mucho tiempo.
Tomó la pequeña mano y la llevó a su
intimidad, quien de inmediato captó la indirecta, éste comenzó a estimular.
Llevando las caricias a un nuevo nivel de excitación.
Comenzó gruñir por placer, se sentía
jodidamente bien las manos del menor sobre su carne.
—Necesito que te detengas.
El otro obedeció en silencio, imaginando
lo que seguiría a continuación.
Humedeciendo los tres dedos con el semen
todavía fresco, Kang tanteó la entrada, que aún seguía sensible por la
estimulación anterior. Suavemente volvió abrirse pase entre los pliegues,
lamiendo sus labios al sentir la calidez y humedad de ese pasaje que pronto iba
a sentir de una manera diferente.
—Ahm… joder… se… siente tan bien. —Urgaba
intentando llegar a más. Solo un poco más.— Dame más…
En busca de mayor placer, de menos
dulzura movió sus caderas…
—Paciencia… —El gemido ronco estremeció
como no pensó que lo haría, un incentivo más para la desesperación de Lee.
La dentadura se encajó en su clavícula al
mismo tiempo que se encajaba dentro del cuerpo.
- ¡AHHH! –un grito de dolor se escuchó al
momento de que Daesung penetró rápidamente al menor hasta llenarlo. Un terrible
dolor escocía el interior.
Se detuvo… esperó unos minutos a que se
acostumbrara a él. Comenzó a moverse lentamente, poniendo atención en no
lastimarlo más. Seungri temblaba sufriendo a causa de la estocada.
—Lo siento… —Besó el hombro marcado del maknae, sus movimiento
rítmicos buscaban hallar el placer.— No lo soporté más…
Cerró fuertemente sus ojos, enterrando
sus uñas en la espalda del mayor al recibir el punzante dolor de la
intromisión. Era demasiado doloroso… demasiado para su estrecho interior.
—Aahhh… —No esperaban ese gemido tan
pronto, así como tampoco esa fugaz corriente de placer que durante un segundo
le sacudió. Era tan extraño.
Daesung había encontrado el punto más
sensible del menor, le hizo feliz su descubrimiento ya que normalmente eso tomaba
más de un encuentro íntimo… pero en su caso, lo halló en la primera vez y en
los primeros minutos de la penetración. Era la clara prueba de que era suyo.
—Ahh, más… ahhh… —Seungri comenzó a
exigir aquella estela eléctrica que desataba sus sentidos.— Dae…
El cuerpo vibrando ante sus embestidas,
rogándole mayor placer… un gruñido hambriento escapó de su garganta, estaba
mucho más excitado, las paredes presionando su miembro le tentaba fuertemente a
perder la paciencia.
—Dae… sung, ah.. —Le abrazó con fuerza,
acercó sus labios inflamados a su oído para murmurarle con esa voz excitada.-
da-me… más… fuerte… —Finalizó con un gemido…
El mayor cambió su ritmo por uno mucho
más poderoso. Las embestidas comenzaron a ser rudas y profundas, salvajes y violentas
que llenaron la habitación de gemidos casi gritos, le sorprendió como el menor
intentaba seguir su ritmo haciendo chocar su pelvis, aferrándose a su espalda,
jadeando y gimiendo a su oído calentando más sus bajos instintos…
La fricción en su entrepierna había
alcanzado un punto extremo… sentía próxima la cúspide de su unión, aceleró las
embestidas casi con violencia, su mano libre profundizó los bombeos en el
miembro de maknae… que fieramente se estremeció, le arañó la piel de la espalda
mientras las olas de placer le provocan gemidos ahogados. Seungri finalmente
eyaculó en su mano, se estremeció ante la magnitud del primer orgasmo, su
nombre salió delirantemente excitante cuando gritó y las paredes se contrajeron
llevándolo al clímax del placer, haciéndolo derramarse en el estrecho interior
del menor… liberando un fuerte gemido primitivo. Se deleitó con los espasmos
que sacudieron sus cuerpos, el orgullo llenó su pecho al sentir cómo se
desvanecía entre sus brazos, escuchándolo jadear, gimotear y respirar
dificultosamente.
Lo depositó suavemente en la cama…
necesitaba regularizar su pulso ya que su corazón aun después de tanto placer
siguió galopando de felicidad… ¿Eso era amar…? No estaba seguro, probablemente
fuera lo más cercano, porque nunca antes se había interesado en una persona por
tanto tiempo.
Lo atrajo atrapándolo con sus brazos, el
otro se dejó hacer, gimiendo rendido a sus atenciones… Daesung no pudo evitar
rodear la estrecha cintura, pegando sus cuerpos lo más que pudo. Y algo
parecido a amor se apoderó de su corazón cuando Seungri le correspondió
aferrándose a su espalda. Permitiéndole explorar a su antojo la húmeda cavidad.
Cuando decidió terminar el beso, se
miraron unos segundos…
—Gracias… —Daesung rompió el silencio.—
¿Te lastimé mucho?
—Pues te diré que me siento fatal a pesar
de que antes me sentí de maravilla.
—Siento mucho por obligarte a esto, yo me
haré responsable de ti, no te preocupes…
—No soy una chica… y te lo dije antes,
esto tenía que pasar.
—Ah, sí, eres el todopoderoso Lee
Seungri.
Daesung estiró su mano acariciando la
espalda sensible… delineando figuras deformes sin inicio ni final… solo
disfrutando del tacto de su piel con la del otro.
—Mmmh… —Las terminales nerviosas de
maknae seguían el camino recorrido de esa mano experta, una sensación deliciosa.
—Eres mío.
La sentencia no fue objetada.
—Tú no pierdes el tiempo.
—Soy el primero en tu vida… y te dije
claramente que ya no podría dejarte ir.
—Respondí que estaba bien.
—Seunghyun… Seré el único.
La mención de su nombre real le llamó la
atención y aquella rara confesión, le alarmó…
—Eres demasiado problemático ¿Sabías?
Unieron sus labios gracias al mayor. Maknae
de inmediato abrió la boca permitiéndole entrar a su interior… se besaron… sus
lenguas comenzaron a luchar traviesamente, enroscándose y desenredándose, nuevamente
los dientes mordisquearon placenteramente. Seungri gimió en la boca de su
hyung… acarició la espalda incitándolo a continuar, inconscientemente sus
piernas se abrieron atrapando las caderas del mayor… sus pelvis tuvieron
contacto… y la reacción no se hizo esperar… se excitaron.
—Te quiero volver a tomar.
—¿Y qué esperas?
Ésta vez el menor estaba sobre el cuerpo
del mayor. Gimió complacido cuando las manos volvieron a recorrer su figura,
ésta vez con mayor confianza. Sus jadeos no se hicieron esperar, chocó sus
caderas exigiendo atención. Un renovado Daesung comenzó a recorrerle con
malicia… sacudió su cuerpo, gimió excitado, le escuchó también gemir…
Volvieron las caricias, las lamidas, las
mordidas… el nombre de Daesung se repitió sensualmente a diferentes escalas de
volumen. Las olas de placer golpeaban su cuerpo sin descanso, las embestidas
fuertes y profundas provocaron un vaivén salvaje dónde descubrió que podía
alcanzar las octavas con facilidad. El sudor nuevamente perló sus cuerpos, la
fricción dolorosamente delirante desató su caliente pasión que por un momento
creyeron que haría arder en llamas su piel.
Era una adicción… el sabor de la piel, el
olor a sexo, los gemidos, los gruñidos…
Volvieron al orgasmo… la cama se sacudió
peligrosamente a causa de los fuertes movimientos, Seungri se derramó entre los
abdómenes de ambos, se avergonzó pero el otro sonrió orgulloso. Acarició el
rostro.
Salió del cálido interior… No lo liberó
de su agarre, besó los hombros probando el salino sabor del sudor.
—Entonces, ya eres mío. —Sentenció
acariciando felinamente la suave espalda.
—Tampoco es que tuviera otra opción.
¿Cierto? Yo tomé la decisión.
Seungri suspiró agotado… en poco tiempo y
sin tener nada más que decir se durmió con esa mano acariciando dulcemente su
espalda.
Daesung no demoró en rendirse agotado
después del menor, el demonio en regocijo celebraba la victoria de conquista. Si
su dongsaeng había despertado sus sentimientos y conocido sus oscuros secretos,
ya no podría dejarlo ir fácilmente.
Quedaban muchas cosas que conversar y
arreglar en su relación. Mantener un bajo perfil para que nadie lo notara.
Y total, ¿qué podrían hacer? T.O.P sería
indiferente, no suele pasar de la barrera de amistad, Taeyang se fastidiaría
unos meses... G-Dragon sería su mayor problema... ya lo imaginaba; los gritos,
los reclamos y con lo posesivo que es con maknae.
Pero el líder podrá decir y hacer misa...
NO LO VAN A SEPARAR, nadie, hagan lo que hagan. Ahora ni siquiera el propio
Maknae podría deshacerse de él.
Nunca habría pensado terminar de esa
manera con Lee Seunghyun, pero, resultó ser la única persona que traspasó las
barreras sin proponérselo, como si hubieran estado destinado a encontrarse.
Se alegraba de que Seungri provocara ese
Extraño Sentir que despertó una obsesión, una insana fijación. Y ahora parecía
encaminarse a algo nuevo; culminar un ciclo para dar inicio a otro. Un amor,
quizás… las cosas por el momento no eran del todo claras, pero, Kang Daesung es
un hombre de retos, y está dotado de un gran optimismo. Solo era cuestión de
tiempo.
Fin.
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NOTAS DEL AUTOR:
Holaaaa!
Tanto tiempo sin vernos, espero que haya sido de su agrado este fic que escribo con mucho cariño para todos ustedes, realmente, la primera versión , en lo personal, no me convenció y por ello espero haberme redimido.
Cuídense mcuho para no enfermar!
Nos leemos pronto!
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Muchas Gracias por visitarme, y Vuelve Pronto!!!
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