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lunes, 21 de septiembre de 2015

FanFic (DaeTory)----> EXTRAÑO SENTIR [Version 2, +17, lemon, drama]

EXTRAÑO SENTIR


Autor: Jenny Ya a.K.a Annis Torres Lyton

Clasificación: +17años, Lemon.
OTP: DaeTory
BAND: Bigbang
SINOPSIS:

"¿Por qué solo frente a él sucedía?
¿Por qué solo con maknae?

Era demasiado intrigante no parecía tener sentido alguno."

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EXTRAÑO SENTIR


¿Por qué solo frente a él sucedía?

¿Por qué solo con maknae…?

Era demasiado intrigante, no parecía tener ningún sentido. Su blindaje, aquel que nadie había podido siquiera vislumbrar pero que le mantenía protegido del mundo, había sido fácilmente traspasado.

Ironía del destino, que la persona que menos le gustaba, que menos imaginaba, fuese la primera que pudiera ver debajo de todas esas capas… ahí donde su verdadero yo vivía confinado en su estado más puro.

Había diseñado, a lo largo de la adolescencia un impecable disfraz, donde un chico afable, bromista, gentil y amable sonreía a todos, hacía frente a cualquier obstáculo imperturbable, siempre dispuesto a ayudar, siempre siendo demasiado “ingenuo”, demasiado “bobo”. Al contrario, en su “Yo” habitaba el rencor, el egoísmo, la soberbia, el dolor, la envida, el prejuicio, la perversión, y ¿Por qué no admitirlo? La lujuria. Un triste hombre preso de sus instintos más salvajes.

¿Quién podía imaginarlo? Sus padres, sus amigos, sus compañeros. Todos han creído por mucho tiempo una personalidad fríamente confeccionada. Era demasiado astuto como para comprender que debía optar cierta faceta para cumplir sus objetivos sobre todo para una de su aspecto en medio de una industria cruel, de esa manera uno a uno alcanzó sus planes que maquinaba con cierto recelo y suspicacia. La supremacía de la especie más fuerte es la que garantiza la supervivencia. Así funcionaba el mundo del espectáculo.

¿Quién podría entenderlo? La mayoría tenía ese aspecto bien visto y aceptado, entonces, esas personas tenía más fácil el acceso a cientos de oportunidades. Él sabía que tenía el talento, que tenía la pasión, pero… su punto más débil era la naturaleza de su cuerpo. Entonces, si de verdad estaba dispuesto a todo por cumplir con su sueño, debía tomar medidas drásticas. Trabajar duro y ser “vendible”.

Hasta esos momentos todos habían aceptado ingenuamente su personalidad, su personaje “D-lite”, el dulce Ángel Sonriente. Y era cómodo que no se pusieran a rebuscar una fisura o algo de sus muros… así que por mucho tiempo sintió la satisfacción de sus logros.

Sin embargo, maknae era extraño… ocurría lo impensable. Con él, su verdadero Yo, se removía incomodo… salía de su letargo… y lo que más le aterraba, quería salir y arrastrarlo a sus dominios.

¿Estaría necesitado de alguien en quien confiar su verdadero rostro? ¿Y por qué él? Era seguro que Seungri ni idea tenía de lo que ocurría, y sin embargo, había “algo” que empujaba a la racionalidad… la bestia despertaba, hambrienta, quizás… o ansiosa de interactuar con ese magnetismo que tiraba las cadenas del demonio, empujando lo que tomó años confinar.

 A partir de los primeros contactos sutiles –como disfrutar molestarlo, inculparlo y dejar ver su Yo-,  la ansiedad fue creciendo, así como una bomba de tiempo, en algún momento iba a estallar.

Y a eso le temía por sobre todas las cosas, ¿Qué iba a pasar una vez que pasara? Definitivamente no podría dejar libre a maknae, tendría que hacer algo. Por tanto, intentaba con todas sus fuerzas repeler la atracción.

Su lado racional le decía que sería imposible, porque sin darse cuenta de lo que hacía, había permitido acceso a Seungri. Así como cuando Hades dejó que la indefensa Perséfone bajara la guardia antes de salir de las entrañas de la tierra y secuestrarla a sus dominios para hacerla suya. Y no volverla a dejar ir jamás de su lado.

Solo podía confiar en que maknae captase la advertencia y por voluntad propia, se alejara. De lo contrario, no se haría responsable de sus actos.


Así que ahí estaba, detestando al malagradecido de su compañero, intentando alejarlo de llevarlo a su infierno personal, pero no, el idiota no captaba. Definitivamente no tenía idea siquiera de lo que estaba acechándolo.

La primera vez que el verdadero YO había puesto sus ojos en el irreverente chico, fue durante las duchas de la agencia, después de un largo período de entrenamiento. Era una rutina ya desgastada, después de ser explotados por el entrenador físico, iban a las duchas antes de ir a comer en la cafetería de la agencia, ahí estaban los cuatro, menos Choi Seunghyun que esperaba a que todos se marcharan para ducharse, él lo hubiera hecho de no ser porque moría de hambre y le urgía bajar. Jiyong y Youngbae demoraban mucho porque se la pasaban bromeando y jugando entre ellos.
Ahí, a lado de otros cuerpos varoniles igual desnudos que él, enjabonándose. Sus ojos se fijaron en la piel lechosa del de a lado, contrastando con el cabello oscuro. Ahí captó, cuando fue consciente de su estupor, ya no era más un chiquillo, sus formas habían alcanzado un nivel de desarrollo que habían hecho que aquel chiquillo que solían llamar las noonas “pequeña rata”, debido a lo plano del cuerpo –sin forma estética-, revelaban una figura varonil atractiva.

Como si un maestro hubiera pasado delicadamente el pincel por aquel lienzo, transformó a un niño en un mancebo con líneas definidas, con cintura estrecha de forma natural, un pecho suave, piernas firmes, un trasero definido, un rostro de mandíbula suave, y esos labios finamente delineados que le parecieron antojables. Las manos picaban con ganas de deslizarse por donde la espuma caía con gracia.

No, no era la primera vez que sentía un pinchazo de atracción por alguna persona, él, que es sumamente fijado en las personas, se ha prendado de varias, y para su arrogancia, ha tenido la oportunidad de consumir la belleza en más de una ocasión. Él había mejorado en secreto sus maneras amatorias. Sería una horrible bestia, pero con orgullo podía asegurar que lograba desatar la cadencia de quien se encuentre en sus manos. Entonces, no era la primera vez saboreando cuerpo ajeno, pero sí lo era con maknae. ¡Era la primera vez, en siete años de haberlo conocido que se fijaba en él!

Y no lo podía negar, sus ojos estaban satisfechos con lo que tenía enfrente. Sin embargo, fue pillado. Así era… tantos años de ser cuidadoso, su gran minuciosidad se fue a la mierda cuando al ir subiendo la mirada por ese cuerpo “virgen” para él –porque todavía no lo había ensuciado-, se topó con una incomodada mirada oscura. Al parecer, maknae había sido la primera persona en toda su joven vida que había sentido sus pecaminosos ojos acosando su cuerpo.
Por todos sus demonios internos, en lugar de estar aterrorizado de haber sido descubierto como un pervertido, sintió una oscura satisfacción, que se acrecentó cuando maknae se alejó cuidadosamente, temiendo su contacto. Huyendo.

Cuando las “presas” huían, hacían el juego demasiado excitante para su demonio interno, cuando todo es más fácil, se pierde el interés. En cambio, cuando se vuelve difícil, es más divertido el juego… y él, Kang Daesung es un hombre de retos. Acostumbrado a que las cosas en su vida no fueran fáciles, la retorcida idea de su Yo, por atrapar a maknae… fue haciéndose demasiado tentadora.


Su consciencia, le advirtió que debía alejarse, no sería sano para Seungri verse inmiscuido por alguien tan perverso como él. Ahí dio inicio a la lucha interna,
Entre más se reprimía, más deseaba abalanzarse.

El menor pareció captar el peligro porque se encargó que las ocasiones en que solo fueran ellos dos, se redujeran. Se apegó a Jiyong igual que una chinche, y por Hades, como detestó ello. Hervía de coraje verlo correteando al líder, como un cachorro.

Se refugiaba con la fastidiosa personalidad de Taeyang, no es que fuese mala persona, pero en verdad, era agotador estar con él, fingiendo ser quien no es, mientras su mente intenta buscar a maknae a sus alrededores, o va tras en busca de él a dondequiera que se encuentre, pretende alcanzarlo y poseerlo al menos a través de la mente.


Sin embargo, para bien o para mal, al destino se le acabaron los recursos para retrasar el encuentro e hizo inminente la confrontación.


Habría pasado un año desde que el deseo hubiera emergido, había encontrado tortuosas maneras de estar junto a maknae, alimentando las ganas de tenerle, y el menor, en algún punto del camino, se fue confiando. Fue dejando a su escudo protector.

Aquel hecho trascendental se materializó en una lluviosa noche de verano. Llegaron de un tour, demasiado agotados como para ellos dos se fijaran en lo que el destino planeaba. Él fue a su habitación a dormir hasta que no hubiera mañana, recuerda que Taeyang le había imitado, y que tanto el líder como Choi Seunghyun conversaban apenas con los ojos abiertos. Eran la parejita del momento.

Despertó por un trueno que sonó demasiado cercano para su gusto, estaba molesto. Decidió una ducha, así que tomó su menester dirigiéndose al baño. El agua fría relajó sus músculos y ese calor pegajoso en sobre su piel cuidada. Tomó su tiempo en aplicar sus tratamientos. El que fuera una bestia no significaba que como animal debía estar. Podía ser un demonio afable.
Mientras se ponía la ropa, compuesto únicamente de un bóxer, se percató del silencio del apartamento. Ingenuamente creyó que sus compañeros estaban descansando. Al menos por un par de días podrían darse un respiro, y él planeaba dormir hasta que se le inflamaran los ojos.

Se dirigía a la cocina para alimentarse con un ligero aperitivo antes de regresar al mundo de los sueños cuando un ruido atrajo su atención, si su oído no le había mentido, fue al recibidor, se encontró con un maknae completamente mojado tirado en el suelo riendo con una risilla que denotaba su estado ebriedad. Giró los ojos y negó mientras regresaba a comer su cena.


—Jiyong te matará por haber salido sin permiso. —Soltó, más venenoso por imaginar que el menor debió estar jugueteando con alguien más.

—Aish… no creo que nadie me regañe si él y TOP se quedaron bebiendo. —Reveló el otro incorporándose.


Entonces, un mal presentimiento asomó en su mente.


—¿Disculpa? ¿Qué dijiste?

—Taeyang estuvo tocando tu puerta, pero no respondiste, decidieron que te quedaras a descansar. Jiyong nos invitó a ir a divertirnos. Taeyang se quedó con su nueva novia, mientras que los hyungs, se fueron a fornicar por ahí, dejándome a mí, ahí, en el maldito pub. Me tocó pagar… esos malditos, ya me vengaré.


Aquella información le provocó recelo, es decir, se fueron a embriagar, y el único que regresó fue Seungri. ¿Están solos en el apartamento?


—¿Cuándo regresan?

—Daesung… —Susurró su nombre sin respeto, pero vamos, el tono demandante fue insinuante para su pobre mente.— No van a regresar. Al menos no hoy… quizás mañana en la tarde, o pasado mañana.


Casi se atraganta con su bebida…

Están solos…

Seungri está ebrio…

No van a llegar hasta mañana, y eso con suerte.


—Ahm… —Soltó continuando con su cena.

—Sé lo que piensas… está es una ocasión única. Tú y yo, en un apartamento, sin intrusos. —El menor se inclinó hacia él.

—Apestas a tabaco y estás mojado. Vete a bañar.


¡Demonios! Se estaba insinuando, y él, intentando controlarse.


—Aigo~~ Daesung es quisquilloso ¿eh? —Tomó el jugo del mayor dando un trago.— Eso lo puedo cambiar.


Comenzó a desabotonar la camisa, la dejó caer sobre el suelo, se quitó la camiseta que impedía ver el torso. Demasiada tentación. Abrió los pantalones dejando ver la ropa interior, y cierto detalle en la entrepierna.


—Qué no te hayan dado, no es mi problema. —Se alejó antes de que se arrojará sobre el menor. Estaba ebrio y aunque era un aprovechado, no era que deseara hacerlo así.

—Bastardo… he vivido todo un maldito año de acoso de tu parte, y cuando finalmente te facilito todo, tú me rechazas. —Sí, estaba realmente dolido.


Fingió incredulidad, eso a soltar a su demonio interno. Se incorporó, dejó los trastos en el fregadero y emprendía la retirada, no obstante, su demonio decidió soltar un poco de veneno.


—¿Disculpa? No te pedí nada. Tú te estás ofreciendo como un desesperado.


Un encabronado Lee Seunghyun le sujetó de los hombros para volverlo hacia él.


—¡¿Cómo te atreves?! ¡Todo este tiempo no has parado de acosarme! ¡De molestarme! ¡Me has asfixiado con tu maldita obsesión!


Fue frío, fue calculador… necesitaba un poco más. La tensión sexual se podía sentir en el ambiente, con cada respiro parecía que consumían aire caliente. La temperatura se elevaba justo como el enojo de su objeto de obsesión.


—No voy a ser un revolcón de noche. Soy demasiado para ti y tu inusual ofrecimiento.

—Eres un…

—Sí, soy eso y mucho más. Pero imbécil no soy. Si tú crees que voy a ceder sin algo a cambio, estás muy equivocado.


Le vio fruncir el ceño furioso, estaba cargado de frustración sexual y enojo. Aquello era curioso ¿Por qué Seungri estaría haciendo algo como eso? No era propio de él. Maknae es tan orgulloso o más que él.


Un trueno y rayo irrumpieron el momento de alta tensión, todo rastro de luz desapareció quedando la más absoluta oscuridad.


—¿Puedes sentirlo, cierto? —Inesperadamente, la voz rabiosa sonaba agotada.— Entre nosotros, hay algo. No tengo idea por qué surgió, solo sé que desde esa vez que estuvimos en la ducha con los demás… las cosas entre tú y yo cambiaron.


Daesung no tenía miedo, la oscuridad es su vieja amiga, un cómplice y parte del reino interno.


—Creo que estás…

—¡Deja de fingir! —La voz rabiosa regresó.— Estoy cansado de tu estúpido juego, lo que tenga que pasar, que pase y ya.

—Haré como que no dijiste nada. Son los delirios de un ebrio frustrado sexualmente.

—¡No estoy tan ebrio! ¡Y me puse así porque estás solo en un jodido bóxer!


Una sonrisa torcida se fue dibujando en sus labios aunque no se viera.


—No pensé que te fuera atractivo.

—Tanto o más de lo que puedo provocarte. Te lo aseguro.

—Por tu bien, ve a ducharte y a descansar. —Ignoró la provocación.

—Te odio. —Escupió.— Te odio tanto por asediarme y ser un cobarde.

—Piensa lo que quieras.

—¿Quieres saber lo que pienso?

—No tengo ánimos de discutir contigo. —Dio media vuelta, a tientas llegaría a su habitación.

—Yo tampoco… solo quiero que esto acabe. —Maknae lo sujetó.

—No tienes idea de lo que hablas.

—Oh, créeme que sé bien con quién me estoy metiendo.

—No soy como las personas a quienes frecuentas.

—Lo sé… eres un maldito enfermo. Me has acosado como un pervertido, me has ido encerrando a tu perímetro, diciéndole a Jiyong que me prohíba cosas y personas. Haciendo uso de tu carita de “santo”. Me has protegido, alejándote de mí. Idiota, ya basta de huir.

—No tienes idea de nada.

—Qué eres un hipócrita, eso lo sé desde que te conocí. Pero nadie, en su sano juicio va a creerme por mucho que les diga. Dirán que solo estoy alucinando. Que la persona que describo solo está en mi torcida mente infantil… pero no es cierto, es real.

—Te he subestimado.

—Acabemos esto de una vez… lo que tenga que estallar que estalle. Lo que tenga que pasar, que pase.

—No te dejaría ir.

—Lo sé. Está bien.

—Estás ebrio. Lo que haría sería llamado violación.

—No lo es si es acuerdo mutuo. No te aprovechas de mí porque en realidad estoy cuerdo, más cuerdo que nunca. En mi vida he hablado tan en serio.

—Te violaría.

—Lo has hecho con la mirada, ésta vez sería físico.

—Esto está mal…

—Me gustas… así con tu bipolaridad, tu doble personalidad. Con tu pensamiento masoquista, tu consideración, y tu perversión. Guardaré tu secreto.


¿Sería seguro? Una vez que ocurra y libere al demonio encerrado, nada volvería a ser igual.


—Daesung… —Un rayo surcó el cielo azul, seguido de un trueno severo, la lluvia se volvió casi un diluvio.


Se volvió en dirección de maknae, sus manos buscaron el rostro ajeno, delinearon los labios, sintió un suspiro, y la lengua acariciando sus dedos.

Un corto gemido, y todo se desencadenó.


Su boca hambrienta fue tras la cacería de la otra, en busca de esa lengua atrevida que dejó chispas en sus dedos húmedos.
El contrario lo recibió con entusiasmo, los dientes chocaron inicialmente, pero todo dolor fue ignorado. Seungri no demoró en darle acceso y sus lengua finalmente, después de añorarse se conocieron. Una empujaba a la otra, se escurrían en reconocimiento ajeno, se alejaron un poco para tomar aire, volvieron a besarse, con torpeza, con desesperación.

Los brazos del menor se enredaron alrededor del cuello, las palmas, reconocían la piel desnuda del mayor, ronroneó gustoso del tacto y del beso salvaje que estaban dándose, eran casi mordidas. Incomodos, dolorosos, pero… adictivos.

Se fueron empujando, chocaron contra el frigorífico, llegaron a tirar cosas, pero ellos estaban ocupados en llegar a una cama.

Los gemidos ruidosos se deslizaron por la boca del menor al sentir las mordidas sobre el cuello, la caliente lengua dejando su rastro por su piel, y las manos, metiéndose dentro de sus pantalones, apretando sus muslos, estrujando su trasero… escabulléndose debajo del molesto bóxer…


—Ah, ah… —Soltaba sonidos que despertaban más lujuria.


Seungri sintió unos dedos buscando su entrada. Un respingo rompió con el beso.


—Nghg.. e-espera… —La tensión estaba llegando a los límites de la cordura.

—Solo…déjame hacerlo. —Respondió logrando forzar la entrada ajustada, y el dedo medio entró.

—Argg! —Mordió los labios, aquello había sido doloroso porque nadie había entrado. Este tipo de intimidad no había sido experimentada. Sentía morbo, pero también, temor.

—Eres tan estrecho… —Soltó en un extraño gruñido que no era molesto, pero sí salvaje.


Maknae buscó la boca contraria y ofreció un beso calmo pero lleno de pasión. Sensualidad en su más suave expresión.

Aquello sirvió de estimulación.


—Es… tan extraño… —Maknae al sentir el dígito comenzando a urgar en su interior. Al inicio fue doloroso y molesto, luego se volvió una sensación peculiar.— …Pero… no se siente… tan mal…


Una sensación extraña y poco familiar… tener un dedo en su interior no le resultaba normal. Y fue besado nuevamente, mordisquearon deliciosamente sus labios, hicieron bailar a su inexperta lengua… poco a poco los jadeos salían de su boca… su respiración aumentó su velocidad levemente.

La otra mano, acariciaba la cara del glúteo, fue suave que alivió las molestias.

Kang atacó el cuello expuesto repartiendo besos cortos, así como traviesas mordidas que dejarían marcas, esperaba que fuera por varios días.


Inesperadamente la luz regresó cegando por unos momentos a la pareja. Estaban en el pasillo, a medio camino.

Las miradas de encontraron, ambos fueron capaces de captar al otro, era una empatía demasiado inusual. ¿Cómo dos personas tan distintas podían llegar a tal lazo?


—¿Tu cama o la mía? —Soltó maknae sonriendo de medio lado, dejando ver lucidez en medio de la ebriedad.

—La mía. —Soltó el mayor. Se alejó del cuerpo objeto de noches de insomnio y deseos contenidos. Sin que el otro le soltase del abrazo llegaron a su habitación, con el pie empujaron la puerta para que se cerrará.— ¿Con luz o sin ella?

—Es mi primera vez, quiero sentirte antes de verte hacérmelo. —Soltó el menor pegándose al contrario, dejando sentir su erección.— Luego habrá oportunidades de vernos, ésta vez quiero disfrutarlo.


Fue empujado haciéndolo caer a una cama con olor a lavanda.


—Siento mucho por tus sabanas, jamás volverán a oler a lavanda. Las dejaremos con sudor y sexo.

—Ya es hora de comprar otras. —Respondió mientras se deshace de los jeans junto al bóxer. Completamente desnudo sobre su cama. Como no encendió la luz no podría verlo lo que quisiera, pero, quizás era mejor así, Seungri debe reconocerlo primero a través del tacto para que aprenda que él no es lo que aparenta.

El resto de los sentidos, en ambos se intensificaron.


—¿Oral?

—Lo que tú quieras.


Daesung se deshizo de su propia ropa.  Se posó sobre el menor para llegar a los labios y degustarlo con mayor tranquilidad, la piel del menor estaba fría, y vibró al sentir el contacto.


—Estás tan caliente.

—Lo estoy, y tú estás frío. Te daré de mi calor.

—Bien.


Las palabras entre ellos fueron demasiado cortas, entrecortadas debido a los gemidos y jadeos.

Lo primero que hizo Kang fue degustar los botones sonrosados del pecho lechoso. No podía verlos enrojecer entre sus dientes, pero podía sentirlos endurecerse ante las caricias de su lengua. El menor respondió satisfactoriamente, soltando esos deliciosos sonidos que alimentaban el deseo.

Podía tocarlo y saborearlo lo que quisiera, de verdad, aquello era mucho mejor que las fantasías que tenía en sus noches solitarias donde imaginaba el sabor, el olor y la textura de esa piel.

Deslizó con gula la húmeda lengua por el abdomen, haciendo maldecir y temblar a su compañero. Se entretuvo en al ombligo, llegó a la pelvis, y sintió la erección de inmediato.

Una mala palabra salió de los labios de Seungri cuando sujetó aquella parte, decidido a hacerlo temblar, empezó a masajearlo, estimulando más la excitación, la repuesta no se hizo esperar, mientras, con una mano masturbaba, la otra llegó y dos dedos ingresaron de golpe por aquel pasaje todavía desconocido.

Un grito de incomodidad, el índice y medio había ingresado con fuerza, esto provocó dolor. Esperó unos minutos antes de moverse.


 —Estás húmedo.


Pareciera que dicho comentario surgió un efecto sobre el otro que se estremeció.


—Mhmm….


Adentro, excavar, salir… entrar con fuerza, abrir y girar, salir… entrar con fuerza, cavar, abrir…


Pronto la humedad comenzó a ser más evidente. Y aquella entrada comenzaba a expandirse, debía tener paciencia si deseaba gozar de ello.


—Nghn… no… no puedo… —Seungri se quejó, la estimulación a través de su erección y en su interior estaban saturándolo, acercándolo al orgasmo, sin siquiera haber sentido al otro. Las manos de Daesung eran maravillosas sobre su piel. ¿Así se sentía hacerlo con un chico? Todo era novedoso, era delirante.

—¿Quieres que pare? —Dijo siendo más agresivo en sus penetraciones, ésta vez agregando un tercer dedo.

—Ahhh… ahh… yo… voy a…. correrme… —Intentó hablar coherentemente. Aquel salvajismo le estaba siendo atractivo.

—Está bien.


Intensificó el ritmo de la estimulación, Daesung sonrió ladinamente al escucharlo  urgido por sus caricias, exigiendo con sus caderas algo mucho más íntimo… y eso significaba que le daba todo el permiso que deseara sobre su cuerpo.

No demoró mucho… los dedos experimentaron las vibraciones, las contracciones y entonces, eyaculó en su mano. Seguido del gemido más lascivo que sus oídos habían tenido el placer de escuchar.


—Ah.. ah… ah…

—¿Eso es todo lo que aguantas?

—Idiota… —Escuchó una carcajada mal escondida.

—Tienes agallas…

—Y muchas más ganas de coger.


Mordió los labios, ese lenguaje sucio le estaba llevando al límite.


—Tú te lo buscaste…  —Si maknae le hubiera visto seguramente se sorprendía del cambio en su expresión fácil, pero como no había luz, solo podría sentirlo.


Lo mordió con furia… dolorosas marcas que no desaparecerían en días, quizás semanas. Ya se imaginaba a la noona del maknae maldiciendo a la supuesta “perra urgida” que dañara la piel, también imaginaba a Seungri desviando la mirada para no soltar nada de lo que había ocurrido entre ellos. Y de lo que no dudaba era de su propia reacción ante la acusación de la estilista… una risa maliciosa estaría escondida detrás de una broma pesada.

Los gemidos entrecortados le despertaron los más sucios pensamientos… quería hacerlo suyo de manera salvaje,  penetrarlo rudamente, hacerlo gritar… que sintiera su cuerpo y su fuerza adueñándose de él,
Consumir el aliento y los gemidos, robarle el oxígeno… hacerlo desfallecer hasta que comprendiera que le pertenecía y no le dejaría libre en mucho tiempo.

Tomó la pequeña mano y la llevó a su intimidad, quien de inmediato captó la indirecta, éste comenzó a estimular. Llevando las caricias a un nuevo nivel de excitación.

Comenzó gruñir por placer, se sentía jodidamente bien las manos del menor sobre su carne.


—Necesito que te detengas.


El otro obedeció en silencio, imaginando lo que seguiría a continuación.

Humedeciendo los tres dedos con el semen todavía fresco, Kang tanteó la entrada, que aún seguía sensible por la estimulación anterior. Suavemente volvió abrirse pase entre los pliegues, lamiendo sus labios al sentir la calidez y humedad de ese pasaje que pronto iba a sentir de una manera diferente.


—Ahm… joder… se… siente tan bien. —Urgaba intentando llegar a más. Solo un poco más.— Dame más…


En busca de mayor placer, de menos dulzura movió sus caderas…


—Paciencia… —El gemido ronco estremeció como no pensó que lo haría, un incentivo más para la desesperación de Lee.


La dentadura se encajó en su clavícula al mismo tiempo que se encajaba dentro del cuerpo.


- ¡AHHH! –un grito de dolor se escuchó al momento de que Daesung penetró rápidamente al menor hasta llenarlo. Un terrible dolor escocía el interior.


Se detuvo… esperó unos minutos a que se acostumbrara a él. Comenzó a moverse lentamente, poniendo atención en no lastimarlo más. Seungri temblaba sufriendo a causa de la estocada.


—Lo siento… —Besó  el hombro marcado del maknae, sus movimiento rítmicos buscaban hallar el placer.— No lo soporté más…


Cerró fuertemente sus ojos, enterrando sus uñas en la espalda del mayor al recibir el punzante dolor de la intromisión. Era demasiado doloroso… demasiado para su estrecho interior.



—Aahhh… —No esperaban ese gemido tan pronto, así como tampoco esa fugaz corriente de placer que durante un segundo le sacudió. Era tan extraño.


Daesung había encontrado el punto más sensible del menor, le hizo feliz su descubrimiento ya que normalmente eso tomaba más de un encuentro íntimo… pero en su caso, lo halló en la primera vez y en los primeros minutos de la penetración. Era la clara prueba de que era suyo.


—Ahh, más… ahhh… —Seungri comenzó a exigir aquella estela eléctrica que desataba sus sentidos.— Dae…


El cuerpo vibrando ante sus embestidas, rogándole mayor placer… un gruñido hambriento escapó de su garganta, estaba mucho más excitado, las paredes presionando su miembro le tentaba fuertemente a perder la paciencia.


—Dae… sung, ah.. —Le abrazó con fuerza, acercó sus labios inflamados a su oído para murmurarle con esa voz excitada.- da-me… más… fuerte… —Finalizó con un gemido…


El mayor cambió su ritmo por uno mucho más poderoso. Las embestidas comenzaron a ser rudas y profundas, salvajes y violentas que llenaron la habitación de gemidos casi gritos, le sorprendió como el menor intentaba seguir su ritmo haciendo chocar su pelvis, aferrándose a su espalda, jadeando y gimiendo a su oído calentando más sus bajos instintos…

La fricción en su entrepierna había alcanzado un punto extremo… sentía próxima la cúspide de su unión, aceleró las embestidas casi con violencia, su mano libre profundizó los bombeos en el miembro de maknae… que fieramente se estremeció, le arañó la piel de la espalda mientras las olas de placer le provocan gemidos ahogados. Seungri finalmente eyaculó en su mano, se estremeció ante la magnitud del primer orgasmo, su nombre salió delirantemente excitante cuando gritó y las paredes se contrajeron llevándolo al clímax del placer, haciéndolo derramarse en el estrecho interior del menor… liberando un fuerte gemido primitivo. Se deleitó con los espasmos que sacudieron sus cuerpos, el orgullo llenó su pecho al sentir cómo se desvanecía entre sus brazos, escuchándolo jadear, gimotear y respirar dificultosamente.

Lo depositó suavemente en la cama… necesitaba regularizar su pulso ya que su corazón aun después de tanto placer siguió galopando de felicidad… ¿Eso era amar…? No estaba seguro, probablemente fuera lo más cercano, porque nunca antes se había interesado en una persona por tanto tiempo.

Lo atrajo atrapándolo con sus brazos, el otro se dejó hacer, gimiendo rendido a sus atenciones… Daesung no pudo evitar rodear la estrecha cintura, pegando sus cuerpos lo más que pudo. Y algo parecido a amor se apoderó de su corazón cuando Seungri le correspondió aferrándose a su espalda. Permitiéndole explorar a su antojo la húmeda cavidad.

Cuando decidió terminar el beso, se miraron unos segundos…


—Gracias… —Daesung rompió el silencio.— ¿Te lastimé mucho?

—Pues te diré que me siento fatal a pesar de que antes me sentí de maravilla.

—Siento mucho por obligarte a esto, yo me haré responsable de ti, no te preocupes…

—No soy una chica… y te lo dije antes, esto tenía que pasar.

—Ah, sí, eres el todopoderoso Lee Seungri.


Daesung estiró su mano acariciando la espalda sensible… delineando figuras deformes sin inicio ni final… solo disfrutando del tacto de su piel con la del otro.


—Mmmh… —Las terminales nerviosas de maknae seguían el camino recorrido de esa mano experta, una sensación deliciosa.

—Eres mío.


La sentencia no fue objetada.


—Tú no pierdes el tiempo.

—Soy el primero en tu vida… y te dije claramente que ya no podría dejarte ir.

—Respondí que estaba bien.

—Seunghyun… Seré el único.

La mención de su nombre real le llamó la atención y aquella rara confesión, le alarmó…


—Eres demasiado problemático ¿Sabías?


Unieron sus labios gracias al mayor. Maknae de inmediato abrió la boca permitiéndole entrar a su interior… se besaron… sus lenguas comenzaron a luchar traviesamente, enroscándose y desenredándose, nuevamente los dientes mordisquearon placenteramente. Seungri gimió en la boca de su hyung… acarició la espalda incitándolo a continuar, inconscientemente sus piernas se abrieron atrapando las caderas del mayor… sus pelvis tuvieron contacto… y la reacción no se hizo esperar… se excitaron.


—Te quiero volver a tomar.

—¿Y qué esperas?


Ésta vez el menor estaba sobre el cuerpo del mayor. Gimió complacido cuando las manos volvieron a recorrer su figura, ésta vez con mayor confianza. Sus jadeos no se hicieron esperar, chocó sus caderas exigiendo atención. Un renovado Daesung comenzó a recorrerle con malicia… sacudió su cuerpo, gimió excitado, le escuchó también gemir…

Volvieron las caricias, las lamidas, las mordidas… el nombre de Daesung se repitió sensualmente a diferentes escalas de volumen. Las olas de placer golpeaban su cuerpo sin descanso, las embestidas fuertes y profundas provocaron un vaivén salvaje dónde descubrió que podía alcanzar las octavas con facilidad. El sudor nuevamente perló sus cuerpos, la fricción dolorosamente delirante desató su caliente pasión que por un momento creyeron que haría arder en llamas su piel.

Era una adicción… el sabor de la piel, el olor a sexo, los gemidos, los gruñidos…

Volvieron al orgasmo… la cama se sacudió peligrosamente a causa de los fuertes movimientos, Seungri se derramó entre los abdómenes de ambos, se avergonzó pero el otro sonrió orgulloso. Acarició el rostro.

Salió del cálido interior… No lo liberó de su agarre, besó los hombros probando el salino sabor del sudor.


—Entonces, ya eres mío. —Sentenció acariciando felinamente la suave espalda.

—Tampoco es que tuviera otra opción. ¿Cierto? Yo tomé la decisión.


Seungri suspiró agotado… en poco tiempo y sin tener nada más que decir se durmió con esa mano acariciando dulcemente su espalda.

Daesung no demoró en rendirse agotado después del menor, el demonio en regocijo celebraba la victoria de conquista. Si su dongsaeng había despertado sus sentimientos y conocido sus oscuros secretos, ya no podría dejarlo ir fácilmente.

Quedaban muchas cosas que conversar y arreglar en su relación. Mantener un bajo perfil para que nadie lo notara.

Y total, ¿qué podrían hacer? T.O.P sería indiferente, no suele pasar de la barrera de amistad, Taeyang se fastidiaría unos meses... G-Dragon sería su mayor problema... ya lo imaginaba; los gritos, los reclamos y con lo posesivo que es con maknae.

Pero el líder podrá decir y hacer misa... NO LO VAN A SEPARAR, nadie, hagan lo que hagan. Ahora ni siquiera el propio Maknae podría deshacerse de él.


Nunca habría pensado terminar de esa manera con Lee Seunghyun, pero, resultó ser la única persona que traspasó las barreras sin proponérselo, como si hubieran estado destinado a encontrarse.

Se alegraba de que Seungri provocara ese Extraño Sentir que despertó una obsesión, una insana fijación. Y ahora parecía encaminarse a algo nuevo; culminar un ciclo para dar inicio a otro. Un amor, quizás… las cosas por el momento no eran del todo claras, pero, Kang Daesung es un hombre de retos, y está dotado de un gran optimismo. Solo era cuestión de tiempo.



Fin.


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NOTAS DEL AUTOR:
Holaaaa!

Tanto tiempo sin vernos, espero que haya sido de su agrado este fic que escribo con mucho cariño para todos ustedes, realmente, la primera versión , en lo personal, no me convenció y por ello espero haberme redimido.

Cuídense mcuho para no enfermar!

Nos leemos pronto!

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